COYUNTURA

"Rafiki". Cine y disidencia sexual contra legislación colonial.

“Rafiki” Cine y disidencia sexual contra legislación colonial.

Por Fabian Villegas.


Este año entre muchas otras cosas, en el proceso de afinar la vecindad de mi trabajo profesional con la reflexión de nuevas prácticas curatoriales, tuve la oportunidad de cruzarme con un montón proyectos artísticos producidos desde el Sur, con un tremendo músculo contranarrativo al totalitarismo eurocéntrico del escuálido mundo del “arte”.

Uno de esos proyectos fue el trabajo de Wanuri Kahiu y su proyecto Afrobubblegum. Afrobubblegum es un proyecto colaborativo de artistas, narradoras, diseñadores, músicos, gestoras culturales que tienen como premisa disputar una narrativa distinta a la representación catastrófica que Occidente ha construido del continente africano. Donde priman las narrativas coloniales del: primitivismo africano, la pobreza rampante, los conflictos étnico-religiosos, las guerras civiles, el VIH y la pandemias virales, las crisis humanitarias y las inmunodeficiencias, los azotes del calor y el espiritismo identitario.

Afrobubblegum en palabras de Wanuri Kahiu ofrece una representación divertida, frívola, intensa de “Africa”. En donde la afrotopía  reside muchísimo menos en un estadío moral de empoderamiento construido por los buitres del ONGismo y los organismos de cooperación internacional, que en ficciones donde una astronauta de Nairobi viaja desde un embarcadero de pescado a otra galaxia donde encuentra formas de economía sostenible a partir de intercambio de patrones rítmicos

Como resultado de ese laboratorio de Afrobububblegum nacio “Rafiki”, el segundo  largometraje dirigido por Wanuri Kahiu. Rafiki ha sido sin duda la película que más polémica ha generado en toda la historia de Kenia. Rafiki narra la historia de un amor entre dos jóvenes de Nairobi, hijas de dos candidatos políticos, formadas en el contexto del conservadurismo evangélico, en un país en el que por razones coloniales el cristianismo hace jurisprudencia de toda la vida pública.

Desde Abril del 2018, el Consejo de Cinematografía y Clasificación de Kenia prohibio la exhibición de la película en los cines nacionales, bajo el argumento de ser un producto propagandístico de la homosexualidad y la identidad lésbica. Amparado en una legislación que literalmente data del periodo colonial en la que el Estado penaliza hasta con 14 años de prisión toda práctica sexual entre personas del mismo sexo.

A mediados de este año los abogados Wanuri Kahiu y un movimiento amplio de la comunidad LGBTTIQ encabezado por Lorna Dias rechazaron el fallo del consejo, ya que la censura de la película violaba el derecho constitucional a la libertad de expresión y a la libre expresión como artista. Gracias a la presión social y movilización de ciertos sectores la decisión del tribunal fue favorable para los derechos democráticos de la sociedad Keniana y la película recién se estrenó el 22 de Septiembre en todos los cines del país.

La película es una disputa narrativa y de imaginario sobre muchos temas, transversalizados por el género, la raza, la territorialidad, y los determinismos coloniales. Marca pautas, y permite abrir una conversación fundamental  mediante un lenguaje simple, incluso afectivo con el público de Kenia.

Urge Rafiki en las salas de cine de Kenia, como urge en las curadurías de los cines independientes de Latinoamérica y el Caribe, donde parece que la condición narrativa para etiquetar una película como “cine independiente” o “cine de arte” está basada en una suerte de estética de melancolía blanca.

Enhorabuena.  Bienvenida “Rafiki”, y bienvenida la narrativa de Monica Arac.


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La caravana migrante frente al apartheid global.

La caravana migrante frente al apartheid global

Por Osmar Villalobos Cristerna

Es indudable que las migraciones internacionales constituyen uno de los signos diacríticos del mundo globalizado. En los últimos 40 años, más de 200 millones de seres humanos han debido abandonar sus entornos culturales locales y cruzar fronteras estatales de forma no documentada. Miles han muerto en el intento. Y es que, en esta época caracterizada por la masiva movilidad de las personas a escala planetaria, como efecto de la violencia económica anónima del capital, el ascenso del neoconservadurismo, la degradación ambiental y los conflictos armados en zonas ricas en recursos, se observa la multiplicación de técnicas dirigidas al control e inmovilización de población sobrante y excluida. Las fronteras emergen como complejos dispositivos de seguridad que pretenden garantizar el movimiento seguro de mercancías y «ciudadanos de primera»; a la vez que funcionan como grandes zonas de no-derecho para los sujetos empobrecidos y racializados del Sur Global.

Sin importar que transiten desarmados y huyendo de las condiciones creadas por un sistema histórico, las migraciones con dirección Sur-Norte son definidas como amenazas de naturaleza estratégica por las principales sociedades receptoras de migrantes. Desde el lado derecho del espectro político, se construyen y promueven discursos de odio que criminalizan y deshumanizan al sujeto migrante, que invocan el estado de emergencia, que apuntan al fortalecimiento de fronteras y a hacer valer el estado de excepción. Mientras tanto, incluido como excluido, despojado de derechos, el sujeto migrante se ve sometido a condiciones extremas de superexplotación, persecución, reclusión, concentración, deportación y muerte; con la anuencia de amplios sectores de la población envueltos bajo el manto ideológico del nacionalismo. 

Externalización fronteriza

En este apartheid de escala global que se construye[1], el proceso de externalización de las fronteras ha jugado un rol fundamental en el mantenimiento de las asimetrías espaciales y en la restricción del acceso de las poblaciones del Sur a las condiciones de vida privilegiadas de las sociedades del Norte[2]. De forma similar a la deslocalización industrial, y a través de distintos mecanismos de presión, se transfieren competencias y responsabilidades de control a los países expulsores y de tránsito migratorio, produciendo espacios de filtración o zonas tapón ajenos al territorio de los países de destino. Se configuran redes de fronteras interiores que gestionan diferencialmente la movilidad de las personas según su posición en una clasificación, juzgando su valor a partir de marcadores fundamentalmente económicos, raciales y de nacionalidad. Se asiste, en muchos contextos, a la convergencia de la defensa militar del territorio con el control policial de las fronteras, transformando el estatuto de las migraciones en asunto de seguridad nacional, y justificando medidas de discriminación territorial con discursos de lucha contra el crimen organizado transnacional y la defensa de los derechos humanos.

La extensión virtual de las fronteras se observa claramente en las relaciones Europa-África, en donde las costas del Magreb se han configurado como grandes zonas de retención, detención y reclusión para miles de personas desplazadas por la miseria y el despojo neocolonial en África y Medio Oriente. Tiene lugar, también, en las relaciones entre los Estados Unidos y América Latina; en la medida en que, para decenas de miles de personas que ingresan irregularmente por la frontera sur mexicana buscando instalarse en los Estados Unidos, el territorio mexicano se consolida como una frontera vertical que comienza en el río Suchiate y se extiende miles de kilómetros hacia el norte. Se trata, principalmente, de ciudadanos de los países del Triángulo Norte de Centroamérica, desplazados por las múltiples formas de violencia (económica, política, criminal y feminicida) en las que se desenvuelve su vida cotidiana.

El muro que se construye

Este proceso de externalización de la frontera sur estadounidense puede rastrearse hasta la creación del Instituto Nacional de Migración (INM), en el marco de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), consolidando con la puesta en marcha del Plan Frontera Sur, en julio de 2014, tras “la crisis de menores no acompañados”. Dicho Plan tiene como objetivo explícito garantizar el respeto a los derechos humanos de los migrantes en tránsito, combinando el discurso de combate al tráfico de drogas y de personas. Componentes medulares del Plan Frontera Sur son las medidas para erradicar el uso del tren carguero como medio de transporte[3], combatir a grupos criminales que lucran con el cuerpo de los migrantes, así como tener mayor control sobre las vías ferroviarias con vigilancia y uso de tecnología.

Durante el primer año de operaciones del Plan Frontera Sur, alrededor de mil agentes migratorios de todo el país fueron trasladados hacia los estados del sur de México para “sellar la frontera” con Guatemala. Se incrementaron los operativos de control, principalmente de los retenes móviles llamados “volantas” en el estado de Chiapas, así como las redadas a hoteles y restaurantes en puntos estratégicos de la ruta migratoria. También, se reanudaron los operativos a lo largo de las vías del tren, los cuales habían cesado a finales de la década anterior, producto de las protestas de defensores de derechos de los migrantes ante las constantes muertes y mutilaciones.

Las detenciones de migrantes tienen lugar a lo largo y ancho del territorio nacional, mientras que los centros de detención para migrantes, con operaciones carcelarias, cubren prácticamente todos los espacios de tránsito. Desde el primer año de operaciones del Plan Frontera Sur, de acuerdo con los registros del INM y The Department of Homeland Security (DHS), la dinámica de deportaciones de centroamericanos desde México y Estados Unidos se invirtió. México pasó de deportar el 26% del total de los eventos de deportación de guatemaltecos, salvadoreños y hondureños desde Estados Unidos en 2014, a deportar un 56% más que los Estados Unidos en 2015. Desde enero de 2015 hasta el momento actual, México registró un total de 436, 125 eventos de expulsión de centroamericanos, mientras que los Estados Unidos registraron 293, 813.

Asimismo, la vigilancia continua sobre el flujo migratorio ha tenido el efecto de desviar las rutas históricas hacia espacios aislados, desconocidos, peligrosos y fuera del alcance de las redes de apoyo. Al intensificarse las restricciones al desplazamiento de los migrantes en tránsito, bajo el pretexto de defender sus derechos y evitar poner en peligro sus vidas abordando un tren no habilitado para pasajeros, aumentaron al mismo tiempo los riesgos de caer en las redes internacionales de trata de personas, el ataque de bandas de asaltantes, las extorsiones por parte de autoridades, las agresiones sexuales, los secuestros, las torturas y los asesinatos.

Esta fatal consecuencia difícilmente pudo ser ignorada por las autoridades encargadas de elaborar los programas y planes de gestión de la migración en México. Menos aun cuando se conocen los resultados de las estrategias de control de la migración por medio de la disuasión en la frontera México-Estados Unidos: al menos 8 mil migrantes muertos, incontables desapariciones y más de 15 millones de detenciones entre 1993 y 2012. Un efecto de la construcción de la frontera-muro desde 1993 y el desvío del flujo de migrantes indocumentados hacia espacios alejados de los centros urbanos.

El lento y silencioso genocidio

La frontera vertical que se ha erigido en México se observa claramente en las miles de detenciones y deportaciones de centroamericanos, pero también en el lento y silencioso genocidio que ocurre en los espacios de tránsito. De acuerdo con las cifras del Movimiento Migrante Mesoamericano, al menos 24 mil migrantes han muerto entre 2006 y 2015 durante su tránsito por México; mientras que el número de desaparecidos se estima entre los 70 mil y los 120 mil.

La tarde del 24 de agosto de 2010 fueron encontrados en San Fernando, Tamaulipas, los cadáveres de 72 migrantes sin documentos que viajaban con destino a los Estados Unidos. Se trasladaban desde Veracruz cuando fueron interceptados y secuestrados por sicarios de Los Zetas. Dirigidos a una casa de seguridad, fueron ejecutados al no aceptar ser reclutados por esta organización criminal fundada por desertores de los grupos de élite del ejército mexicano. En 2011, también en el municipio de San Fernando, se encontraron 47 fosas con otras 193 personas, presumiblemente migrantes nacionales y centroamericanos asesinados en masa. En 2012, en Cadereyta, Nuevo León, fueron hallados los torsos de 49 personas migrantes a las que se mutiló cabeza y extremidades, junto a una manta a través de la cual Los Zetas se atribuían la masacre. Se trata, por su brutalidad, por su obcecada voluntad de crear sentido, de los tres casos con mayor repercusión mediática. No obstante, estos acontecimientos de violencia masiva y muerte, lejos de ser una excepcionalidad, constituyen un elemento central en la gubernamentalidad migratoria en México.

En un estudio elaborado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) que data de 2009, se señala que, en un período de seis meses entre los años 2008 y 2009, se registraron 198 casos de secuestro masivo de migrantes centroamericanos. Es decir, un total de 9 mil 758 víctimas. En otro informe especial sobre secuestros de migrantes, la misma CNDH señalaba que en el año 2010 fueron 11, 333 los migrantes secuestrados en México. De acuerdo con estimaciones elaboradas por Cordero y Figueroa, la industria del secuestro de migrantes genera cada año entre 20 y 60 millones de dólares para las organizaciones criminales.

Se presume que muchos de los migrantes que desaparecen en México, y cuyos cuerpos no son encontrados, van a parar al mercado de órganos. Este es un negocio mucho más rentable que el del secuestro. Mientras que el mayor rescate por un migrante secuestrado ha sido de 10 mil dólares, por un solo órgano se llegan a pagar más de 150 mil. Los compradores de los órganos extraídos de los cuerpos empobrecidos y racializados del Sur son principalmente estadounidenses ricos que se trasladan hasta los hospitales clandestinos ubicados en las ciudades de la frontera norte de México.

Asimismo, el 70% de las mujeres centroamericanas que ingresan a México buscando llegar a los Estados Unidos han sido abusadas sexualmente al menos una vez. Se las secuestra para la explotación sexual en bares y cantinas de la frontera sur, o para venderlas como objetos sexuales desechables a camioneros. De acuerdo con una investigación realizada por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el 98% de las mujeres explotadas sexualmente en la frontera sur mexicana son centroamericanas. Tapachula, Chiapas, es considerada la tercera región del mundo en cuanto a prostitución, y el rango de edad de las mujeres centroamericanas víctimas de trata oscila entre los 10 y los 35 años.

Está ampliamente documentado que la captura y traslado de los migrantes a casas de seguridad son apoyados, en muchos casos, por agentes del INM. La complicidad implica desde la tramitación de documentos apócrifos del INM, hasta la simulación de controles migratorios en los que aseguran a los migrantes y los conducen, en los vehículos oficiales, hacia las casas de seguridad administradas por Los Zetas. A cambio, los agentes migratorios reciben un pago que se suma a su salario como empleados del Estado.

En el contexto mexicano, los medios de vigilancia y coerción sobre los flujos migratorios no son monopolio de un aparato estatal bien definido. Actores sociales especializados en la producción de la violencia han establecido sus propios dispositivos de seguridad en los espacios por los que transitan los migrantes, como expresión de una disputa -o negociación- por el control poblacional y territorial que persigue fines lucrativos. Como sugiere Amarela Varela[4], el gobierno de la migración en tránsito por México es una mezcla de formas de gubernamentalidad biopolítica con dispositivos necropolíticos que pretenden gobernar los flujos migratorios no documentados desde la premisa de que se trata de vidas desechables y radicalmente sustituibles.

La caravana migrante

El 13 de octubre, desde Honduras, una oleada de por lo menos 7 mil personas comenzó una larga travesía hacia los Estados Unidos. Una semana después, el 19 de octubre, la llamada caravana migrante llegó a la frontera sur mexicana, cimbrando la realidad de quienes desconocen -o se resisten a reconocer- las fuerzas económicas, políticas y sociales que conducen cada año a decenas de miles de personas de Guatemala, El Salvador y Honduras a abandonar sus lugares de origen e ingresar al territorio mexicano de forma irregular.

La actual etapa de la migración centroamericana hacia Estados Unidos, que comienza a inicios de la década de 1990, se explica fundamentalmente a partir de los procesos de restructuración productiva y de reorganización del dominio del capital a escala global. Son un efecto inherente del traslado de fases de trabajo intensivo hacia países en desventaja tecnológica que ofrecen abundantes materias primas y mano de obra barata para ser competitivos internacionalmente. Esta integración al nuevo orden económico en condiciones de subordinación y dependencia ha proletarizado aceleradamente a las comunidades rurales y ha acentuado las desigualdades estructurales entre países ricos y pobres.

En la nueva división internacional del trabajo, impulsada desde la década de 1970 para hacer frente a la crisis mundial de acumulación, la región centroamericana se ha especializado en la exportación de mano de obra barata y en la recepción de remesas, configurando, a su vez, al territorio mexicano como el principal corredor migratorio del mundo. Las nuevas formas de trabajo flexible y desregulado han condenado a amplios sectores de la población a la pobreza y la exclusión, creando las condiciones para expulsar a millones de personas dispuestas a trabajar extensas jornadas por salarios bajos en los centros de acumulación. En 2015, alrededor de 3,5 millones de centroamericanos residían en los Estados Unidos, representando un 8% del total de inmigrantes. El dinero enviado a familiares que permanecen en sus países de origen es, cada vez más, el punto sobre el que se sostiene la economía hondureña, salvadoreña y guatemalteca. Situación que, en definitiva, condiciona la disposición de los gobiernos de fortalecer el gasto social para buscar evitar el éxodo centroamericano.

En 2013, el porcentaje de personas en situación de pobreza en el conjunto de países centroamericanos ascendía al 43%, mientras que un 20% de la población se encontraba en condiciones de pobreza extrema. Guatemala, Honduras y Nicaragua se ubicaban entre los cinco países más pobres del continente. En Guatemala y Nicaragua, en 2014, el salario mínimo lograba cubrir, respectivamente, solo el 83% y 57% del costo de la canasta básica en contextos urbanos. Por su parte, en Honduras y El Salvador, después de cubrir el gasto alimentario, restaban únicamente 9.39 y 52.87 dólares para solventar necesidades como salud, educación y vivienda[5]. La situación está lejos de mejorar y miles de personas están siendo expulsadas por esta violencia económica anónima. Buscan acceder a empleos que permitan mejorar sus condiciones de vida, siendo la agroindustria y la construcción los sectores económicos que acaparan su fuerza de trabajo en los Estados Unidos y México.

No es casualidad, por otra parte, que hasta el momento se registren 1,743 solicitudes de refugio por parte de integrantes de la caravana migrante. Y es que Centroamérica cuenta con una de las mayores tasas de homicidios y feminicidios en el mundo. Solo en la capital hondureña, se asesina a 142 personas por cada 100 mil habitantes. Miles huyen cada año para escapar de la extorsión, la coacción, el reclutamiento forzado, los feminicidios y los asesinatos por parte de las maras; que son organizaciones criminales transnacionales formadas por pandilleros deportados desde Estados Unidos, y que hoy juegan un papel estratégico en el trasiego de narcóticos hacia ese país. La situación se ha agravado particularmente en Honduras, con la violencia política desencadenada tras el golpe de Estado de 2009 (con injerencia estadounidense, como señala Hillary Clinton en Hard choices), la militarización de la seguridad pública y los fraudes electorales de 2013 y 2017.

De los entre 200 mil y 400 mil centroamericanos que entran anualmente a México, alrededor del 25% son mujeres. Huyen de la superexplotación en la industria maquiladora y de la violencia machista en sus barrios y hogares. Buscan fugarse de la violencia sexual ejercida por familiares, vecinos y parejas. El aspecto más brutal del continuum de expresiones de violencia hacia las mujeres centroamericanas es la violencia feminicida. Las tasas de asesinatos de mujeres en El Salvador, Guatemala y Honduras rebasan las 10 muertes violentas por cada 100,000 mujeres. Entre 2003 y 2012 se registraron más de 12 mil casos de feminicidio. Migrar es una afirmación de sí mismas como personas que merecen una vida digna, y no apenas sobrevivir.

La caravana migrante se realiza desde hace 8 años. 8 años evidenciando las injusticias y contradicciones insalvables de un proyecto civilizatorio que hace crecer la miseria y el hambre de millones de seres humanos en proporción directa de la acumulación de capital. 8 años exigiendo a los Estados Unidos que se responsabilicen de los resultados de un largo historial de intervenciones en la región; primero para combatir al comunismo, viendo con buenos ojos las masacres de población civil durante los ochenta, en su mayoría de los pueblos mayas Ixil, Quiché, Chuj y K’anjobal, yahora con golpes de Estado para favorecer a las democracias liberales.

Estas caravanas se organizan bajo la lógica de que solo la colectividad permite protegerse de las miles de detenciones y deportaciones de personas forzosamente desplazadas que ocurren en el muro virtual que es México; así como del lento y silencioso genocidio que ocurre en los espacios de tránsito migratorio. Otras caravanas se organizan en busca de pistas sobre el paradero de familiares que han desaparecido en su tránsito por México. Sirven, además, para presionar a los gobiernos respecto a los fatales resultados del fortalecimiento de los controles de frontera y de un abordaje securitario que hace abstracción de la complejidad de un fenómeno social como la migración.

A diferencia de años anteriores, esta caravana es más numerosa y ha logrado mayor cobertura mediática. En buena medida, gracias a la continua referencia a la urgencia, a la construcción discursiva de los migrantes como amenazas y a la presión sobre los gobiernos de los países implicados. Los mecanismos de presión puestos en marcha involucran amenazas de reducción de la ayuda al desarrollo, cancelación de acuerdos comerciales y cierre y militarización de fronteras. Todos ellos constantes en los procesos de externalización fronteriza. No son casualidad, en este sentido, las imágenes de policías hondureños y mexicanos buscando taponar el flujo de las miles de personas que han salido desde San Pedro Sula.

La presidencia estadounidense no claudicará en sus esfuerzos de utilizar a la caravana migrante como táctica electoral ante la posibilidad de perder la mayoría en el Congreso tras las elecciones intermedias, que significarán un primer referéndum para Trump. Al colocar a la caravana migrante en el estatus de “emergencia nacional”, señalando que se han inmiscuido en ella criminales y terroristas, se ha pretendido seducir al electorado más reaccionario. Perder el control sobre el Congreso Federal implicaría dificultar aún más la concreción de promesas de campaña que llevaron a Trump a colocarse al frente del ejecutivo. Promesas tales como el amurallamiento de la frontera con México, la anulación de reformas en materia migratoria y la expulsión masiva de migrantes ilegalizados. En este escenario está en juego, también, continuar con la externalización fronteriza y la configuración formal de México como tercer país seguro.

Pero las fronteras, en todo caso, se disputan. Son complejos procesos a la vez geográficos, legales, institucionales y socioculturales que las definen formal e informalmente, y que dividen a las poblaciones material y simbólicamente. Estas definiciones son un campo de lucha permanente. Habrá que escapar, en este sentido, a pensar en la existencia del Otro como un atentado contra nuestras vidas. Romper con las ficciones de lo nacional y con los discursos que pretenden deshumanizar y criminalizar a los desplazados forzadamente, para ejercer una solidaridad radical de cara al apartheid global que se construye. Pensar en cómo establecer alianzas políticas entre los distintos pueblos del Sur para construir una globalización y una política internacional desde abajo, erigida desde todos aquellos que han sido sometidos y excluidos por la globalización desde arriba. En lo inmediato, como sugieren quienes conforman el Movimiento Migrante Mesoamericano, habrá que acompañar y abrazar a esta caravana con nuestros propios cuerpos y recursos, caminar con ellos y abrir las puertas de nuestros barrios.


[1] Sobre el apartheid global, ver G. Kohler, Global apartheid, Alternatives, 1978; S. Amin, ¿Globalización o apartheid global?, Archivos del presente: Revista latinoamericana de temas internacionales, 2001.

[2] Sobre la externalización de los controles de frontera, ver G. Campesi, Migraciones, seguridad y confines en la teoría social contemporánea, Revista Crítica Penal y Poder, 2012; S. Gil, Deslocalizar los muros de Europa. Los países de origen y tránsito de inmigrantes en el control migratorio de la Unión Europea, Revista Temas de Antropología y Migración, 2011; L. GabrielliLa inmigración “informal” en las relaciones entre Europa y África Subsahariana, 2010A. VarelaLa "securitización" de la gubernamentalidad migratoria mediante la "externalización" de las fronteras estadounidenses a Mesoamérica, Contemporánea, 2015.

 

[3] El tren es el principal medio de transporte para el estrato de migrantes en tránsito que ha ingresado a México de forma irregular y que no cuenta con los medios económicos necesarios para viajar a través de una red de coyotaje.

[4] A. Varela, Las masacres de migrantes en San Fernando y Cadereyta: dos ejemplos de gubernamentalidad necropolítica, Íconos. Revista de Ciencias Sociales, 2017.

[5] Datos de 2014, con base en las estimaciones elaboradas por el Observatorio por el Derecho Humano a la Alimentación en Centroamérica: http://www.odhac.org/ 


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Dictacracia: El Brasil que queda, Pablo Gentili.

Dictacracia: El Brasil que queda.

Por Pablo Gentili.

Un presidente defensor de la tortura, xenófobo, racista y homofóbico. Un parlamento dominado por la derecha y la ultraderecha, con amplia mayoría de legisladores que defienden la deforestación de la región amazónica, el agronegocio, el armamentismo y el comercio neopentecostal de la fe.

Brasil, un país que pretende reinventar su frágil democracia, tutelada nuevamente por las fuerzas militares y por las oligárquicas que gobernaron el país a lo largo de su historia. ¿Dictacracia?

Se inicia un nuevo ciclo. Brasil se enfrentaba al precipicio de la barbarie. Podría haber dado un salto para reconstruir su futuro democrático. Decidió zambullirse, hundirse en las sombras. Entender qué ha pasado nos llevará mucho tiempo.

Cualquier reflexión sobre lo que vendrá deberá sustentarse en el Brasil que queda. O en lo que queda de Brasil.

Es la primera vez en la historia que gana un presidente que no cuenta con el voto mayoritario de la población en situación de pobreza o de pobreza extrema, el 50% de la nación

El inventario de bravuconadas racistas, xenófobas, machistas, violentas y humillantes de Bolsonaro, ha sido divulgado hasta el hartazgo. Ningún elector del nuevo presidente votó por un candidato que desconocía. Su apología de la tortura, de la dictadura y, particularmente, su programa de gobierno explícitamente antipopular, parecieron menos relevantes que el riesgo de que ganara el candidato del PT, Fernando Haddad. Más del 55% de la población eligió el candidato del odio, el que representaba una supuesta renovación, cuyas principales banderas significan, dramáticamente, el regreso al pasado de siempre, al Brasil colonial y excluyente, al Brasil de las oligarquías que multiplican sus privilegios a expensas del sufrimiento y de la miseria del pueblo.

Los únicos que parecen haberlo percibido son los electores y, especialmente, las electoras más pobres del país, las que ganan menos de dos salarios mínimos; o sea, menos de 1.908 reales, 520 dólares. Es la primera vez en la historia que gana un presidente que no cuenta con el voto mayoritario de la población en situación de pobreza o de pobreza extrema, el 50% de la nación. En todos los demás sectores sociales, en las castas en que se organiza este gigante marcado por la desigualdad y la violencia, ganó Bolsonaro.

En casi todos los 26 estados que componen la unión, triunfaron la derecha o la extrema derecha. En algunos de ellos, llegaron al gobierno regional militares: un fusilero naval, un comandante y un coronel. Casi 1.000 candidatos de las fuerzas públicas de seguridad, activos o retirados, algunas de ellas mujeres, se presentaron a cargos electivos. Al menos 72 han sido elegidos diputados. La bancada de los militares y policías supera a la de la organización política con mayor representación en el Congreso Nacional, el Partido de los Trabajadores, con 56 legisladores. El mayor Olimpio Gomes, un deslucido diputado provincial, fue elegido senador nacional por el estado de San Pablo con más de 9 millones de votos. Kátia Sastre, una desconocida policía militar, que hace unos días mató de varios tiros a un joven que robaba un celular frente a una escuela, llegó al Congreso Nacional con el apoyo de 264.013 ciudadanos. La policía, ahora diputada, usó en su campaña las imágenes de las cámaras de seguridad donde le disparaba al ladrón y lo remataba en el piso. Fue impedida por la justicia electoral de hacerlo. La prohibición le rindió más votos.

Bolsonaro sostuvo que la matanza de delincuentes (o de los que parezcan serlo) será considerado una acción en legítima defensa. También sostuvo que los movimientos sociales serán considerados terroristas y sus activistas criminalizados como tales.

La elección de 2018 supuso la mayor renovación de representantes en tres décadas de democracia. Sin embargo, el poder del parlamento se distribuye no sólo en función de los partidos, sino de los intereses corporativos que defienden los diputados y senadores

 El congreso brasileño está compuesto por 513 diputados y 81 senadores, distribuidos en 30 partidos. La elección de 2018 supuso la mayor renovación de representantes en tres décadas de democracia. Sin embargo, el poder del parlamento se distribuye no sólo en función de los partidos, sino de los intereses corporativos que defienden los diputados y senadores. Tres son las bancadas interpartidarias mayoritarias. Lo eran en el pasado y lo seguirán siendo ahora, con un congreso que eligió también el mayor número de legisladores de extrema derecha de toda su historia.

La bancada que defiende el agronegocio, el Frente Parlamentario Agropecuario, posee más de 260 representantes. Respaldan la deforestación del Amazonas, el uso de agrotóxicos, viven y se benefician del trabajo esclavo y son, en muchos casos, latitudinarios, en el país con mayor concentración de la propiedad de la tierra en el planeta.

La "Bancada de la Bala", formada por militares, policías o defensores de la violencia represiva del Estado, lucha activamente contra el Estatuto del Desarmamento, aprobado durante el gobierno de Lula. Sostienen que la población civil debe tener derecho a portar armas y a utilizarlas en legítima defensa. Está constituida por 250 diputados y senadores.

Los legisladores evangélicos, la "Bancada de la Biblia", serán más de 100. Luchan contra el aborto legal, la igualdad de género, la diversidad sexual, el casamiento entre personas del mismo sexo y exigen la educación religiosa en las escuelas públicas.

Las tres bancadas tendrán 610 representantes, en un Congreso Nacional con 594 miembros. Naturalmente, esto se explica porque algunos diputados o senadores pertenecen, al mismo tiempo, a las bancadas del agronegocio, son evangélicos y militares.

La sigla de Jair Messias Bolsonaro, el Partido Social Liberal, tenía hasta la última elección, 8 diputados. A partir del año que viene será la segunda del Congreso, con 52 legisladores. Tendrá, además, tres gobernadores. No tenía ninguno.

El desconsuelo de una votante de Fernando Haddad al conocer la victoria de Jair Bolsonaro. NELSON ANTOINE AP

Bolsonaro, en su discurso inaugural, no dijo nada sustantivo. Rezó y sostuvo que "la verdad liberará el país". Además, afirmó que solo hará negocios bilaterales con los países que beneficien los intereses económicos de Brasil y le aporten tecnología. Que acabará con la integración ideológica del pasado.

Este es el Brasil que refunda una democracia débil, tutelada por los dictadores y por las oligarquías de siempre. Esto es, en definitiva, lo que queda de Brasil.

Texto publicado originalmente en www.aporrea.org

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Cerrar Filas: Brasil frente a la élite militar y el fascismo social.

Cerrar Filas: Brasil frente a la élite militar y el fascismo social.

Por Fabian Villegas.

Uno de los momentos emblemáticos del debate presidencial de Globo del pasado 4 octubre, fue la intervención del candidato del PSOL, Guilherme Boulos, quien, en un ejercicio anecdótico sobre una charla mantenida con su suegro, invito a los más de 200 millones de brasileños a tener memoria histórica, a hacer un voto de conciencia sobre las tropelías del pasado moderno que lego la dictadura militar en Brasil.

“Es un momento grave”. Desde hace unos meses nos encontramos en una campaña marcada por el odio. Hace 30 años que este país salió de una dictadura. Mucha gente murió, mucha gente fue torturada. Existen madres que no pudieron enterrar a sus hijos. Hace ya 30 años, pero creo que nunca habíamos estado tan cerca de volver a esa pesadilla. Si hoy estamos discutiendo el futuro de Brasil es porque la gente derramó sangre para eso. Cuando nací Brasil estaba en una dictadura. No quiero que mis hijas crezcan en una dictadura. La gente tiene que dar un grito, basta: ¡dictadura nunca más!"

Ese mensaje en el contexto de las elecciones presidenciales en Brasil era un llamado a cerrar filas y a oponerse frontalmente al conservadurismo recalcitrante, la ola agresiva de ultra derechización y el fascismo social que representa el proyecto político del candidato del PSL, Jair Bolsonaro, quien lidera las encuestas.

Jair Bolsonaro es un ex militar, del ala más radical de la ultra derecha brasileña, de formación política de la dictadura militar, que se ha posicionado abiertamente en favor de la militarización, el uso de la tortura en tareas de seguridad e inteligencia, se ha opuesto frontalmente a las cuotas de igualdad racial, posee la intención de “armar” campesinos, que no es otra cosa que generar estrategias de paramilitarismo para combatir al MST (Movimiento de los sin tierra) al que considera una cáncer de la sociedad rural brasileña. Ha condenado públicamente la homosexualidad y se ha posicionado en contra de derechos políticos de la mujer, en contra del matrimonio igualitario, y reconocimiento a derechos políticos y civiles de la comunidad LGBT.

A un día de haberse celebrado la jornada electoral y con cerca del 99% escrutado el escenario para la población más grande de Latinoamérica resulta desesperanzador.

La normativa electoral brasileña acredita que al no haber llegado ningún candidato al 50% de los votos, sea disputara una segunda vuelta el próximo 28 de octubre.

Con una ventaja del 18%, (Bolsonaro 46%), sobre el candidato del PT (Fernando Haddad 28%), la posibilidad de que la elite militar proveniente de la época de la dictadura tome las riendas del país y regrese a la vida publica parece inminente. Esos 33 años, desde 1985 para ser más precisos, que ha gozado Brasil de vida democrática parece que este 28 de octubre podrían llegar a su fin, a menos que se logre consolidar un bloque de oposición que verdaderamente capitalice fuerza y unidad electoral.

No es tiempo de reprocharle al lulismo la lentitud con la que construyó su relevo político, ni señalarle los costos de candidatear a un hombre abiertamente de centro, distanciado de los movimientos de base, que hace más guiño con el mercado que con el PTismo tradicional.

La estrategia antes de estar fallida estuvo impedida.

No hay tiempo de mucho, es momento de cerrar filas, que a la vuelta de la esquina están la regresión a las páginas más lúgubres de la historia de Brasil.

Larga vida a Marielle Franco.

 

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Gentrificación, racismo y despojo sobre la comunidad Otomí en la Colonia Juarez.

Gentrificación, racismo estructural y despojo (sobre el desalojo violento que sufrió la comunidad Otomí de la Colonia Juárez)

 

Justo a un año del sismo de 7,1 grados que sacudió México y que dejó cientos de comunidades damnificadas en el centro del país, el gobierno de la Ciudad de México ordenó el desalojo de una comunidad Otomí ubicada en el número 18 de la calle Roma en la Colonia Juárez, dicha ejecución de desalojo se dio bajo los parámetros más violentos y ominosos que pudiera existir, llegaron cientos de granaderos a golpear, herir, detener e intimidar a decenas de habitantes del predio y a varios periodistas de medios libres que cubrían la nota. La comunidad Otomí de la colonia Juárez tiene años ocupando ese predio (Que tuvo afectaciones por el sismo y cuyas denuncias el gobierno hizo caso omiso) donde alberga a más de 60 familias, mismas que hoy se han quedado sin nada y con varias personas detenidas y heridas. La comunidad Otomí es perteneciente al Congreso Nacional Indígena (CNI) y desarrolla proyectos y formas de vida comunales dentro de este monstruo del despojo que se ha convertido la ciudad de México.

 

No es la primera vez que el gobierno de la Ciudad de México realiza este tipo de operativos, recordemos que en los últimos años han despojado y tratado de desmantelar todas las formas de organización comunitaria que persisten entre los márgenes de la ciudad, esto con el fin de blanquear el espacio público y darle continuidad al proyecto de muerte y aniquilamiento al que venimos resistiendo desde hace más de 500 años.

 

Y es que no es casualidad que los proyectos de despojo hayan ido aumentando en los últimos años en todo el mundo, como tampoco es casualidad que las agraviadas principales seamos las comunidades y personas racializadas. Aquí mismo en la Ciudad de México el gobierno en turno (en complicidad desde las delegaciones con el próximo) emprendió un proyecto de gentrificación que nos ha ido violentando de múltiples formas, básicamente consiste en despojar con lujo de violencia y detenciones arbitrarias a la gente de su territorio, encarecer la vivienda, empujar a las y los habitantes más a la periferia y ocupar esos espacios con grandes desarrollos inmobiliarios, centros comerciales y oficinas donde ahora los nuevos habitantes son la población blanca de clase media alta y alta.

 

Y puede ser hoy la comunidad Otomí de la colonia Juárez, o ayer el Chanti Ollin desalojado hace un par de años, o la comunidad de los pedregales de Coyoacán resistiendo ante las inmobiliarias y en defensa del agua, o los cientos de vendedores y vendedoras ambulantes que resistimos diariamente a la persecución y la represión, pero todas y todos estamos frente a la misma forma de despojo que es la gentrificación.

 

Solidaridad total con la comunidad Otomí de la colonia Juárez.

 

Filosoflow (Colectivo PalabrAndando)

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Despedida a Tata Madiba (Mandela) por Thabo Mbeki.

Tata Madiba

Por Thabo Mbeki.

 

Has caminado por el camino de los héroes y las heroínas.

Has soportado el dolor de aquellos que han conocido el miedo y aprendido a conquistarlo.

Has marchado al frente cuando la comodidad estaba en el medio de los rangos

Te has reído al pelear contra un río de lágrimas.

Has llorado para transmitir una historia de alegría ...

El accidente de tu nacimiento debería haberte condenado a un pueblo.

Las circunstancias que no eligió deberían haberle confinado a un distrito.

Tu vista, tu corazón y tu mente no podrían haber llegado más allá del horizonte del ojo natural.

Pero has estado donde no deberías haber estado.

Te enfrentaste a la muerte y dijiste: ¡haz lo peor!

Has habitado las oscuras y oscuras mazmorras de la libertad negada, en sí misma una negación de vivir en una sociedad donde se negó la libertad.

Has mirado las caras de algunos de tus camaradas, que apartaron la mirada de ti porque en algún lugar de su ser mortal permanecían los restos de una sensación de vergüenza, siempre y para siempre susurrando en voz baja, no a la traición. Una cosa en las sombras, presente en cada amanecer, repitiendo, repitiendo, repitiendo - Soy Conciencia, a quien has negado un hogar.

Jamas te preguntaste: ¿quiénes son realmente para esas vidas por las que estaba dispuesto a morir?

Preguntaste ¿quién soy yo ?, que yo tampoco he fallado, de modo que yo también podía apartar mis ojos de mí mismo y de otro compañero que era camarada.

Has estado al borde, cuando has tenido que recurrir a los dioses para ganar una paz deshonrosa o perder las vidas de tu pueblo, y decidieron que ninguno de ellos cambiaría sus vidas por una existencia sin honor.

Has estado donde nadie debería pedírsele que esté.

Has llevado cargas más pesadas que aquellos que sintieron su responsabilidad y derecho de proclamarte un enemigo del estado.

Tienes que convencer a tus enemigos para que crean una historia difícil de creer, porque era verdad, que tu bruñida lanza brillaba en los rayos del sol, por no hablar de odio y muerte por ellos, sino porque rezaste para que su brillo cegador diles, a quienes no escucharon, que los amabas como a tus propios parientes y amigos.

Has tenido que llevar el manto de la santidad cuando todo lo que buscabas era orgullo en el conocimiento de que eras un buen soldado de infantería para la justicia y la libertad ..

Larga Vida Madiba.

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Elecciones y poderes de abajo. Raul Zibechi.

Elecciones y poderes de abajo.

Por Raul Zibechi.

En las recientes décadas la cultura política de izquierda convirtió las elecciones en el principal barómetro de su éxito o fracaso, de avances o retrocesos. En los hechos, la concurrencia electoral se convirtió en el eje de la acción política de las izquierdas, en casi todo el mundo.

Una realidad política nueva, ya que en tiempos no lejanos la cuestión electoral ocupaba una parte de las energías y se considerada un complemento de la tarea central, que giraba en torno a la organización de los sectores populares.

Lo cierto es que la participación electoral fue articulada como el primer paso en la integración en las instituciones (de clase) del sistema político (capitalista). Ese proceso destruyó la organización popular, debilitando hasta el extremo la capacidad de los de abajo para resistir directamente (no mediante sus representantes) la opresión sistémica.

Con los años la política de abajo empezó a girar en torno a lo que decidían y hacían los dirigentes. Un pequeño grupo de diputados y senadores, asistidos por decenas de funcionarios pagados con dineros públicos, fueron desplazando la participación de los militantes de base.

En mi país, Uruguay, el Frente Amplio llegó a tener antes del golpe de Estado de 1973 más de 500 comités de base sólo en Montevideo. Allí se agrupaban militantes de los diversos partidos que integran la coalición, pero también independientes y vecinos. En las primeras elecciones en las que participó (1971), uno de cada tres o cuatro votantes estaba organizado en aquellos comités.

Hoy la realidad muestra que casi no existen comités de base y todo se decide en las cúpulas, integradas por personas que han hecho carrera en instituciones estatales. Sólo un puñado de comités se reactivan durante la campaña electoral, para sumergirse luego en una larga siesta hasta las siguientes elecciones.

En paralelo, la institucionalización de las izquierdas y de los movimientos populares –sumada a la centralidad de la participación electoral– terminaron por dispersar los poderes populares que los de abajo habían erigido con tanto empeño y que fueron la clave de bóveda de las resistencias.

En el debate sobre las elecciones creo que es necesario distinguir tres actitudes, o estrategias, completamente diferentes.

La primera es la que defiende desde hace cierto tiempo Immanuel Wallerstein: los sectores populares deben protegerse durante la tormenta sistémica para lograr sobrevivir. En ese sentido, plantea que llegar al gobierno por la vía legal, así como las políticas sociales progresistas, pueden ayudar al campo popular tanto para acotar los daños producto de las ofensivas conservadoras como para evitar que fuerzas de ultraderecha se hagan con el poder estatal.

Este punto de vista parece razonable, aunque no acuerdo, ya que considero las políticas sociales vinculadas al combate a la pobrezacomo formas de contrainsurgencia, con base en la experiencia que vivimos en el Cono Sur del continente. En paralelo, llegar al gobierno casi siempre implica administrar las políticas del FMI y el Banco Mundial. ¿Quién recuerda hoy la experiencia de la griega Syriza? ¿Qué consecuencias sacamos de un gobierno que prometía lo contrario?

Es evidente que focalizarse en que tal o cual dirigente cometieron traición, lleva el debate a un callejón sin salida, salvo que se crea que con otros dirigentes las cosas hubieran ido por otro camino. No se trata sólo de errores; es el sistema.

La segunda actitud es la hegemónica entre las izquierdas globales. La estrategia sería más o menos así: no hay bases sociales organizadas, los movimientos son muy débiles y casi inexistentes, de modo que el único camino para modificar la llamada relación de fuerzas es intentar llegar al gobierno. Esta situación ha mostrado ser fatal, incluso en el caso de que las izquierdas consigan ganar, como sucedió en Grecia y en Italia (si es que a los restos del Partido Comunista se les puede llamar izquierda).

Diferente es el caso de países como Venezuela y Bolivia. Cuando Evo Morales y Hugo Chávez llegaron al gobierno por la vía electoral, existían movimientos potentes, organizados y movilizados, sobre todo en el primer caso. Sin embargo, una vez en el gobierno decidieron fortalecer el aparato estatal y, por tanto, emprendieron acciones para debilitar a los movimientos.

Siendo las experiencias estatales más avanzadas, hoy no existen en ninguno de ambos países movimientos antisistémicos autónomos que sostengan a esos gobiernos. Quienes los apoyan, salvo excepciones, son organizaciones sociales cooptadas o creadas desde arriba. En este punto propongo distinguir entre movimientos (anclados en la militancia de base) y organizaciones (burocracias financiadas por los estados).

Una variante de esta actitud son aquellos movimientos que, en cierto momento, deciden incursionar en el terreno electoral. Las más de las veces, y creo que México aporta una larga experiencia en esta dirección, al cabo de los años las bases de los movimientos se debilitan, mientras los dirigentes terminan incrustados en el aparato estatal.

La tercera orientación es la que impulsa el Concejo Indígena de Gobierno, que a mi modo de ver consiste en aprovechar la instancia electoral para conectar con los sectores populares, con el objetivo de impulsar su autoorganización. Lo han dicho: no se trata de votos, menos aún de cargos, sino de profundizar los trabajos para cambiar el mundo.

Me parece evidente que no se trata de un giro electoral, ni que el zapatismo haya hecho un viraje electoralista. Es una propuesta –así la entiendo y puedo estar equivocado– que pretende seguir construyendo en una situación de guerra interna, de genocidio contra los de abajo, como la que vive México desde hace casi una década.

Se trata de una táctica que recoge la experiencia revolucionaria del siglo XX para enfrentar la tormenta actual, no usando las armas que nos presta el sistema (las urnas y los votos), sino con armas propias, como la organización de los de abajo.

Publicado originalmente en la Jornada.

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Acuse de recibo: Derecho marginal a la esperanza.

Acuse de recibo: Derecho marginal a la esperanza.

Por Fabián Villegas.

En política la frase de Ignacio de Loyola, “En una fortaleza sitiada cualquier disidencia es traición”, ha sido un lugar común de los procesos y gobiernos de la izquierda regional por razones simples y complejas. No es el caso del avasallante triunfo electoral de este pasado domingo de Andrés Manuel López Obrador. Si bien se llega a la presidencia con una elección histórica, con un 64% de participación, y una ventaja arrolladora sobre los otros dos candidatos del régimen, el voto crítico del electorado de izquierda se ha puesto de relieve. No hay un triunfalismo ciego ni ingenuo, sobre el nuevo gabinete hay más reservas que complacencias, la victoria del 1 de julio no es un fin sino un proceso, Andrés Manuel es más un interlocutor que una oferta salvífica.

El 2006 no es el 2018, quien estuvo de cerca en ese proceso identifico que hubo mudanzas sustanciales en agenda, estrategia comunicacional y coyuntura geopolítica. Si Latinoamérica está atravesando una ola de derechización y una restauración conservadora, México estaba ya frente a la insostenibilidad de ese modelo y de cara a concentrar expresiones de una crisis civilizatoria.

La coyuntura política de México durante el siglo XXI no entro en contemporaneidad con Latinoamérica, acumulo en estos 18 años las páginas más trágicas de su historia.

El resultado de ayer es multifactorial: voluntad popular, hartazgo, cabildeos con poderes facticos, escenario regional y ajedrecismo geopolítico. Pero tiene como común denominador la insostenibilidad de este modelo económico y de esta clase política. El 1 de julio es histórico no porque el régimen haya hecho valer la voluntad política de las mayorías sino porque las mayorías hicieron valer su voluntad política, y esto no significa legitimar la lógica electoral como el instrumento exclusivo de la democracia participativa, o como decían otros con el lugar común del infantilismo ideológico, que votar era refrendar la “democracia burguesa”, de eso estamos claros, pero también estamos claros que discutiendo la revolución bolchevique, no se hacen transformaciones radicales ni se disputa política.   “Vote o no vote organícese, y después de votar no deje de organizarse”.

No hay que ser científicos sociales para entender primero que el Instituto Nacional Electoral es hijo del bipartidismo, tampoco hay ser sumamente perspicaces para entender como desde su fundación el régimen electoral contemplo el abstencionismo y el anulismo como capital político. Ni tampoco hay que poseer muchísima lucidez para identificar de qué manera el anulismo/abstencionismo vuelto capital político es instrumentalizado ideológicamente por el bipartidismo, como un dispositivo despolitizador, e instrumentalizado técnica y porcentualmente para manipular e inflar una elección. Que quede claro que aquí no se está haciendo apología del voto, ni se esta generalizando que en todos los contextos ni en todos los momentos decidir no participar es despolitizador, estamos hablando simple y llanamente que en esta coyuntura era estratégica la participación.

Es una obviedad que existe una multiplicidad de formas de organización social, participación política y representación comunal más coherente con la tradición histórica de los movimientos sociales en México, como es obvio que incluso esa coherencia haría referencia no solo a los movimientos sociales, sino que sería consistente con procesos de democratización radical capaces de erosionar los modelos de colonialismo interno de organización, representación y participación política en México.

Sin embargo tenemos de frente un escenario, que definitivamente no es de entrada por el gabinete un modelo que dignifique abajo y a la izquierda, pero que si en definitiva representa un espacio de transición, un espacio de interlocución, un sismo en la intencionalidad de la clase política que ha gobernado el país por casi 100 años.

Los desafíos de esta nueva administración son enormes, el país que se está recogiendo esta en pedazos por lo que sembraron las administraciones pasadas. 200, 000 muertos, cerca de 60,000 desaparecidos, 80 asesinatos por día, uno de los 10 países con el índice más alto de feminicidios, 60 millones de personas viviendo en la pobreza, 29 millones viviendo con pobreza nutricional. El segundo salario más bajo de la región, la segunda jornada laboral más larga del mundo, uno de los países con la mayor desigualdad del mundo en la que 16 familias concentran el 90% de la riqueza de todo el país. Concesiones territoriales, el 47% del territorio nacional concesionado a empresas trasnacionales, mineras, fracking, al extractivismo múltiple. Privatización de recursos naturales, precarización laboral, desmantelamiento de derechos laborales, erosión de la seguridad social, sistema de jubilaciones y pensiones, pérdida de soberanía, una relación de servilismo indigno con la actual administración de Washington y una etcétera superlativa.

En mis 32 años es la primera vez que no siento indignación en una elección presidencial, es la primera vez que veo a millones de personas celebrar, reír, llorar, abrazarse, embriagarse de felicidad convencidas que todas y todos tenemos el derecho a vivir en condiciones sociales de existencia basadas en la dignidad.

Quiero creer realmente que estamos frente a una transición histórica, me llena de entusiasmo que el triunfo de Andrés Manuel se lea no solo como un triunfo para México sino para toda América Latina.

Hoy tenemos derecho a la esperanza, mañana también podemos ser responsables de pecar de ingenuidad.

Lucha y Esperanza.

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"La lucha por la tierra es esencialmente feminista". Dzodzi Tsikata.

La lucha por la tierra es esencialmente feminista, dice investigadora de Ghana

Dzodzi Tsikata analiza presión de transnacionales sobre la agricultura del país, sector que corresponde al 36% del PIB

Por Rute Pina

La profesora de la Universidad de Ghana, Dzodzi Tsikata, es entusiasta de la emergencia de los movimientos populares en África, pero se ilusiona con ver en el futuro más conexiones entre la lucha por la tierra y los derechos de las mujeres.

Presidenta del Consejo para el Desarrollo de Investigaciones en Ciencias Sociales en África (CODESRIA), Tsikata investiga las relaciones de género y las cuestiones agrarias en Ghana, donde el sector agropecuario corresponde a 36% del PIB y 56% de la fuerza laboral.

La estructura agraria del país se basa en la pequeña propiedad, pero sufre la presión y la influencia de las empresas transnacionales en el sector, como explica Tsikata en entrevista con Brasil de Fato.

A continuación la entrevista completa:

Brasil de Fato: En los últimos diez años la producción agrícola se incrementó en diversos países africanos, como Ghana y Etiopía. Aún así, la seguridad alimentaria permanece como un asunto crítico para el continente. ¿Cómo ve esa aparente contradicción?

Dzodzi Tsikata: Creo que tiene razón cuando dice que la agricultura está incrementándose, pero no se han abordado algunas de las cuestiones más básicas de la seguridad alimentaria. En un país como Ghana hay enfermedades comunes relacionadas con la escasez de alimentos y algunas personas, en determinadas épocas del año, no tienen acceso a los alimentos. Se trata de un problema muy grave, particularmente para los niños y las mujeres.

África es un continente de agricultores, de pequeños productores que no tienen una vasta producción. Lo que no significa que esa sea una mala estrategia, porque creo que la pequeña agricultura es promisoria y casi siempre subvalorada. Por ejemplo, Ghana se ha transformado en líder mundial en la producción de cacao basada en la pequeña agricultura. Esto debería enseñarnos que los pequeños agricultores pueden producir para el mercado con éxito.

Pero existe el equívoco de decir que no es necesario producir [otras cosas] porque, si se produce materias primas para exportación, se puede ganar el dinero suficiente para comprar alimentos. Entonces muchos agricultores no son alentados a seguir produciendo y no se está investigando cómo producir, almacenar, procesar y mejorar la seguridad alimentaria. La agricultura se enfoca en los commodities.

Entonces, hay muchos temas complicados que tenemos que enfrentar para asegurar la soberanía alimentaria. El primero es garantizar el acceso de los pequeños productores a la tierra para su propia producción, no sólo para el mercado. En segundo lugar, hay que garantizar las cuestiones alrededor de la posesión de la tierra. Algunos grupos de agricultores, especialmente las mujeres, no pueden adquirir de manera independiente tierras para la agricultura.

También hay que considerar las cuestiones laborales en la agricultura. A menudo los trabajadores reciben poco y ven a la agricultura como una actividad transitoria, de la cual piensan librarse rápidamente. Tenemos que solucionar eso. Y también hay que solucionar el problema del crédito en la zona rural. Muchos pequeños propietarios tienen deudas y son muy comunes los casos de suicidios causados por deudas.

Lo más importante: tenemos que apoyar a las mujeres en la agricultura porque muchas veces ellas no sólo producen los alimentos, sino que están implicadas en todas las actividades productivas que aseguran la supervivencia de toda la familia.

¿Cuál es la relación entre la lucha por el acceso a la tierra y el feminismo?

Creo que la tierra está conectada con muchas luchas. La razón principal es que somos un país agrario y la tierra es un recurso crucial. Para nosotros la tierra es identidad, la tierra donde vivimos es parte de lo que somos. Quienes tienen tierra pueden tener control político.

Un sistema en el cual algunas personas no tienen pleno acceso, ni control ni posesión de la tierra sólo puede ser desigual. Conforme la ley, todos pueden tener acceso a la tierra pero hay una discriminación respecto a como se accede a la tierra, que sufren las mujeres, los jóvenes y los inmigrantes también.

En Ghana las mujeres producen en sus comunidades hasta que se casan. Para vivir con sus esposos, salen de sus comunidades y se vuelven extrañas en la nueva comunidad y el acceso a la tierra está mediado por los maridos. Después, cuando las mujeres envejecen, si no tienen hijos hombres, pueden perder el acceso a la tierra. Si se divorcian, lo pierden automáticamente.

Sin el control de la tierra las mujeres son ciudadanas de segunda clase. También se les niega el derecho a trabajar como agricultoras, porque es impensable ser agricultor sin acceso a tierra.

No hay políticas que consideran a las mujeres como agricultoras. Entonces las mujeres son dejadas de lado y se perpetúa un ciclo de desventajas. No es una cuestión económica, sino de ciudadanía y de derechos. Cualquier persona que se declare feminista no puede dejar de reconocer la conexión entre los derechos de las mujeres y el derecho a la tierra.

¿Existe un vacío de políticas públicas dirigidas específicamente a las mujeres en Ghana?

Por un largo período hubo atención a las desigualdades de género. Muchos gobiernos a lo largo de los años se esforzaron para abordar la agenda de la desigualdad con algún éxito. En la lucha anticolonial en Ghana las mujeres fueron muy activas.

Debido a ello, en los primeros años de la independencia hubo muchas políticas públicas sociales y económicas para apoyar a las mujeres. El gobierno apostó por la educación universal, por ejemplo, lo que aseguró que muchas niñas fuesen a la escuela.

Fue una iniciativa importante porque abrió espacio para que las mujeres participen de la vida pública. En los años 60 hubo muchas iniciativas afirmativas para asegurar que las mujeres tuvieran representación en el Parlamento.

Sin embargo, algunas de esas políticas eran muy limitadas porque se hablaba de desigualdad de género, pero los derechos de las mujeres afectan muchas esferas interconectadas que no se pueden separar. Si se enfoca solamente un aspecto y se ignora el resto, no se concretan los derechos de las mujeres.

No hay, por ejemplo, un sistema que haga que la tierra sea registrada a nombre de las mujeres. Pero si hacemos sólo eso, sin dar la debida atención a la cuestión del crédito y la tecnología, las mujeres van a tener derecho a la tierra apenas nominalmente, pero no lo van a tener sustancialmente. Entonces es muy importante ver que no es apenas un acto puntual, sino una serie de cuestiones interconectadas.

¿Cuál es el papel de las corporaciones transnacionales en la agricultura en Ghana?

Es una pregunta muy interesante para un país basado en la pequeña propiedad. Las corporaciones transnacionales actúan en diferentes niveles en la agricultura.

En un primer nivel, se involucran en la producción comercial a gran escala. Existen plantaciones de grandes corporaciones transnacionales en cooperación con socios de Ghana. Ellas necesitan tener algunos ghaneses como asociados porque es muy difícil adquirir grandes áreas y latifundios. La tierra es dividida en pequeñas propiedades productivas. Para adquirir 100 hectáreas de tierra usted tendría que expropiar 100 campesinos. Entonces, generalmente, las empresas se alían con socios ghaneses detentores de capital y acaban expropiando a los más pobres.

Un segundo abordaje, que está creciendo y siendo alentada, es el contract farming. En este tipo de acuerdo, las corporaciones no necesitan de una gran área de tierra. Lo que hacen es incorporar a los campesinos a una cadena global y estos pasan a producir para mercados externos en su propia tierra, de acuerdo con las instrucciones de las empresas transnacionales. Las corporaciones los abastecen de insumos, les dan soporte técnico y los patrones que tienen que seguir.

Otro modo de acción de las empresas es creando insumos, como agro químicos, pesticidas, semillas, todos controlados por el capital transnacional.

Y, obviamente, ellos están involucradas también en la venta de las cosechas, como el cacao o cualquier otra commoditie de exportación. Ellos venden, se quedan con la mayor parte de la ganancia y los agricultores solo se quedan con una pequeña parte de lo que producen.

Pero también hay otra manera importante como las transnacionales están involucradas en el sector agrario, que es la construcción de políticas públicas. Lo que ellos hacen es trabajar con los gobiernos, por ejemplo, los EUA, que es muy influyente en el diseño de políticas para la agricultora. Ellos pagan por la elaboración de políticas, apoyan oficinas en el Ministerio de Agricultura y así consiguen crear leyes a través del apoyo de corporaciones transnacionales.

A través de estos tres niveles — producción, distribución de insumos para la agricultura y de creación de leyes — todo el sector de la agricultura acaba en manos de las corporaciones transnacionales.

En su opinión, ¿cuáles son las iniciativas más interesantes de resistencia en la región?

Hay muchas iniciativas interesantes en desarrollo. Hay un movimiento en varios países africanos para combatir la apropiación de tierras. En muchos países, hay una recuperación de tierras que fueron apropiadas en gran escala. Están saboteando actividades, rechazando trabajos e incluso a veces, destruyendo cosechas. Esto está relacionado con el hecho de que los gobiernos no están prestando atención a los medios de subsistencia de esas personas. Entonces ellos tienen que, básicamente, cuidar de sí mismos.

Por ejemplo, recientemente en Ghana, mineros artesanales de sal lucharon contra una empresa que ganó el derecho de explotar la sal industrialmente en una gran laguna sin prestar a atención a las personas que, por miles de años, se ganaban allí la vida con la minería artesanal en pequeña escala. Esa es una de las iniciativas interesantes recientes. Por causa de todos estos años de privación, los pequeños propietarios están comenzando a organizarse mejor en movimientos populares y están siendo más efectivos de lo que eran.

También tenemos ejemplos de movimientos de personas sin tierra, particularmente en Sudáfrica, que también es un grupo muy vibrante, enfrentando años de expropiación e integrado a movimientos globales como la Vía Campesina, al cual pertenece también el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra de Brasil. Es un período animador en que los movimientos populares están encontrando sus voces en África y también se están se conectando con los movimientos globales por el derecho a la tierra.

Grupos por los derechos de las mujeres también hacen cosas semejantes. Y mi pesar es que no haya una interconexión fuerte entre los grupos de mujeres y los movimientos por el derecho a la tierra. Me gustaría ver eso. Me gustaría ver sinergias más fuertes entre estos grupos porque creo que sus luchas son muy similares; sólo parecen diferentes y a veces los movimientos que luchan por la tierra no consideran eso para enfrentar las cuestiones involucrando también los derechos de las mujeres.

Publicado originalmente en www.latinoamericaexuberante.org

Traducción: Luiza Mançano y Pilar Troya

Brasil de Fato

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Clasismo y Aporofobia: Por qué se dice que Obrador no sabe hablar?

Clasismo y Aporofobia. ¿Por qué se dice que Obrador no sabe hablar?

Por Fabián Villegas.

Para cualquiera que gravita alrededor de los anaqueles del mundo académico, no son desconocidas ni ajenas las prácticas de discrimen de raza y clase que se ejercen a través de la cultura del elitismo lingüístico, el mandato ortográfico y el imperativo del acento “neutral”.

Las relaciones entre “aprender a hablar bien” y “escribir bien” fueron imperativos coloniales en los violentos proyectos civilizatorios de ciudadanización, ya sea esto en el México de Oaxaca, la India de Varanasi o la Australia de la isla del estrecho de Torres.  Es una obviedad decir que cuando mencionamos “imperativo colonial” no se reduce a los “meta relatos de las conquistas” sino a todo un conjunto de prácticas, estructuras, sistemas, discursos, instituciones racistas y pigmentocraticas sobre las que sean sostenido los Estados Nación desde antes de su fundación, durante su fundación, hasta el siglo XXI.

Lo que no resulta tan obvio para algunos guardianes minúsculos de la lingüística es que reducir nuestro papel en el lenguaje a vigilantes, wachimanes, guardaespaldas de la RAE, no solo es un comportamiento acrítico en términos epistémicos, sino que refuerza la posición colonial que hemos asumido históricamente frente al lenguaje y al conocimiento.

Petite Negre, Acento Cholo, español paisano, talking ghetto.

El “haiga” esta racializado, es una rúbrica del atraso, un olor apestoso que rompe los cercos sanitarios de la hispanofilia. A diferencia de lo que piensa Federico Navarrete con profunda ligereza e ingenuidad, los discursos y narrativas del discrimen no son solo discursos ni narrativas, son dispositivos que producen materialidad social, estratifican socialmente, naturalizan desigualdades, inferiorizan diferencias  y definen condiciones sociales de existencia. En el México “postcolonial” entrecomilladamente, “Dijistes” lleva uniforme doméstico, uniforme de seguridad privada, duerme en el piso o en cuartos de servicio.

Tal como en el 2006, me produce mucha risa el argumento recurrente de ciertos sectores de la clase media politizada y despolitizada, que sostienen casi como una preocupación nacional que López Obrador no sabe hablar, o habla de tal o cual forma que muestra poca preparación. Está claro que para los valores culturales de la identidad blanca criolla el acento de Villa Hermosa no ennoblece el imaginario colonial de un hombre de estado, esta también muy claro que para la identidad blanca criolla un “Fuistes” o una pronunciación de inglés machacado es un disparador para su imaginario clasista y aporofobico.

Bien decía un comediante sudafricano que “un acento vale más que mil palabras, el verdadero significante está en el acento”. Sino recuerden aquel caso emblemático en términos de comunicación y análisis del discurso en el que participo el desafortunadísimo, patético e impresentable Gabriel Quadri en el debate del 2012. Ahí si con una ignorancia, desconocimiento, y estupidez abismal haciendo propuestas de campaña proto fascistas, que para un sector se vieron como frescas, renovadas, joviales y cool en la medida en que se pronunciaron con un acento que interpelo las fibras morales de una clase media aspiracional, y despolitizada.

López Obrador habla como tiene que hablar, fiscalicémosle los argumentos y la convicción eso es lo importante.

 

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TRABALENGUAS: Resaca de un segundo debate.

TRABALENGUAS

Resaca de un segundo debate.

Por Fabián Villegas.

 

No es una ligereza afirmar el nivel de envilecimiento miserable al que la clase política ha arrastrado la discusión de lo político, o dicho en otro sentido, no es una ligereza afirmar el nivel de envilecimiento miserable en el que la coyuntura electoral coopta la discusión pública de lo político.

El segundo debate para elecciones presidenciales en México 2018, paso de ser caricaturesco a funesto, funesto a patético y de patético a insolente. Quedo claro que sobre agenda migratoria hay lagunas abismales que se parchan con el ejercicio retorico de spotizar todo discurso, todo es compromiso, “Mi compromiso” como eje transversal de la política pública. La realidad es que el compromiso “migratorio” de las dos últimas administraciones ha estado engavetado en todos lados menos cerca del compromiso con la defensa de los derechos humanos. Si hay espectros en la pesadilla mexicana, que auspicien deshumanizantes vectores de opresión múltiple, uno de esos espectros es sin duda todo lo que enarbola la migración. El migrante que se va, la migrante que llega, los migrantes que están de paso, las migrantes que nunca llegan. Ni hablar de los refugiados, que eso se eludió o ni se entendió. Estoy totalmente convencido que el formato del debate entorpece y obstaculiza una discusión seria, estoy totalmente convencido que Leon Krauze es una de las representaciones más acabadas de mediocridad intelectual con las mismas pretensiones decimonónicas de su padre quien cree que el liberalismo es un signo de inteligencia y la bardolatria una rúbrica de la intelectualidad pública. Pero estoy aún más convencido que es una insolencia presentarte a un debate con el paquete de respuestas del Bronco, eso es impresentable. Como deleznable es simular con una oratoria de una falsedad escalofriante un mínimo de compromiso social, formando parte orgánica de la red plutocrática que ha despojado, empobrecido, encarcelado, desaparecido y matado a miles de mexicanos durante 3 administraciones. En ese sentido Ricardo Anaya no solo es un canalla, es un canalla esquizofrénico, que persigue en su retórica electoral al propio Ricardo Anaya. Con un poquito de dignidad el mismo debería de meterse a la cárcel por despojo, lavado de dinero, corrupción, y por ser artífice de pactos y negociaciones que han ido en contra de todo el pueblo de México.

Pero si de canalladas a canalladas vamos, la canallada demagógica de José Antonio Meade de mencionar a Nestora Salgado, y llamarla “secuestradora” sin ningún miramiento, estuvo en otra dimensión, sirvió para acreditar que el presunto “outsider de derecha”, esposo de la aristócrata que vela por el interés de los “pueblos originarios”, no es ni buena gente, (para quien con ingenuidad era receptivo de las estrategias pedorras de comunicación política del PRIsmo, ni está cerca de tener un mínimo de calidad moral,  es un tipo por demás torpe, oportunista, incompetente, cínico en su papel. Que en su calidad de candidato se atreva a llamar a Nestora secuestradora, no es un asunto menor, ni estrictamente simbólico, o electorero, refuerza la política agresiva de persecución, intimidación, criminalización y desaparición de miles de activistas y defensore/as de derechos humanos, que por más de 3 administraciones han sido objeto de prácticas de terrorismo de Estado.

¿Andrés? Mejor.

“La política es una de las ciencias más exactas, es matemática pura”, decía un apostador, por eso, “nunca hay que dejar nada al azar”.

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Lula y Latinoamerica. Neogolpismos explicados a ciegos y distraidos.

Lula y Latinoamérica. Neogolpismos explicados a ciegos y distraídos.

Por Fabián Villegas

 

Decía un filósofo nigeriano que entre entender y no entender hay más de 10 de categorías, recurro a la cita con mucha frecuencia, pue explica con precisión el reduccionismo analítico, la fetichizacion de ciertas narrativas y la desinformación rampante con las que se escrutinan las coyunturas políticas.

 La persecución política emprendida contra el ex presidente y actual virtual candidato a la presidencia de Brasil Lula da Silva, ha confirmado lo obvio y lo menos obvio, por un lado el proyecto neo golpista y desestabilizador de la elite más recalcitrante del conservadurismo latinoamericano a través de guerras de alta y baja intensidad, concentradas y legitimadas desde las artimañas y argucias del congreso y el aparato legislativo, que bien podríamos signar su inauguración con el golpe de Estado en Honduras al ex presidente Manuel Zelaya.

 Por otro lado ha confirmado algo menos obvio, el sismo ideológico que han generado las narrativas de los Thinks Tanks de laboratorio privado de derecha para hacer del concepto de “no más corrupción” el significante democrático del siglo XXI en la región.

Ojo, con esto no se trata de trivializar las luchas encarnizadas contra la estructura de corrupción sobre las que se ha sostenido la construcción del Estado, la clase política y la plutocracia latinoamericana, se trata de identificar el uso y la instrumentalización que la clase política hegemónica le ha dado a la lucha “anti corrupción” y al “saneamiento de la administración pública” como estrategia desestabilizadora, persecutoria, de procesos democráticos en la región.

En donde la eficacia de la narrativa reside en generalizar y confundir todo con todo, meter todo en un mismo saco y hacer una analogía entre el caso de Odebrecht dominicana, México, Iván Zuluaga en Colombia con el caso de Dilma, Lula, Zelaya, Kuczynski por decir algunos y celebrarlo ingenuamente bajo el imperativo de “impartición de justicia” en la región. Paradójicamente en ese ejercicio “celebratorio” de impartición de justicia no ha sido judicializado ningún presidente ni alto funcionario de la derecha Latinoamericana, con todo y las miles de evidencias, sobre tráfico de influencias, sobornos, sobrevaluaciones, licitaciones fantasmas, financiamientos ilícitos etc.

Los únicos que han caído han sido chivos expiatorios, que sirven para acreditar el simulacro regional de impartición de justicia y saneamiento de la administración pública, de cara a las acusaciones sobre el uso faccioso de las fiscalías, el congreso y el aparato legislativo para cazar y dar golpes de estado a los procesos democráticos en la región. Como es el caso del expresidente de la cámara de diputados de Brasil, orquestador técnico del impeachment contra Dilma, Eduardo Cunha, hoy sentenciado a 15 años de prisión por lavado de dinero, y corrupción. La pregunta es: donde se quedaron las investigaciones sobre Macri, Juan Manuel Santos, Roberto Prieto, Danilo Medina, Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón, Leonel Fernández, Álvaro Uribe, Aecio Neves, Michael Temer, Juan Carlos Varela?

Un error fundamental en el análisis es por ende estar totalmente ignorantes al complot y la articulación estratégica de la derecha regional detrás de la instrumentalización del caso Odebrecht. Como es absurdo aquel juicio inquisitorial que hace de Lula casi el máximo dueño o representante de Odebrecht. Vale la pena hacer la acotación, Odebrecht es una constructora privada de Brasil, no es Lula, ni es Brasil. Para a quien se le olvida Odebrecht es una empresa privada que surgió directamente del gobierno de la dictadura militar en 1970, con profunda vinculación con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y con el Banco Mundial (BM), cuyo principal accionista es Estados Unidos (EE.UU). Vaya paradoja, la investigación empieza formalmente en Washington, y quien termina siendo presidente con menos del 15 % de apoyo es Michael Temer, ex informante de la C.I.A para EE.UU en Brasil.

Dicen en la calle que si en algo hay que conservar el fetiche de la “prueba” es en materia de derecho. Hay quienes incluso se atreven a argumentar que la falta de las pruebas contra Lula es algo casi secundario. Nada puede ser secundario cuando las únicas pruebas disponibles son los testimonios del dueño de una constructora privada que a través de su “confesión” cabildea la baja de su condena penitenciaria. Única prueba.

Si hay un espacio geográfico donde no complejizar es lo verdaderamente “antidemocrático” ese es Brasil. Un país continental con transiciones históricas muy recientes que van del sistema de plantación a la dictadura militar, y de la dictadura militar al único espacio de oxigenación y potabilidad democrática con el Lulismo para pasar nuevamente con el golpe de Estado a la expresidenta Dilma Rouseff desde el 2016 a la fecha a manos de una elite evangélica racista, conservadora, machista de ultraderecha que en 30 días logro echar para atrás el país 30 años, logrando desmantelar organismos, instituciones, procesos que eran fruto de las conquistas democráticas y políticas del Brasil de la post dictadura. Entiéndase la eliminación del Ministerio de Igualdad Racial y Derechos Humanos, el Ministerio de la mujer, el Ministerio de desarrollo agrario, el vaciamiento del Ministerio de Cultura ahora presidido por un “creacionista”, etc.

Si algo se ha hecho bajo la administración de Michael Temer en un año y medio es construir las condiciones legales para desmantelar cualquier expresión política, legado socio-cultural de ese ciclo progresista Brasileño que inicio en el 2003 con la presidencia de Lula da Silva. Una de esas condiciones es justamente inhabilitarlo “legalmente” para impedir a toda costa la candidatura a la presidencia para las elecciones de presidencia del 2018, en la que llega en las encuestas con una mayoría avasallante de 45% de intención de votos, frente a un 16% inflado del segundo puntero en las encuestas, Jair Bolsonaro. Jair Bolsonaro es un militar, del ala más radical de la ultra derecha brasileña, de formación política de la dictadura militar, que se ha posicionado abiertamente en favor de la militarización, el uso de la tortura en tareas de seguridad e inteligencia, se ha opuesto frontalmente a las cuotas de igualdad racial, posee la intención de “armar” campesinos, que no es otra cosa que generar estrategias de paramilitarismo para combatir al MST (Movimiento de los sin tierra) al que considera una cáncer de la sociedad rural brasileña. Ha condenado públicamente la homosexualidad y se ha posicionado en contra del matrimonio igualitario, y reconocimiento a derechos políticos y civiles de la comunidad LGBT.

Frente al simplismo analítico de quien cree que las palabras “caudillo” o “populismo” son significantes políticos de atraso y maldad en Latinoamérica, herramientas conceptuales de la ciencia política, el pensamiento complejo, o de quien reduce todo el proceso de democratización en Brasil por el Lulismo a “fue un cabildero”, creo “lógicas subimperialistas”, hay una avalancha de conquistas políticas históricas, una marea de conquistas en el campo democrático que trastornaron la historia colonial-esclavista, dictatorial-fascista, racista-necro política de Brasil.  

Coincido con que en Lula no se puede esencializar mesiánicamente la voluntad política y el horizonte utópico de 200 millones de brasileños, coincido en las deudas de Lula con organizaciones sociales de base, sindicales, movimientos sociales, grupos indígenas, faveladas y favelados, mujeres y jóvenes de la periferia. Y también coincido con esos mismos grupos y estas mismas personas que ven en Lula un interlocutor de los procesos democráticos y de transformación social en Brasil, hasta ahí, sobre todo de cara un proceso de derechización rampante que ese significa sobre todas las cosas desaparición, empobrecimiento, criminalización y muerte.

Usted puede “deconstruir” con la boca, pero no deconstruye realidades más allá de sus palabras y su boca, otra cosa muy distinta es romper históricamente en 15 años y en colectividad con algunas pautas Maltusianas y alejar a 40 millones de personas de la pobreza.  Se dice fácil y también se dice con la boca.

Nada es casual, ni accidental en el horizonte, toda la región está enfrentada a un escenario de alerta y emergencia.

 

Larga vida Marielle Franco.

 

 

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Fusiles y Frijoles: La muerte del genocida no repara la injusticia.

Fusiles y frijoles: La muerte del genocida no repara la injusticia.

Por: Fabian Villegas

Bien dicen que en la lucha por nombrar y no olvidar esta la recuperación de la memoria histórica, y en la lucha por enjuiciar al sistema de justicia la recuperación de la dignidad histórica. La muerte de “El General” guatemalteco Efraín Ríos Montt esta semana produce sensaciones profundamente ambivalentes, que transitan sin freno de un acto celebratorio de júbilo a una profunda frustración,  por saber que el monstruo se fue impune, siendo responsable de uno de los procesos históricos más dolorosos, violentos y ominosos en América Latina y en el mundo.

Si en América Latina existe un tabulador moral para medir los acontecimientos que han deshumanizado por siempre a la historia, que han vuelto irreconciliable vernos el rostro y no pensar que esa identificación universalista de “seres humanos” es una retórica, o una fantasía civilizatoria tramposa, ese tabulador se fijaría en Ríos Montt y la política de la tierra arrasada.

Cuando pensé en la frustración que me produjo la muerte de Rios Montt no pude evitar hacer una analogía con el momento sorpresivo en que se entregó en 1981 en la misma Guatemala el multihomicida húngaro Aro Tolbulkhin, y la frustración que género en miles de personas que lo buscaban y lo buscaban por sus propias manos para lincharlo, condenarlo y hacer de su cuerpo una victoria pírrica de justicia reparativa. Se decía que a Aro Tolbulkhin había que sacarlo de la cárcel, volverlo a poner en la calle, obligarlo a que intentara escapar, cazarlo, torturarlo y entonces si entregarlo a la justicia. La decisión moral de entregarse no reparaba el sentido de impunidad.

La diferencia sustancial es que el caso de Aro Tolbulkhin es un caso de salud mental, y la gestión presidencial de Ríos Montt del 82 al 83, la política genocida de la tierra arrasada, y el conflicto armado mantenido por más de 36 años en Guatemala, están muy lejos de ser un problema de salud mental, para enmarcarse formalmente en una forma estable de gobernabilidad de tradición colonial que articulo todos los recursos de racismo institucional, fascismo social, paramilitarismo, guerra y exterminio de la población indígena. A estas alturas me resulta insoportable detallar las persecuciones, tropelías, vejaciones, ejecuciones, torturas, crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos contra la población Maya Ixil, y la población indígena de forma general en Guatemala.

Con la muerte del genocida se me vinieron a la cabeza las miles de personas que un domingo cualquiera caminaron en cualquiera de las veredas del triángulo Ixil cargando en la espalda el féretro de sus muertos, niñas, ancianas, jóvenes, señores y los otros tantos miles que con menos suerte caminaron de regreso con la frente en alto y los ojos puestos en las montañas buscando el cuerpo de sus desaparecidos.

Lo más perverso de la historia es que con el enjuiciamiento del genocida el problema no estaba resuelto, la deuda histórica, los vectores de opresión múltiple ejercidos sistemáticamente sobre la población indígena de Guatemala y las heridas coloniales están vigentes, siguen supurando. Se mantienen encubiertas en lógicas y narrativas que le brindan opacidad a la violencia de un Estado construido sobre estructuras de colonialismo interno.

Que no descanses nunca en paz genocida, que la sangre que derramaste te ahogue eternamente la conciencia.

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¡Ojalá Tú tener Gagá en tus quince! El Gagá como componente de resistencia en RD.

Ojalá tú tener Gagá en tus quince

Por Yaissa Jiménez

 

La resistencia existe al margen de todo: es como una fuerza itinerante que sobrevive en medio de las condiciones más inhóspitas. No se va, no se destruye, es la manifestación de energía más viva que nunca he experimentado y esto es para mí una certeza absoluta. Y es en el arrabal en donde es más evidente la cosa. No hay forma que dentro del subsuelo de los submundos sudorosos, la resistencia no se multiplique y se eleve casi por inercia. 

 

Uno de los pilares que se alzan en su contra son los rituales impuestos, blanqueamiento que, disfrazado de redentor, ha envenenado hasta a las conciencias más abiertas. Ellos se creen vencedores porque tienen en sus manos el poder del capital, ¡pero qué ilusos! No entienden que la vida no se compra y que la resistencia hace evidente lo estéril de todas sus imposiciones absurdas.

 

Hace mucho comentaba con una amiga lo que representan los palos como danza catártica y de celebración en República Dominicana. Hablábamos también de la ceremonia ritualista de los 15 años, un rito bastante fiel a nuestros ancestros pero eclipsado por todas las manías que el primer mundo nos impuso. Decíamos que si fuera por nosotras, la  danza elemental dentro de toda fiesta de este tipo sería un compendio de remanentes afro, evitando completamente la pompa y el vals. Una salve de bienvenida, atabales siempre de fondo, paleros en la tarima, tocados de pañuelos de colores brillantes y caracoles en las cabezas, y un Gagá como pieza central y que se extienda toda la ceremonia hasta llegar al ritual de purificación. Qué merenguito típico, qué bachata sin desenredar. Que la familia (en cualquiera de sus formas) le dieran la bienvenida a la adultez del homenajead@ rompiendo el suelo con sus pies descalzos y que la figura principal, el o la quinceañer@, bailaría sin tabúes al ritmo desinhibido de los toques en cuero engrifado.  Si esto fuera así, soñamos con que la historia sería otra. El ritual diría que no seas servil y cadencioso, como dama o caballero elegante de pompa y modales burgueses, sino otra cosa, no sabemos que, pero sí que sería más nuestro, menos subyugante, una serie de enseñanzas montadas en el meridiano de la resistencia.

 

Gracias a la eterna estupidez que caracteriza las decisiones que buscan suprimir el fluir de la resistencia, hoy nos enfrentamos al absurdo de que quieran prohibir el Gagá durante las celebraciones de semana santa, semana que, aunque la onda es que sea hiper-católica y vehemente, es la temporada de más desmadre carnal y desinhibición de los cuerpos. Allí, en el medio de los siete días sacros, está el Gagá, está la playa y la negrada haciendo formal presencia, están los ritmos afro (incluidos los urbanos que tanto tira y jala despiertan), eclipsando los cánticos dolosos de los fieles en peregrinación.

                               

El viernes pasado la ciudad de San Pedro bailó sin reparo en honor a la resistencia que solo necesita de un par de amenazas para volcarse como volcán y dar a entender su inevitable presencia.

La invitación de la resistencia es siempre la misma. Baila San Pedro y bailen los bateyes que resisten en esta isla completa (no a medias), y baila San Juan, y baila Mata de los Indios, y baila Baní, y Baila Caribe afro-mágico-religioso. Baila hasta que se acabe el romo y hasta que los fogones se apaguen anunciando que por ahí viene el combustible para seguir bailando. Baila, que por cada danzante hay 21 divisiones moviéndose contigo. Baila, que si necesitas refuerzos llegarán a la fiesta los más de 300 aliados cubanos, esas divisiones en santería que se despiertan con solo asomar la cabeza por el mar Caribe y solicitar visita.

 

Ahora dirán la clásica: “pero Yayi, somos mulatos, los españoles también son parte de nuestra cultura”. ¡Sí claro!, pero no por elección. Todo lo afro, todo lo taíno, todo lo gitano, todo lo andino, todo lo de los pueblos originarios de América, todo eso sí que fue un regalo. Pero lo católico, lo conservador y lo monárquico fue una puta imposición. Vinieron, arrasaron, esclavizaron, destruyeron y alienaron todo en el nombre de la cruz($). Pero por suerte, así funciona la resistencia, la resistencia de los que no se comieron el cuento de la imposición y nos trajeron también regalos que no estaban en la lista de prioridades de la corona, esos que desde las entrañas de la gitanía nos regalaron parte de su subversión. Esos que nos hicieron llegar el rock, la literatura (que sí que tiene joyas subversivas a montones, regaladas del puño y letra de los que también fueron golpeados por el colono y opresor en su propia tierra). Así podría mencionar mil ejemplos más del los que estoy, y estamos, eternamente agradecidos. Pero tengan por seguro que la fuente de estas maravillas a las que cada vez tenemos más acceso, no es la línea conservadora que desde el principio de los tiempos lo que quiere es sacarnos el jugo a latigazos literales y metafóricos. Mismo sistema que se replicó en los gobiernos del mundo, mismo sistema que hoy quiere distraer disque prohibiendo el Gagá pa’ salirse del lio. Zafa, va de ahí baboso.

 

Por cierto, al igual que sucedió el año pasado en Filipinas, con gusto formaría parte de la línea de jóvenes musulmanes que protegió a los fieles católicos para que efectuaran su celebración eucarística sin represiones ni ataques. Creo en la Libertad de Credo como un avance irrebatible de la democracia, y eso, aun siendo agnóstica, los incluye a ustedes.

 

 

 

 Foto: Gagá Batey San Luis  Créditos: Boynayel Mota

Foto: Gagá Batey San Luis

Créditos: Boynayel Mota

 Foto: Gagá Batey San Luis  Créditos: Boynayel Mota

Foto: Gagá Batey San Luis

Créditos: Boynayel Mota

Las escuelas charter y el futuro del pais.

Las escuelas chárter y el futuro del país.

 

Por Edwin Morales Laboy.

El mensaje del Gobernador anunciando la privatización de escuelas mediante el modelo chárter y los vales educativos a pocos tomó por sorpresa. Lo veníamos esperando, ya que durante años tanto administraciones populares y pnp’s llevan bailando al son de una política pública federal en educación, que otorga miles de millones de dólares a cambio de implementar un modelo que promueve el fracaso escolar para justificar la privatización y la transferencia del presupuesto a manos de empresas educativas.

Así fue que, durante más de diez años, 67 compañías proveedoras de Servicios Educativos Suplementarios, sin rendirle cuentas a nadie, se agenciaron más de 1.4 mil millones en unas tutorías fraudulentas que solo ayudaron a engrosar las arcas de estos mercaderes de la educación y para efectos prácticos aquí no ha pasado nada. Reina la impunidad y el silencio. Estas empresas promotoras del fraude y del fracaso escolar como elemento indispensable para justificar su presencia en las escuelas públicas, ahora están salivando con el anuncio del Gobernador, ya que comienzan a ver la posibilidad del reparto total del presupuesto a sus manos.

Al país hay que hablarle con la verdad, cosa que el Gobernador no sabe hacer. Las escuelas chárter solo persiguen el lucro y múltiples estudios han demostrado que no tienen un impacto significativo en el aprovechamiento académico de los estudiantes. Según un estudio del National Education Policy  Center a 27 estados con escuelas chárter en el 2013, salió a relucir que en el agregado, las escuelas chárter no tuvieron mayor impacto en el desempeño académico de los estudiantes utilizando la prueba como referencia. Otro estudio de la universidad de Stanford demostró que  solo el 17% de las escuelas chárter mostraron alguna mejoría distinta de las escuelas públicas en los EEUU, el 36% mostró resultados peores que las escuelas públicas tradicionales y el 46% no reflejó ningún cambio significativo en materia de aprovechamiento. Sumado a esto, también son harto conocidos los casos de discriminación racial en estas escuelas, exclusión de la población de educación especial y el enriquecimiento por parte de las entidades “sin fines de lucro” que terminan contratando a funcionarios con sueldos de jeques a costa del dinero de los estudiantes y destruir las garantías laborales de las maestras.

Uno de los principales problemas de este modelo corporativo y altamente corrupto es que destruye la profesión del magisterio y el proceso pedagógico, convirtiéndolo en un trabajo técnico y desechable. Esto no puede pasar por alto. Esta reforma pretende imponer un sistema de instrucción donde se elimina el pensamiento crítico y todo proceso al interior de la escuela se estandariza. Los maestros pasan de enseñar para la vida a enseñar para la prueba, con las consecuencias que emocional y psicológicamente tienen para el estudiante. Utilizar el argumento que la reforma educativa coloca al estudiante primero cuando deja a su principal recurso atrás es cuando menos un acto de hipocresía, que esconde las perversas intenciones de los privatizadores cuya máxima exponente es la “Wiki” Secretaria, Julia Keleher. En Puerto Rico, son innumerables los ejemplos de estudiantes sin sus maestras nombradas a tiempo, sin los recursos didácticos necesarios, sin oferta académica enriquecedora, con cierres de escuelas injustos, que desmienten a la Secretaria de Educación. Este reclamo ha sido durante años la principal bandera de la Federación de Maestros, argumento que ha caído en oídos sordos a los que hoy, como magos y trapecistas nos quieren decir que tienen la varita mágica para arreglar el problema que ellos mismos crearon.

Para que un estudiante logre mejorar su desempeño académico hay que atender todos los componentes que forman parte de la comunidad escolar, desde la realidad socioeconómica que tiene el estudiante en el hogar, si sus padres participan del proceso educativo, hasta si su principal recurso tiene las competencias y la motivación necesaria para ejercer adecuadamente su función. La educación es un proceso integral e integrales son sus necesidades. Desde ir comido y aseado a la escuela, a que sus padres le revisen las libretas cuando llega de la misma. La educación envuelve una relación social y en la medida en que se afecta uno de sus componentes, afectas a los demás.   ¿Cómo pretendemos colocar al estudiante primero, si su principal recurso que es la maestra, recibe una paga miserable, no tiene retiro, no tiene estabilidad de empleo, tiene una carga excesiva de trabajo y se le limita grandemente su quehacer pedagógico con un currículo que no es pertinente al estudiante? ¿Quién querrá ser maestra en un país donde las condiciones de trabajo y empleo son tan deplorables? Las maestras en PR necesitan mucho más que una promesa hueca de $125 a cambio de 7 mil plazas menos y 300 escuelas cerradas. Los argumentos del gobierno en cuanto a cuáles son los objetivos detrás de la Reforma no guardan correspondencia con la realidad. Son una vil mentira, igual que los argumentos que utilizaron para justificar la aprobación de la ya desastrosa Reforma Laboral.

Gracias a los burócratas de ambos partidos, y a la campaña sistemática  de descrédito a la labor docente de parte de los mercaderes de la educación, es cada vez menos el interés de estudiantes universitarios en escoger el campo de la pedagogía como profesión. Como muestra de esto, de 2005 a 2014 solo en  la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, el número de estudiantes que ingresaban a la facultad de pedagogía bajó en un 58%, perdiendo más de la mitad de su matrícula, mientras otras facultades registraban una disminución significativamente menor y en el caso de la facultad de Ciencias Naturales, hubo un aumento del 25% de estudiantes en el mismo periodo. Esto provoca alarma si tomamos en cuenta la ola de renuncias y jubilaciones que se está dando en el Departamento de Educación producto de la crisis económica y los factores agobiantes dentro de la agencia.

La política pública del Departamento de Educación en los últimos años ha sido un desastre que ha ido expulsando a sus mejores recursos del salón de clases. Los políticos y mercaderes que nunca han pisado un salón de clases están sacando al personal más capacitado y con mayor experiencia que curiosamente es recibido con los brazos abiertos en escuelas de los EEUU. El aumento en la carga administrativa, la implementación de los desastrosos y antipedagógicos mapas curriculares, la evaluación punitiva, el constante bombardeo mediático contra el magisterio, la falta de un salario y condiciones de trabajo dignas, son los ingredientes necesarios para acabar con la docencia y transformar un proceso delicado en una línea de servicarro. Si queremos que los mejores recursos lleguen y se mantengan en la escuela para que nuestros estudiantes tengan una educación de calidad, tenemos que invertir la ecuación que Rosselló, una persona que nunca estudió ni conoce la escuela pública, pretende imponer.

El impulso de esta reforma educativa, de aprobarse, acabará por clavar el último clavo en el ataúd de la escuela pública y sus componentes. En las escuelas Chárter no hay derechos, no hay estabilidad de empleo, no hay salarios dignos y el factor de la ganancia de estas entidades va por encima de cualquier consideración, incluyendo los estudiantes. Todos los trabajadores nos debemos oponer tenazmente a este robo disfrazado con falsas promesas y mostrar que somos las comunidades escolares las que tenemos la respuesta a los aspectos que verdaderamente necesita la escuela para ser una de excelencia y calidad. Pero lamentablemente, por  la experiencia sabemos que esto no se resolverá en un diálogo franco entre el gobierno de Rosselló y las comunidades escolares, ya que la agenda es clara y no hay buena fe. Esto se resolverá en la calle construyendo un movimiento social de grandes proporciones que le abra los oídos a los políticos corruptos de siempre y a los que están detrás de enriquecerse utilizando a nuestras hijas e hijos como excusa.  Se roban el país utilizando la deuda odiosa como excusa. Nos roban todo activo que se le pueda sacar ganancia en la Autoridad de Energía Eléctrica, mientras nos dejan la deuda y lo que le cuesta al pueblo, nos roban el dinero de las escuelas, nos siguen quitando derechos a los  trabajadores de la empresa privada y ahora vienen por más dejándonos sin futuro. Cuando joven, fue una maestra quien me enseñó que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. En el caso de las escuelas, necesitamos un cambio de visión, pero este cambio debe tomar en cuenta sacar a la empresa y el ánimo de lucro de la ecuación educativa y debe venir de abajo hacia arriba. No permitiremos que los políticos  acaben por castrar el futuro del país. Nos vamos a defender.

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"Pigmentocracia y representacion politica". Marichuy en el hemiciclo a Juarez.

Pigmentocracia y representación política”. Marichuy en el hemiciclo a Juárez.

 

Por Fabián Villegas

 

La transversalidad del racismo en México como en toda Latinoamericana es cada día más visible, esa transversalidad del racismo como principio pigmentocratico de estratificación social. Si para los estados nación los marcadores raciales contradicen la lógica de derecho a ciudadanía, la posibilidad de una candidatura indígena contradice cualquier tipo de correlato civilizatorio del Estado Latinoamericano.

Este pasado miércoles las palabras de María de Jesús Patricio, vocera del Consejo Indígena de Gobierno C.I.G candidata independiente a la presidencia del república para el 2018 hicieron grietas en el hemiciclo a Juárez de la Ciudad de México.

Bajo una lluvia atípica que no permitió desmovilizar a los asistentes pronuncio:

“No llevamos la prisa del mal gobierno, llevamos la urgencia de la lucha contra la muerte y por la vida, esa que se hace en los tiempos y formas de cada pueblo y cada colectivo, esa se hace con tejidos finos desde abajo y en lo pequeño, nunca en la mentira electorera de arriba.

“A ellos no les podemos perdonar el dolor de nuestros muertos, ese no se acaba en el mes de febrero ni en el mes de julio, no les vamos a perdonar el hambre de nuestros hijos, ni la destrucción de nuestra madre tierra”.

Dejo claro que a pesar que el motivo del mitin estuviera enmarcado en la recolección de firmas para obtener el registro para la candidatura independiente, el proyecto del CIG no está supeditado a votos o puestos, ni a las simulaciones de la lógica partidista y su democracia representativa.

“Se equivocan quienes piensan que nuestra propuesta depende de tener firmas, votos o puestos”.

“Debemos de animarnos a imaginar lo que está prohibido por las reglas del capitalismo, debemos imaginar la justicia para construirla ejerciéndola, debemos tener bien nuestros propios corazones para que el corazón colectivo que somos esté bien. Llevemos la organización a nuestras vidas. Resistamos y construyamos la mañana que ansiamos en la oscuridad”.

Que llueva lo que tenga que llover, que caminando se hacen grietas en la tierra.

 

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Fraude electoral en Honduras, como continuacion del golpe de Estado.

Fraude electoral en Honduras, como continuación del golpe de Estado.

Por Paco Gomez Nadal.

La tibieza de la ‘comunidad internacional’ desde el golpe de 2009 y los intereses económicos multinacionales marcan el giro electoral y la nueva crisis política en Honduras.

La autodenominada comunidad internacional no reaccionó con especial dureza cuando el teniente coronel René Antonio Herpburn Bueso al frente de 200 militares encapuchados asaltaran la residencia presidencial de Honduras el 28 de junio de 2009, secuestraran al presidente, Manuel Zelaya, y lo sacaran del país en la madrugada.

Unos meses después, en noviembre, las elecciones organizadas por el Gobierno de facto parecieron una prueba de ‘democratización’ suficiente para que todo volviera al orden.

Esos comicios los ganó Porfirio Lobo, del Partido Nacional, y durante su mandato se demostró que todo podía ir a peor: la seguridad pública se convirtió en quimera, Honduras se convirtió en el país más peligroso del planeta para las y los defensores ambientales, las élites nacionales terminaron de hincar el diente en los territorios garífunas o lencas con la financiación de bancos de ‘desarrollo’ europeos y estadounidenses, la corrupción endémica se hizo norma (véase el desfalco del Instituto Hondureño de Seguridad Social), y el Congreso logró pasar, después de dos intentos y una sentencia de inconstitucionalidad, la ahora conocida como Ley de Zonas de Desarrollo y Empleo Económico (ZEDE). Las ZEDE son la renuncia de la soberanía nacional a favor de inversores estadounidenses con concesiones por décadas sobre territorio y personas (las conocidas como ciudad charters).

Porfirio Lobo y su sucesor, también del Partido Nacional, Juan Orlando Hernández, han recreado lo ocurrido en el tránsito del siglo XIX al XX, cuando Terencio Sierra y Manuel Bonilla entregaron buena parte del país a la Standard Fruit Co y a decenas de inversores alemanes que podrían ‘blanquear’ la raza y traer el desarrollo al pequeño país centroamericano.

El proyecto económico está detrás, delante y alrededor de un proyecto político que necesita tiempo. Por eso, Hernández tomó el relevo de Lobo, y para allanar el camino antes se tomaron algunas decisiones. La más significativa fue la destitución el 12 de diciembre de 2012 de los cuatro magistrados de la Sala Constitucional de la Corte Suprema.

Es decir, después del golpe de Estado contra Zelaya, hacía falta un golpe institucional que dejara la Sala del Constitucional en manos confiables. Y así fue como los nuevos magistrados consideraron el 22 de abril de 2015 que no es aplicable el artículo 239 de la Constitución de 1982, el que impide la reelección presidencial. Gracias a esa sentencia que alteraba de manera inusual uno de los conocidos como “artículos pétreos” de la Carta Magna, Juan Orlando Hernández se pudo presentar a las elecciones de este domingo 26 de noviembre.

Otro paso importante era asegurarse de que el Tribunal Supremo Electoral estuviera controlado. No parece casualidad entonces que la presidencia rotatoria de esa instancia haya estado en manos de David Matamoros Batson durante los polémicos comicios presidenciales de 2013 y ahora, en 2017.

Matamoros ha sido dos veces diputado del Partido Nacional, la formación de Lobo y de Hernández, y ha llegado a ser secretario general del tradicional partido de la élite entre 2002 y 2004. En medio, fue Director General de Aduanas y se vio involucrado en un turbio asunto de corrupción en 1993. Un ‘hombre del presidente’ en momentos especialmente delicados.

Todo esto puede explicar cómo los hondureños se despertaron el miércoles, tres días después de las elecciones, con el candidato de la Alianza de Oposición, Salvador Nasralla, aún como presidente electo con el 75% de los votos escrutados, y como, tras un apagón del sistema informático y la inhabilitación de varias actas electorales, se acostaron con Juan Orlando Hernández (JOH) liderando el conteo por apenas 20.000 votos.

Ya este viernes, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) consolidó el vuelco y dejaba a JOH como ganador virtual con el 94,3% de los votos escrutados y 1,5 puntos de ventaja (46.586 votos) sobre Nasralla. El TSE no ha proclamado aún al presidente siguiendo el consejo de los observadores de la Unión Europea y de la Organización de Estados Americanos (OEA) de no hacerlo hasta haber contado hasta el último voto. En teoría, este viernes en la tarde, con presencia de representantes del Partido Nacional y de la Alianza de Oposición, se contará las 1.031 actas electorales que restan por registrar y que cerrarán el polémico proceso.

 

Fraude avisado

La Alianza de Oposición ya había anunciado su temor a un fraude electoral. Incluso lo había hecho el candidato del tradicional Partido Liberal, Luis Zelaya, que dudaba del TSE y del censo. Un censo que, por cierto, creció de manera desproporcionada (en casi un millón de nuevos electores) y no fue depurado. Un censo dudoso en un país con prácticas clientelares ya seculares.

La compra de votos “ha sido una práctica central como modalidad de relacionamiento entre las élites políticas y el electorado”, explicaba Carlos Meléndez, investigador de la Universidad de Notre Dame (Indiana, Estados Unidos) y responsable de un exhaustivo informe sobre la compra de votos en las elecciones de 2013.

Tras aquellos comicios que JOH le ganó a Ximara Castro, esposa del tumbado Manuel Zelaya y lideresa del partido LIBRE, parte de la Alianza de Oposición, “un promedio nacional de 10.2 % de los entrevistados confesaron haber vendido su voto y un 49 % aseguró haber visto o sido testigos de semejantes prácticas en sus comunidades y entorno social”. De hecho, el 16% de las personas que votaron por JOH confesaron haber recibido algo a cambio de su voto. Un porcentaje lejano del 5,88% de los votantes de Castro que también dijeron haber sido compensados.

La diferencia también se puede notar en la maquinaria económica del Partido Nacional , cuya multimillonaria inversión publicitaria en 2013 supuso el 57% del total de lo gastado por todos los partidos políticos.

 

Impunidad y Zede

Juan Orlando Hernández debe ganar. Primero, porque la salida del poder del Partido Nacional y la entrada, dentro de la coalición opositora, del partido de ‘Mel’ Zelaya puede suponer el fin de la impunidad judicial para muchos políticos y para miembros de las grandes familias económicas del país. Los procesos por el asesinato de la activista lenca Berta Cáceres y de varios decenas de líderes y lideresas asesinados están parados y sólo la salida del poder de JOH los puede reactivar. Además, Nasralla y la Alianza Opositora han prometido la conformación de un organismo similar a la Comisión Internacional contra la Impunidad de Guatemala (CICIG) para tratar de atajar, con vigilancia externa, la podredumbre que arruina al Estado hondureño y mina la credibilidad de la ciudadanía en las instituciones.

Juan Orlando Hernández debe ganar porque el Partido Nacional ha puesto mucho empeño en que salga adelante las Zonas de Desarrollo y Empleo Económico (ZEDE), antes conocidas como Regiones Especiales de Desarrollo (RED) pero levemente modificadas ante un fallo de inconstitucionalidad que frenó su puesta en marcha durante el mandato de Lobo.

Las ZEDE –ya hay dos anunciadas, son ciudades autónomas donde los empresarios inversores “deben establecer sus propios órganos de seguridad interna (….) incluyendo su propia policía, órganos de investigación del delito, inteligencia, persecución penal y sistema penitenciario”.

Estados empresariales dentro del Estado Nación; o maquilas sin presencia ni control del Estado. El sueño erótico de cualquier neoliberal que fue diseñado para Honduras por el que ahora es economista jefe y vicepresidente senior del Banco Mundial, Paul Romer, que ayudó a Porfirio Lobo a poner en papel este plan y que tomó distancia tras la sentencia de inconstitucionalidad de 2012 que provocó la expulsión de los cuatro magistrados que no apoyaron las RED.

Economía, votos y control político van de la mano en Honduras, que dependiendo del pronunciamiento final del Tribunal Supremo Electoral puede estar a las puertas de una nueva y grave crisis política y social. Nasralla, Castro y Zelaya ya han llamado a defender su victoria electoral en las calles y este jueves ya se dieron choques callejeros entre partidarios de la Alianza de Oposición y la policía.

El ciclo autoritario de las élites hondureñas no parece cerrarse y la comunidad internacional, una vez más, no parece tener intención de pronunciarse, excepto para legitimar la situación de facto y la ficción de la institucionalidad democrática.

 

Paco Gómez Nadal

Prensa Rural

Publicado orginalmente en www.radiomacondo.fm

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MURIO FIDEL! NO OLVIDAR ES JURISDICCION DE LA MEMORIA.

 

MURIÓ FIDEL. NO OLVIDAR ES JURISDICCIÓN DE LA MEMORIA.

 Por Fabian Villegas

Es pertinente empezar a pensar que toda reflexión sobre Fidel es incompleta, posiblemente la figura histórica más relevante del siglo XX murió este viernes, y con su muerte le dimos un adiós definitivo al siglo XX. La muerte de Fidel era previsible, tenía 90 años. Sin embargo entendíamos simbólicamente que el proceso histórico de la revolución del siglo XX en Latinoamérica tenía un compromiso moral y ético con la vida de Fidel, mantenerlo vivo mantenía la economía emocional de muchos procesos revolucionarios. Sobre ese esfuerzo sobre natural operaba la certeza utópica de una generación.

La primera persona que me hablo indirectamente de Fidel fue mi papa, un hombre proveniente de los arrabales de la Ciudad de México, con una dignidad profunda, que no tuvo el privilegio de cursar la universidad, ni de la afición por la lectura, indiferente a todo tipo de militancia y formación política, ocupado permanentemente en dejar atrás los atavíos de la pobreza y mejorar sus condiciones sociales de existencia. Recuerdo que en esa primera ocasión que escuche hablar de Fidel, mi papa corrigió con precisión analítica el comentario de una periodista de la televisión, que decía que ese señor era un asesino, que mataba de hambre a un pueblo entero por un capricho ideológico.

Un capricho ideológico no se sostiene 58 años, asediado permanentemente por la violencia rapaz del imperialismo y la hegemonía. Tampoco se trata de llegar premeditadamente con una agenda teórica garantizadora de procesos, recuerdo a Chávez en algún momento decir en una entrevista, que un error común del revolucionario es saber cómo se hace el socialismo, “uno cree saber que es el socialismo, pero uno no tiene la menor idea de cómo hacer socialismo, uno llega y en el camino, aprende, camina e inventa”.  La eficacia del proceso revolucionario depende también absolutamente de su poder inventivo, creativo.

Hay muchas formas de entender a Fidel, hay muchas formas de deslegitimarlo, enaltecerlo muchas formas de someterlo al paredón moral de la historia, muchas formas de reivindicar su estatura histórica, muchas formas de entender el proceso.

La primera vez que estuve en Cuba, me sorprendí de la polarización que había en torno a Fidel, había un segmento cansado, agotado, desesperanzado con el proceso revolucionario, había otro segmento orgulloso, reivindicativo, que legitimaba el proceso revolucionario como verdadera bandera de dignidad humana. Para ser muy honesto la complejidad del proceso va más allá de esa polarización, toca incluso nuestro compromiso revolucionario, y nuestra deshonestidad política.

Nunca se me va olvidar una conclusión simple a la que llegue con un viejo cubano que fue parte de los 52,000 cubanos especialistas militares, técnicos y estrategas que desembarcaron en la bahía de Luanda en Angola desde 1975, “del proceso revolucionario puedo ser muy crítico contigo, pero con un indeciso, o uno de esos críticos amateurs, ahí enaltezco todo lo que ha hecho la revolución”. Para decirlo más simple, cuando se está frente a un ejercicio ciego de enaltecimiento somos sumamente críticos, y cuando se está frente a un ejercicio mal intencionado de deslegitimación somos profundamente reivindicativos.

Desde que pensé en escribir esta nota, pensé, ¿y por dónde empezar? A una figura del peso histórico de Fidel solo hay forma de entenderlo particularidad por particularidad. En los últimos años lo que escribí seriamente sobre Cuba fueron un par de cuentos sobre el proceso de identidad y racializacion dentro del proceso revolucionario, o mejor dicho la incapacidad que tuvo el proceso revolucionario para erradicar de raíz las estructuras pigmentocráticas de colonialismo interno y racismo institucional.  Claro está, haciendo el énfasis de poner la reflexión en su justa dimensión, y de nunca permitir que la crítica fuera instrumentalizada para el ejercicio ideológico de la derecha, o de los liberales demócratas de empaque y pacotilla opositores íntimos a cualquier verdadero proceso revolucionario.

Leía desde hace más de 15 años todas las opiniones de Fidel, porque a esa figura emblemática del pragmatismo revolucionario hay que sumarle la de estadista preciso, la de uno de los analistas geopolíticos más perspicaces del siglo XX, la de uno de los intelectuales públicos más comprometidos y lucidos de los últimos tiempos.

Eran las 12 de la madrugada del viernes en República Dominicana cuando recibí la noticia que Fidel había muerto.

Pensé inmediatamente en su lugar histórico como el gran internacionalista, paradigma histórico que más ha contribuido a luchar contra el colonialismo y el imperialismo durante el siglo XX.

Hablando justamente de colonialismo interno, quizá uno de los ejemplos más paradigmáticos de colonialismo interno en el siglo XX, fue Sudáfrica. Actualmente no hay forma de pensar el colapso del régimen colonial del apartheid en Pretoria, al margen del internacionalismo y la solidaridad del proceso revolucionario cubano a través de los miles de militares que entreno, de los miles de médicos que envió, de los cientos de técnicos y especialistas en leyes que envió, no lo digo yo, lo dijo sobradas veces Mandela.

Pensé también en la solidaridad militar, política, civil y moral con la lucha de liberación de Argelia, una de los procesos de descolonización más importantes del siglo XX, solidaridad nacida formalmente un Enero del 62 en la que desembarco el “Bahia de Nipe” en Casa Blanca Marruecos, dirigido a suministrar de armamento y municiones al FLN, caso que abría por primera vez en la historia la solidaridad del proceso revolucionario cubano con las luchas independentistas de muchísimos países de África en el siglo XX. Aspecto que sería el principio y quizá uno de los menos relevantes dentro de una estrecha y profunda relación entre Argelia y Cuba. Las monumentales campañas de vacunación contra la polio en Congo durante el conflicto armado, el apoyo con medicamentos, armas y suministros a Guinea Bissau para combatir al ejército colonial portugués.

Los 450,000 cubano/as médico/as, maestro/as, ingeniero/as, soldado/as que estuvieron solidariamente en Angola por 16 años en la Operación Carlota.

Pensé en la vocación revolucionaria y la entereza moral con la que se asumió la emblemática defensa de un campo de refugiados de Namibia en Cassinga Angola, atacado por las fuerzas del ejército del apartheid Sudafricano. La educación que ofreció a esos 3,000 niños namibios sobrevivientes del ataque en Cassinga. La incansable solidaridad con el pueblo de la Republica del Saharaui, la becas para estudiar en Cuba a miles y miles de jóvenes afectados por contextos de guerra, y crisis humanitarias, jóvenes de los cuales yo he sido testigo. Los 16,000 soldados cubanos enviados a Etiopia, las misiones militares a Mozambique y Benín. Los miles de médicos actualmente operando solidariamente en el continente, porque la historia con H mayúscula decide cuando no ver y cuando olvidar, que a nadie se le olvide que el primer país del mundo en responder a la crisis del ebola en el Oeste de África en el 2014 fue Cuba.

Es simple sin esos 26 años de presencia de Cuba en aquellos 17 países de África, la historia sería otra, o contada de otra manera, no hay forma de pensar incluso muchos de los procesos revolucionarios, de descolonización, e independencia de muchos países de la áfrica subsahariana al margen del internacionalismo del proceso revolucionario cubano.}

Y lo digo esto no para reforzar la narrativa colonial de la izquierda criolla Latinoamericana que con monumentos a la ignorancia, la mediocridad analítica y al enfrascamiento eurocéntrico siempre ha visto no solo con indiferencia, lejanía, sino incluso menosprecio los movimientos independentistas de África en el siglo XX. Por considerarlos menores de edad, ilegítimos porque bajo su entender fueron motivados por el mismo desinterés de Europa o literalmente arriados al proceso civilizatorio por el marxismo revolucionario de Cuba y la Unión Soviética.

Como si la sangre no se hubiera gastado, o como si las brújulas, las botas y las balas de los Lumumba, Cabral, Sankara, Agostinhio Neto no hubieran existido. Narrativa que el mismo Fidel con la lucidez, y precisión que lo caracterizaba desmintió infinidad de veces, dándole un lugar vital, fundamental a las luchas de liberación y descolonización en África en la conformación de su soberanía y del proceso revolucionario en el sur global.

Digo esto para poner de relieve el internacionalismo del proceso revolucionario cubano, y la socialización de metodologías, tácticas y estrategias militares vitales para muchos procesos revolucionarios de liberación y construcción de justicia social.

Decidí centrarme en África, pero podríamos seguir cartografiando la solidaridad y el ejemplo revolucionario de diplomacia cubana con Nicaragua, Venezuela, Vietnam, Granada, Haití, Palestina, Irak, Libia, Chile, Siria, Republica Dominicana etc.

O la solidaridad a través de la campaña continental humanitaria de “Operación Milagro”, que consiste en operar gratuitamente a personas latinoamericano/as de bajos recursos que padecen cataratas y otro tipo de enfermedades oculares.  Campaña que dispone de 49 centros oftalmológicos en 15 países de América Latina y el Caribe, que ha permitido que desde el 2004 cerca de 3 millones de personas de 35 países recobren la vista.

O el exitoso programa universal de alfabetización “Yo sí Puedo”, propuesto por el mismo Fidel para erradicar el analfabetismo en el mundo, en definitiva el programa más exitoso de alfabetización a escala global, que ha dado resultados sin precedentes en Venezuela, Nicaragua, Australia, Ecuador, Bolivia, España, Nueva Zelanda, Panamá en la lucha contra el analfabetismo y los ciclos históricos de desigualdad y violencia producidos alrededor de él.

El viernes 25 de noviembre Fidel murió de vejez en una cama, contra todos los pronósticos, y con 639 atentados orquestados principalmente por la CIA cargados sobre su espalda. Que van desde el envenenamiento de un traje de buceo, dinamita en sus puros, veneno en una batida, polvo en sus botas, una pistola disfrazada de cámara fotográfica en una rueda de prensa. Hasta los más tradicionales atentados con francotiradores, mercenarios mediocres, gatilleros de la disidencia cubana entrenados directamente por la CIA en un zoológico de Florida. Atentados contra Fidel pero también atentados contra el pueblo cubano, como el caso del avión de cubana de aviación caído en Bahamas orquestado por Orlando Bosch y la CIA, bombazos en hoteles de la Habana, propagación de la epidemia de dengue hemorrágico creado en un laboratorio privado por los mismo servicios de inteligencia de Washington, hasta el sin fin de atentados orquestados por el mismo Posada Carriles en complicidad claro está nuevamente con la CIA.

Fidel sobrevivió a 11 administraciones de los EU, que sumaron esos 639 atentados, quizá de todos en el que no pude evitar pensar cuando imagine a Fidel ya descansando en su cama, fue aquella operación secreta en la que un grupito de la CIA se dio a la tarea incasable de investigar literatura científica sobre variedades y tipologías de moluscos de mar para determinar si era viable poner o no una bomba dentro de un molusco de mar con el que presuntamente Fidel se iba a encontrar en una de sus mañanas de buceo. La historia te absolvió hace tiempo. Hasta siempre Fidel. Hasta siempre Comandante.

Esto es ante todo un reconocimiento a las y los millones de cubanos de a pie que han sido parte orgánica de ese proceso revolucionario.

 

 

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La ONGizacion de la resistencia.

La ONGizacion de la resistencia.

Por Arundhati Roy.

 

Sería fácil tergiversar lo que estoy a punto de decir como una acusación a todas las ONG. Esa sería una falsedad. En las aguas turbias de falsas ONG (Organizaciones No Gubernamentales) organizadas para desviar donaciones o para evadir impuestos (en los estados indios como Bihar, se las da como dote), por supuesto hay ONG que están haciendo un trabajo valioso. Pero es importante considerar el fenómeno de las ONG en un contexto político más amplio.

En India, por ejemplo, la explosión de ONG que recibían fondos comenzó a finales de los 1980 y en los 1990. Coincidió con la apertura de los mercados de India al neo-liberalismo. En ese tiempo, el Estado indio, para obedecer los dictados de los ajustes estructurales, estuvo retirando fondos del desarrollo rural, la agricultura, la energía, el transporte y la salud pública. Como el Estado renunció a su rol tradicional, las ONG se movieron a trabajar en estas áreas. La diferencia, por supuesto, es que los fondos disponibles para ellas son una fracción minúscula del recorte actual en gasto público.

La mayoría de las grandes ONG que reciben fondos son financiadas y patrocinadas por agencias de ayuda y desarrollo, que a su vez reciben fondos de gobiernos de occidente, del Banco Mundial, de la ONU y de algunas corporaciones multinacionales. Aunque puede que no sean lo mismo que estas agencias, son ciertamente parte de la misma formación política amorfa que supervisa el proyecto neo-liberal y demanda el recorte drástico en los gastos del gobierno en primer lugar.

¿Por qué deberían dar fondos estas agencias a las ONG? ¿Podría ser el viejo entusiasmo misionero? ¿Sentimiento de culpa? Es un poco más que eso. Las ONG dan la impresión de que están llenando el vacío creado por un Estado ausente. Y lo están, pero en una forma materialmente inconsecuente. Su contribución concreta es calmar la furia política y distribuir como ayuda o benevolencia lo que la gente debería tener por derecho.

Alteran la psique pública. Transforman a la gente en víctimas dependientes y amellan el filo de la resistencia política. Las ONG forman una especie de amortiguador entre el sarkar (el gobierno) y el público. Entre el Imperio y sus súbditos. Se han vuelto los árbitros, los intérpretes, los facilitadores.

De fondo, las ONG son responsables ante quienes las financiaron, no ante el pueblo entre el que trabajan. Son lo que los botánicos llamarían una especie indicadora. Es casi como si mientras más grande la catástrofe causada por el neo-liberalismo, más grande el florecimiento de las ONG. Nada ilustra esto de forma más vívida que el fenómeno de los Estados Unidos que prepara la invasión de un país y que simultáneamente prepara a las ONG para ir y limpiar el desastre.

Para asegurar que sus fondos no sean puestos en peligro y que los gobiernos de los países donde trabajan las dejen funcionar, las ONG tienen que presentar su trabajo en un marco superficial más o menos desprovisto de un contexto político o histórico. En todo caso, de un contexto político o histórico inconveniente.

Los informes apolíticos (y por tanto, de hecho, extremadamente políticos) acerca de la necesidad de ayuda en los países pobres y zonas de guerra con el paso del tiempo hacen que la gente (oscura) de esos países (oscuros) se vean como víctimas patológicas. Otro indio desnutrido, otro etíope muerto de hambre, otro campo de refugiados afgano, otro sudanés mutilado… necesitados de la ayuda del hombre blanco. Inconscientemente refuerzan los estereotipos racistas y reafirman los logros, las comodidades y la compasión (el amor duro) de la civilización occidental. Son los misioneros seculares del mundo moderno.

Finalmente, en una escala más pequeña pero más insidiosa, los dineros disponibles para las ONG juegan el mismo rol en política alternativa que el capital especulativo que sale y entra de las economías de los países pobres. Comienza a imponer la agenda. Convierte confrontación en negociación. Despolitiza la resistencia. Interfiere con los movimientos populares que han sido tradicionalmente autosuficientes.

Las ONG tienen fondos que pueden darle empleo a personas locales que en otra situación pueden ser activistas en movimientos de resistencia, pero que ahora pueden sentir que están haciendo algo bueno inmediato, creativo (y que se ganan la vida mientras lo hacen). La auténtica resistencia política no ofrece esos atajos.

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Llega QUINTAL ZUMBANTE! Festival cultural de arte/politica/racialidad.

Quintal Zumbante, Festival Cultural endogeno de la racialidad.

Quilomboarte, Sociedad Cimarrona y Contranarrativas convocan a organizaciones sociales, comunitarias y de base, colectivos, activistas, gestore/as culturales, redes de comunicación libre, medios independientes, artistas y comunidad en general a participar en el 1er festival Quintal Zumbante, festival cultural endógeno de la racialidad.

Quintal Zumbante es un festival cultural colaborativo y horizontal, orientado a construir de manera crítica perspectivas sobre racialidad. Entendiendo la transversalidad de la cultura como un eje desde donde se articulan y construyen contranarrativas y disputas sobre agenda racial de formas más potables, de vanguardia y próximas a las luchas populares.

Específicamente en México, donde la discusión sobre agenda racial no forma parte del debate público, y de formar parte, esta reducida a la narrativa de los organismos públicos de prevención del discrimen, a la centralización de los espacios académicos con enfoques epistémicos coloniales, y al serio problema de representatividad donde la discusión no la protagonizan grupos racializados, sino presuntos científicos sociales y actores culturales blancos con marcados privilegios históricos de raza y clase.

El festival Quintal Zumbante se llevara a cabo los días 16 y 17 de Diciembre del 2017, a través de paneles, conversatorios, exposiciones, proyecciones, eventos de Spoken Word, oralidad poética, una fiesta y un concierto final para el domingo del cierre.

A partir del día 22 de Octubre hasta el 30 de Noviembre se abre formalmente la convocatoria colaborativa nacional e internacional para ponentes, expositores, facilitadores, artistas, medios y prensa independiente, organizaciones, colectivos, interesados a participar en el festival.

Esta primera edición de Quintal Zumbante tiene como foco principal servir como plataforma y espacio de convergencia, dialogo y construcción sobre la urgencia de la perspectiva racial de cara a los procesos de transformación social en el siglo XXI, desde una forma descentralizada, contrahegemonica y comunitaria.

La cita es el sábado 16 y domingo y 17 de Diciembre.

Interesado/as en participar ponerse en contacto a través contact@sociedadcimarrona.com

O llenar el siguiente formulario de participación.

 https://www.123contactform.com/form-3153750/

 

 

El equipo de Comtranarrativas.

 

 

 

 

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