NARRATIVA

"NOOR", El nuevo álbum de Bocafloja.

“NOOR”, El nuevo álbum de Bocafloja.


Por Fabián Villegas.


Hace aproximadamente un año conversaba con Bocafloja sobre “footnotes”, un video corto que realizó Jay Z,  sobre masculinidad, amor propio e inseguridad, en el marco de su último álbum 4:44. A mi lo que me llamó particularmente la atención fue una especie de “estética” del ejercicio testimonial, “estética” de la confidencialidad  para abrir una conversación, por demás urgente y necesaria, como dijo Thelma Golden en 1998: “desde este borde de la frontera”, para referirse a masculinidades racializadas.


Cuando salió el video de “luz” el single del recién lanzado álbum “Noor” de Bocafloja, no pude evitar pensar sobre la “oxigenación” narrativa que le dan los ejercicios testimoniales a algunos proyectos creativos, y esto no por el criterio moralino de hacerlos más honestos, sino por la  simpleza que tienen para abrir conversaciones, la simpleza con la que le quitan algunos candados a algunas reflexiones. Mucho del cuerpo de trabajo de Bocafloja ha estado orientado a nombrar antagonismos coloniales, desigualdades raciales, disputar imaginarios y narrativas decoloniales. Pero, una cosa es hablar de estas pautas desde un campo estrictamente ideológico, y otra desde el ejercicio de una experiencia corporal, contada y narrada en primera persona. Como decimos, eso es otra cosa, esos son otros 20 pesos.


Luz me dio un feeling melancólico, totalmente distinto al hype anímico al que Bocafloja acostumbra a tener a su público a través de su música. Si “Patologias del Invisible Incomodo” es una metáfora a un final unapologetic de una película de Melvin Van Peebles y “Cumbe” la radiografía utópica de un tren sin frenos de Zanzibar a Varanasi, y de Ciudad de Mexico a Republica del Saharaui, narrado por un Amiri Baraka de Santa Martha con destino a un futuro 2060. “Noor” es el final de “Luz de la luna”, eso que decía Paul Gilroy donde toda reflexión sobre el cuerpo en el Sur global es una melancolía poscolonial.

“Noor” es definitivamente un álbum maduro musical y líricamente, excelentemente trabajado, impecablemente logrado.

Un caudal de potabilidad, en medio de una escena regional que se agota en rimar “hoyo con caldo de pollo”, como proeza estética e intelectual.

El uniforme de rapero latinoamericano hace muchos años le quedó apretado, el hombre de la boca floja está de vuelta. “Noor” Enhorabuena.

Disfrútenlo.


Las recomendadas en primera persona: Arde, Zacarías, Azul, Maghreb, Luz.


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Respiración boca a boca.

Respiración boca a boca:

Colonialismo  y  Poeticas del desarraigo

 

Por: Betún Valerio

 

“Vengo de un pedazo de mapa de aproximadamente 130 millones de habitantes, donde en los últimos 10-15 años existen cerca de 200 mil muertas/os, cerca de 100 mil desaparecidas/os, donde feminicidios en barrios empobrecidos y racializados  es cosa de todos los días. Tenemos una grave crisis de derechos humanos junto a la ineficiencia del sistema de justicia que amplifica la corrupción y la impunidad en todos los niveles. Mi nombre es Betún Valerio y vengo de un país llamado México”

 

Existen múltiples posibilidades de presentarse frente a un público congregado para escucharte, quizá dichas posibilidades se reduzcan si pensamos en el “protocolo” que conlleva un Festival internacional de Poesía, pero sin duda, lo cosa necesita más que del fulgor risible que desprende la etiqueta “poeta” cuando te encuentras frente a un público de entre los 12 y los 18 años, ahí uno requiere, más que trucos de un súper estrella marginal, no subestimar la capacidad crítica de las/os jóvenes dispuestos a escucharte.

 

Tuve la oportunidad de compartir mi palabra en diversos colegios, escuelas y centros comunitarios  por algunos rincones de Centroamérica muy recientemente, y debo decir, que más que un recurso para captar la atención, hablar del espacio del que provengo hace parte de mi trabajo, situándome geopolíticamente y ubicando mi corporalidad dentro de relaciones sociales, vínculos y redes de intercambio, ejercicios de poder, pero también como un lugar con memoria histórica.

 

Quizá en algún momento pudimos entender que en nuestro lenguaje las memorias corporales brindaban la posibilidad de conectar con otra/o, que la urgencia de mirar nuestros contextos era en si mismo ver que existen similitudes orgánicas, puentes históricos y experiencias afines, que la interpelación que se pudiera generar por lo que otra boca dice, no va solo del discurso, sino del cuerpo que lo representa, y del cual emana ese discurso, sea politizado o no.

 

Siendo participe de una de las fracciones más críticas al  interior de la cultura Hip Hop en la Ciudad de México durante algunos años, me ha brindado experiencias que de uno u otro modo no hubiera tenido, no solo por el interés particular, sino porque la oferta cultural, el universo académico y los círculos del arte dominante se balancean entre ejercicios de entretenimiento consumible y simulaciones con escaza crítica frente a contextos que exigen mayor complejidad y responsabilidad. Y digo que he sido afortunado, porque el sentido de pertenencia que pudo darme esta cultura  y sus múltiples procesos creativos que operaban sobre mi persona, no solo fueron un incentivo en el sentido de empoderar mis lenguajes corporales, mis cuentos e historias, sino la posibilidad de entender mi existencia políticamente.

 

No hay forma más burda, por no decir absurda, que entender al Hip hop exclusivamente desde narrativas folclóricas de los “4 elementos”, sobre todo cuando quienes hacen parte de esta cultura, habitamos contextos de deshumanización y violencia sistémica, que nos exigen florecer proyectos artísticos e iniciativas culturales que sean un motor de acompañamiento comunitario e incentivo para la transformación social.     

 

Observar el escenario cultural en México, es quizá observar como modelos coloniales pasan por modelos culturales. De cómo, que y quien produce arte, cultura y conocimientos, y quien es el que recibe dicho paquete por parte de estos grupos y círculos que socializan la cultura y el arte predominantemente. No es gratuito, por ejemplo, que las industrias culturales, llevando al conservadurismo como bandera prioricen narrativas hegemónicas de la mano de ideologías dominantes que permiten prácticas racistas/clasistas, soslayando el pensamiento crítico, y generando en su seno, una especie de asimilación cultural.

 

Quizá por dichos procesos de asimilación y normalización, ha sido difícil seguir el rastro y reconocer al colonialismo más allá del entendimiento de un proceso socio-histórico que culmino con los proyectos independentistas latinoamericanos, creando una ilusión emancipatoria guiada por la normatividad educativa del criollismo, hasta el punto incluso, de hoy día, ser una efeméride celebratoria.

 

Sin duda, este es un mérito colonial. Contarle a nuestro cuerpo y memoria colectiva que las múltiples violencias padecidas hicieron parte de gestos civilizatorios necesarios.

 

¿Dónde fue que culmino el colonialismo?

Como si la defensa por el territorio no fuera una defensa por la vida y esta no fuera la versión siglo XXI de la oposición a la muerte venida en barco, y el genocidio de la conquista y colonización española no fueran una trailer anticipado de la imposibilidad del “progreso” positivista, la persecución y criminalización de decenas de activistas sociales, autoridades indígenas y líderes comunitarias, de políticas de contrainsurgencia y terrorismo político y violencia territorial, de la destrucción de la naturaleza, de la judicialización de quien defiende la tierra de las hidroeléctricas y de todo mecanismo extractivista de lógica colonial.

 

Como si no estuviéramos debatiéndonos entre la imposibilidad de respirar y las posibilidades de utilizar nuestra boca como un puente de esperanzas, como si no estuviéramos al borde del precipicio y el arte no fuera un pretexto para no morir, para pregonar vida.

 

Si tuviera la posibilidad de enfrascarme nuevamente en una discusión estéril en torno a lo que “es” y “no es” poesía, sin pensarlo me alejaría, o en la incapacidad, me haría “el mudo” en dos segundos, el “sordo” en tres o simplemente, (utilizaría una de esas prácticas recurrentes, de supuesta irreverencia, que caracterizan a ese tipo de poetas dentro de la escena Slam Poetry en México para ganarse un puntaje mayor) levantaría la cara y vomitaría, en mi caso particular, con la dignidad no confiscada alzaría lentamente mi brazo para limpiarme de la manera más cínica interrumpiendo dicha escena.

 

Problematizar tal dicotomía vendría de la mano del entendimiento de lo que “es” y “no es” arte y sin duda tendríamos que acudir a ver ese cuadro colonial donde la Europa blanco-burguesa dictaba con el dedo los parámetros culturales e imaginarios estéticos que regirían y se debían seguir para que su magnificencia pudiera otorgar, con aires de sofisticación, la etiqueta “arte”.

 

Y digo acudir, porque fue esa hegemónica razón a través del arte, la que no solo fue imponiendo reglas y códigos, sino que hoy en día, sigue escondiendo su mano, como si no importara el lugar desde el que se habla, la posición de mundo que se asume, su lugar en las relaciones de poder y de producción de conocimientos que trascienden discusiones en torno a lo meramente estético, y que desde sucursales culturales tercermundistas crean cíclicamente una materialidad en la producción cultural que define, no solo qué es y que no es, sino quien produce arte y quien no, determinando la anulación/ invisibilización/ muerte de personas y colectivos que no se asimilan a los moldes estrechos del arte moderno/colonial.

 

De aquí que las posibilidades de ver (nos) y compartirnos a través de diálogos, talleres, conversaciones, proyecciones y lecturas se hallan redefinido momentáneamente, dejando de lado la huella colonial que indica quien otorga conocimientos y quien recibe los mismos, quien sabe y a quien hacerle saber, y que es necesario crear herramientas y estrategias que ponderen otra comunicación, otras miradas, interrogando dinámicas de opresión, quizá rompiendo el protocolo, reconstruyendo el espacio por un segundo, fisurando relaciones jerárquicas, haciendo grietas y reconociendo nuestro cuerpo como vehículo de transgresión, como un territorio político, diría Dorotea Gómez, quien sabe que el mismo, ha sido “nombrado y construido a partir de ideologías, discursos e ideas que han justificado su opresión, su explotación, su sometimiento, su enajenación y su devaluación.”

 

Y de aquí al desarraigo, desobediencia y desaprendizaje desde nuestro cuerpo, mismo que históricamente ha sido atravesado por violencias coloniales, por identidades nacionales e imaginarios raciales. Cuerpo que se debate en las posibilidades de existir dignamente desde los márgenes sin tener que convencer a “las eminencias” dentro del campo del arte, porque el arte que se produce primeramente está vitalizado por un entorno desfavorable que le arrebata la dignidad y la posibilidad de respirar, cuerpo que más que validación estética, utiliza diversas expresiones artísticas y prácticas culturales como motor de reflexión y transformación social. Cuerpo que se entendió como comunidad.

 

Si, la poesía también es un lugar más donde se incuban lenguajes académicos estériles, metáforas metafísicas, estéticas conservadoras e ideologías dominantes. Quizá como “oficio” la poesía en sí es un descaro, cosa que Audre Lorde seguramente tenia presente al aseverar que “la poesía no es un lujo”. Por ello mismo no es difícil entender que la autodeterminación estética que exponemos es solo una posibilidad de construir otros lenguajes y significados más allá de la casi infranqueable blanquitud y sus argucias hegemónicas, y que a pesar de que la materialidad en su producción cultural sean la contraparte de la anulación/exterminio/muerte de otras formas de entendimiento del arte y de quien lo produce, aquí seguimos.

 

De las periferias de la ciudad de México a las calles de Huehuetenango y hasta los barrios de Chamelecón, de Aguacatán y San pedro Perulapán a Ciudad Azteca y Cuauhtepec, de Xochimilco  e Iztapalapa a Tegucigalpa y Santa  Rosa de Lima, de San Salvador, Comalapa y San Pedro Sula hasta los márgenes donde habitamos y donde creamos afecto a través de escuchar (nos) y descubrirnos en otras historias, cerquita, susurrando vida, respiración boca a boca.

 

Si hubiera podido agregar algo más durante mis intervenciones en dicha travesía por el sur, dejaría claro que vengo de un país llamado México, proyecto de nación que fue fundado a través del exterminio/exclusión de las poblaciones de color (Indígenas / Negras), no solo en el imaginario racial de la republica criolla naciente, sino en la violenta  narrativa del mestizaje como trampolín hacia una incipiente nación menos indígena y negra, mas blanca, así fuera a través del exterminio. Y de esto, nada que celebrar, no existen condiciones de representación en mi persona, y mucho menos al atravesar las fronteras que trazo dicho proyecto.

 

Por si fuera poco, agregaría: soy poeta y en mi boca el “Yo” siempre ha sido colectivo.

 

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El río fantasma.

El río fantasma.

Por Alicia Medina.


Cuentan las leyendas que en aquel tiempo la viruela, la diarrea y la desnutrición se confundían con maleficios, las desapariciones forzadas  con la venta de almas; era tierra de contrabando  las almas no escapaban al trasiego.

Ver los  muertos desandar a las 8 de la noche era normal. Tierra de militares, el comienzo de la  “patria”  con cañones enfilados en dirección oeste y misterios volando de un país a otro como si fueran un mismo lugar.

 Un día alguien aprendió algo nuevo:

“Es necesario que la modernidad llegue a este pueblo”,  expresaba  el gobernador de turno, "necesitamos que nos conozcan,  este pueblo necesita dar otra cara al país, la modernidad ha llegado con nosotros: vamos a sustituir  las casitas de barro y madera por unmodernismo complejo de casas esto gracias a nuestro excelso, excelentísimo señor presidente”.    

 Como pólvora se regó el comentario en el pueblo, aquello fue un alboroto,  una comunidad falto de emociones y atravesada por la carencia. Todos querían una casa “moderna “.

 Ya en el parque habían largas filas para anotarse y ser beneficiado con una vivienda, los tiempos “modernos” habían llegado, entre el alboroto y los empujones se les informó  que solo 40 familias se beneficiarían del moderno complejo de apartamentos.  Aquello fue una mala noticia igual que la información del lugar donde iban a construir las 40 viviendas.

 Para los ancianos de la comarca  el hecho dejó de ser atractivo, vaticinaban una  tragedia.

“un día tomará su camino  y pobre del que este cerca” sentenciaban desde las puertas de sus casitas de barro.


 Generaciones completas  nunca  lo vieron  pasar, pero, las evidencias estaban allí: cada cierto tiempo se  escuchaban los tres tiros y a lo lejos las tres piedras enormes que decoraban el inhóspito lugar.

 Cuentan las lenguas que vivieron el episodio.  que el día de la inauguración del “Moderno complejo de casas” el dictadorzuelo de turno se  desmayó al ver el  caserío construido en el cauce del río fantasma. 

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RECORDATORIO CON AMOR PARA VIEJOS Y NUEVOS COLONIALISTAS.

12 de Octubre. ¡Nada que celebrar!

La descolonización no es una metáfora ni un meta relato del pasado.

La descolonización no es un fetiche ideológico.

El colonialismo de 1492 se refuncionalizo en el colonialismo interno producido por los Estados Nación, Estados independientes.

El Estado Nación es un proyecto colonial.

Toda identidad nacional incuba imaginarios coloniales.

El paradigma del mestizaje fue construido como un dispositivo ilusorio de igualdad para encubrir las desigualdades raciales por antagonismo colonial.

Todo colonialismo tiene como correlato estructuras y lógicas extractivas.

No puede haber descolonización sin cambiar las lógicas de posicionalidad, asimetría por jerarquización racial.

La descolonización no es una práctica performativa, ni un sinónimo de “deconstrucción”.

No hay descolonización sin la construcción de estructuras de igualdad racial.

No hay descolonización epistémica sin cambiar los procesos de estratificación racial al interior de la producción de conocimiento. ¿Quién produce conocimiento, donde se produce conocimiento, quien recibe ese conocimiento y a través de que canales se socializa ese conocimiento?

No se descoloniza por nombrar la descolonización si el espacio de enunciación esta sostenido sobre lógicas y estructuras de posicionalidad colonial.

La descolonización no es un ornamento retorico sino un proyecto en disputa orientado a revolucionar materialidad social y condición social de existencia de sujeto/as racializado/as

La descolonización no es una narrativa folclorista, ni los grupos racializados son objetos de museo, o representaciones coloniales del “pasado” asociadas a abstracciones de “ancestralidad”.

La descolonización no es una patente ni es propiedad intelectual de nadie ni de ningún curriculo académico.

La descolonización es un proyecto transversal, interseccional orientado a transformar el paradigma civilizatorio.

Por Fabian Villegas

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La Negrada: Anti negritud debajo de la lógica de la "visibilidad".

La Negrada: Anti negritud debajo de la lógica de la "visibilidad".

Por Ebony Bailey.
 

Cuando escuché por primera vez acerca de La Negrada, la primera película de ficción con un elenco "afroamexicano" lanzada a principios de este año, estaba emocionada. Finalmente, una película que visibiliza una comunidad que históricamente ha sido borrada de la identidad nacional de México. Pero después de leer una entrevista en La Jornada, donde el director, Jorge Pérez Solano, llama a los negros mexicanos "salvajes", mi entusiasmo se vino abajo.

"Los tonos de piel que utilízo en la película no llegan al grado de ser totalmente del negro que me hubiera gustado. Me dijeron que si entraba más profundo podría haber encontrado más negros pero son más salvajes. Quizás la próxima vez lo haga, allí los llaman azules o rojos porque a cierta hora parecen brillar con esos colores; muy bonito. Pero eran demasiado tímidos o demasiado salvajes y ni siquiera querían que me acercara a ellos, o me dijeron que estaban demasiado avergonzados ". Extracto traducido de la entrevista en español del periodico La Jornada.

Vi la película y sentí que los comentarios del director se reflejaron en la película. En un intento por representar la inclusión de la negritud en México, la película en realidad hace lo contrario: exótiza y diversifica los tonos de piel negra y las experiencias negras. La negritud se usa como apoyo, como una broma. Los acentos costeños de los actores se presentan como "divertidos" para las audiencias mestizas.

La película cuenta la historia de un "queridato", un hombre que tiene una esposa y una novia, su "querida". El machismo casual en la película me hizo sentir incómodo. Cuando el personaje principal habla sobre las mujeres en su vida, la audiencia en mi teatro se rió, un testamento de la normalización de la violencia hacia las mujeres afro-mexicanas.

Aunque en realidad no hay signos de racismo "descarado" en la película, reproduce ideas coloniales que han existido alrededor de los negros durante siglos, siguiendo una tradición de la incómoda relación de México con la negritud. Los afro-mexicanos son retratados como un sujeto antropológico más que como un pueblo con su propia determinación.

Del mismo modo, muchos afro mexicanos aquí en México han denunciado la película, diciendo que reproduce los estereotipos que la comunidad afromexicana ha luchado por borrar. 
Las personas afromexicanas merecen una película que represente los matices y las complejidades que conlleva ser negro. 

La negritud no es monolitica, y puedo entender la euforia que alguien de La Costa Chica puede sentir al ver a su comunidad en la gran pantalla. En un país donde el movimiento Afro está tan fuertemente envuelto en la visibilidad (los afro-mexicanos aún no están representados en la Constitución Nacional), es fácil ver cómo esta película puede representar un hito. Pero cuando miramos un poco más profundo, quizás podamos tomar esto como una lección de que no toda la visibilidad es buena visibilidad.


Publicado originalmente por: mujeresenmedio.org
Traduccion: Chela Arizandieta.

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Nostalgia de Frantz Fanon.

Hace par de días (20 de Julio) fue el aniversario de nacimiento de Frantz Fanon, y con esto lo recordamos.

¡Ohcuerpo mío, nunca dejes de preguntarme algo!

Larga vida a la lucha, la lucidez, y todo el legado.

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Anthony Bourdain. Salud mental y Masculinidad.

Anthony Bourdain. Salud mental y Masculinidad.

Por Fabian Villegas

 

Recuerdo que paradójicamente la primera vez que participe en una conversación desprejuiciada sobre salud mental y masculinidades fue en Puerto Rico en el 2013, en un taller donde discutimos asuntos de colonialidad y construcción de masculinidades no hegemónicas, y no eurocéntricas, asunto complicado cuando todas las referencias analíticas y conceptuales para hablar de masculinidades no hegemónicas son profundamente blancas y coloniales.

Uno de los ejemplos que tomamos como referencia fue el caso de Grecia y los alarmantes casos de problemas de salud mental en los hombres, asociados al desempleo, consecuencia de la coyuntura de la crisis económica del 2007. La discusión obviamente nos llevó a hablar de 20,000 temas, masculinidades y alcoholismo como un problema alarmante de salud pública en los contextos rurales, masculinidades, vulnerabilidad y sistema penitenciario, masculinidades, relaciones interraciales e imaginarios coloniales, masculinidades, desempleo y salud mental.

Fue interesante identificar que solo a través de aquella perspectiva materialista que asocia los síntomas a los vectores de opresión múltiple, fue que se pudo abrir una conversación testimonial sobre masculinidad, y vulnerabilidad, masculinidad y salud mental, masculinidad y salud emocional. Tenemos una profunda resistencia a exponernos públicamente como vulnerables, susceptibles, y a dialogar abiertamente sobre salud mental, las razones son obvias y no tan obvias.

Por un lado el paradigma patriarcal exige mandatoriamente que el lugar discursivo del hombre es escapar públicamente del lugar de la afección, asume incluso que como hombre complejizar sobre nuestra propia salud emocional, salud mental es una castración, un trastorno, una debilidad, que erosiona el significante masculino. Ahora bien si ese significante masculino esta racializado o periferizado, la cuestión se complica, se estigmatiza de una forma aún más negativa que ocupe ese lugar de la afección.

Por otro lado es una realidad que el tratamiento institucional y la perspectiva epistémica sobre salud mental de forma general en nuestros países es peor que lamentable, una desgracia analítica, una vergüenza científica que no articula “síntomas” con materialidad social y condiciones sociales de existencia.

 Por un lado es un reduccionismo “clínico” que asume que las causas de todo síntoma son exclusivamente orgánicas, ancladas a una lesión “objetiva”. Por otro lado es un reduccionismo epistémico en el sentido “terapéutico”, cuando hace de la identidad del paciente un sujeto ahistórico, desarticulado de cualquier relación histórica, geopolítica, corpo-politica.

El que las causas del síntoma sean reducidas en su mayoría exclusivamente a una cuestión orgánica, o una lesión objetiva, y no una cuestión asociada a materialidad social y a condiciones sociales de existencia refuerza los estigmas culturales que asocian la salud mental a la representación de trastorno e irracionalidad.

Lo paradójico es que la misma Organización Mundial de la Salud, que reconoce la interseccionalidad de la salud mental, en bienestar emocional, psicológico y social, sea incapaz de identificar la transversalidad de la salud mental con las condiciones sociales de existencia, correlatos de dominación y vectores de opresión múltiple.

Si no se dimensiona desde ese espectro, el famoso síndrome norafricano de Fanon sería algo anecdótico, la depresión de migrantes Paquistanies en España, hubiese sido una simple estadística y no un problema gravísimo de salud pública, el incremento de la ansiedad y el pánico en el México necro político no sería uno de los primeros problemas de salud mental de los últimos 12 años. La Grecia postcrisis no hubiese pasado de ser el país con el índice más bajo de suicidios en Europa a ser el número uno, y en Europa no se hubiese nombrado ese incremento en el índice de suicidios como suicidios económicos.

El tabú y el estigma no son privativos de la gente, son resultado de los estigmas culturales, morales que se reproducen institucionalmente sobre salud mental en la agenda pública.

Nos urge entender también la salud desde otro dialogo civilizatorio comprometido con la transversalidad de la cultura y el pensamiento crítico, esa es la única oportunidad que tenemos para desestigmatizar padecimientos, politizar identidades, oxigenar más el cuerpo y hablar más de circunstancias y no de enfermos y enfermedades.

En ese sentido poner de relieve el carácter eurocéntrico, colonial, racista, y epistemicida de la psiquiatría, psicología, o terapia psicoanalítica no significa pensar que la salud mental es un privilegio racial, un problema del primer mundo, blanco y hegemónico. Por el contrario implica politizar y contextualizar la conversación entendiendo que las posibilidades de atravesar por problemas de salud mental/emocional son mucho más factibles en contextos y países más pobres y periféricos, donde las condiciones sociales de existencia articulan más vectores de desigualdad y opresión. Sea esto por razones de violencia, desempleo, acoso, desplazamiento, inseguridad, guerras, genética, estatus socio económico, dominación, relaciones de poder o conflicto social.

El 75 % de los problemas de salud mental en el mundo se concentran en los países del tercer mundo, lo aberrante es la poca atención y seriedad en términos de inversión e investigación que estos Estados le dan a la salud mental.

El activista y abogado nigeriano Sangu Delle menciona como en todo el continente africano se destina solo alrededor del 1% del presupuesto para la salud mental, o como en Nigeria existen menos de 200 psiquiatras para un país de 190 millones de habitantes.

Para decirlo cabalmente desestimamos el diagnóstico sobre salud mental entre muchas razones por no estar asociado a materialidad social, o a condiciones sociales de existencia, pero bajo esa misma perspectiva cometemos el error de desestimar nuestros propios problemas de salud mental pensando que no son una prioridad, que no podemos darnos el lujo de resolverlos, pues nuestra prioridad son los problemas asociados a “nuestras condiciones sociales de existencia”. Un ciclo y espiral complejo.

Escribí esta nota a propósito de Anthony Bourdain, obviamente manteniendo las diferencias entre él y el cuerpo del análisis. De su vida personal no se mas allá de dos libros magníficos que tuve oportunidad de leer, y un programa de televisión bastante entretenido. En fin, ese no es el punto.

Mucha luz y larga vida campeón.

Es una oportunidad para desclosetizar los problemas de salud mental, para no vivirlos en estigma, soledad o vergüenza, cambiemos la narrativa.

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Chocolate Remix: Reggaeton, apropiacion cultural y extractivismo estetico.

Chocolate Remix: Reggaeton, apropiacion cultural y extractivismo estetico.

Por Fabian Villegas.

Con el ánimo de potabilizar una discusión que parece incompleta, selectiva y complaciente, debería empezar por afirmar que nunca había escuchado la música de la reggaetonera argentina Chocolate Remix. Estaría de más decir que me resulto una experiencia bastante desagradable, pero el que me resulte desagradable a mi o no, no es lo relevante ni como juicio estético ni como apreciación cultural. Chocolate Remix es conflictiva en la medida que es el resultado de un proceso cada vez más agresivo de apropiación cultural en la industria cultural de Latinoamérica. Los procesos de apropiación cultural son tan viejos, como los primeros espirales de producción, circulación y mediatización cultural. Para decirlo a cabalidad no hay posibilidad de que pensemos industria cultural al margen de procesos históricos de apropiación cultural y extractivismo estético. Del rock, al jazz, del jazz al tango, y del tango al flamenco, todos estos, solo por mencionar algunos ejemplos, se han erigido sobre estructuras y prácticas de apropiación, robo, despojo, “desahucio”, invisibilidad de los grupos racializados y de su propia producción y experiencia cultural. A la experiencia negra de los Estados Unidos le robaron el jazz, le blanquearon el imaginario del rock, a la población negra del río de la plata la borraron del tango como patrimonio ideológico de Estado, y al flamenco cada vez más le han cortado el cordón umbilical con la experiencia diasporica gitana y árabe. Para hablar de apropiación y blanqueamiento de ciertas prácticas culturales en el Siglo XXI no es necesario voltear a los casos anecdóticos de The Original Dixieland Jass Band, Elvis Prestley, o Pepe Marchena, hace falta solo echar un vistazo a todo lo que se está produciendo musicalmente en la región bajo la narrativa cultural de la “Latinoamericanidad”. Del son jarocho en México, a la chumpeta en Colombia, de la música de Palos en República Dominicana a la cumbia andina, de la marimba guatemalteca a la bomba puertorriqueña la fórmula es la misma, todo absolutamente todo ha sido objeto de una comodificacion cultural por parte de agentes culturales latinoamericanos blancos criollos, para el consumo cultural de latinoamericanos blancos criollos apoyados por industrias culturales que les otorgan la legitimidad de transitar culturalmente por donde sea, amparados en la carta de lo mestizo, la fusión y lo alternativo.

Lo conflictivo no solo está en que en tu condición de latinoamericano blanco te cuelgues un poncho andino, y te pongas a experimentar con las mismas cumbias de las que hace 5 años te burlabas bajo criterios innatamente clasistas y racistas. Mismas cumbias que ridiculizabas porque eran una rúbrica incuestionable de la cursilería del arrabal, de la economía emocional de tu trabajadora doméstica y sus primas, y de los asentamientos rurales más empobrecidos de tu ciudad. Lo conflictivo también está en que por tu privilegio racial, termines no solo por apropiarte de esa práctica cultural, sino que tu privilegio racial te otorgue la capacidad de resignificar, estetizar, sofisticar y ampliar la incidencia de esa práctica cultural. Y no conforme con eso, estés consciente que es por tu condición de blanco que esas prácticas culturales empiezan a ser asimiladas y aceptadas en el mainstream y en la industria cultural. Atrás de ti había una fila inmensa de músicas y músicos talentosos, pero la industria y el significante colonial los silencio, invisibilizo o relego al anonimato, porque tu blanquitud hace cómoda, fresca, y cool esa práctica cultural, digamos que le quita el polvo y el apeste.

 

Alrededor de Chocolate Remix hay un conjunto de narrativas que son transversales a los procesos de racismo y apropiación cultural que se empaquetan en una representación muy perversa:

“Su blanquitud-lesbico-feminista despatriarcaliza, intelectualiza, higieniza, sofistica, politiza, deconstruye la misoginia, la violencia de género, la enajenación, la ignorancia, el goce y el placer vulgar que el cuerpo racializado de Ivy Queen esencializa, naturaliza, refrenda, legitima, perpetua y reproduce”.

Hace poco escuche por ahí, que a esta nueva generación que hace turismo de clase en el reggaetón, Dj Playero, y Chiclin les deberían de cobrar peaje.

En esta marquesina no hay perreo consciente. No más chocolate Remix.

 

 

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Imaginarios Sociales: Sexo y Raza. Una entrevista con Alejandro Flores por Divergencia Colectiva.

Imaginarios Sociales: Sexo y Raza. Una entrevista con Alejandro Flores

"La Raza es una creación de la Colonialidad y sigue siendo un dispositivo de poder para justificar la exclusión y la opresión en Guatemala"

Publicado originalmente en Divergencia Colectiva.

Segundo proyecto audiovisual del espacio de Producción de Conocimiento de nuestra plataforma en coproducción con Azacuán (Texto Audiovisual). Desde Guatemala y a través de nuestro compañero Mauricio Táquez Durán realizamos una entrevista a Alejandro Flores, sociólogo y antropólogo guatemalteco dedicado a la investigación social en temas como racismo, seguridad, contrainsurgencia y análisis político, también catedrático y con diversas publicaciones fundamentales para una discusión y entendimiento crítico de las dinámicas sociales locales e internacionales. Para esta entrevista nos acercamos a Alejandro con la intención de conversar sobre Racismo, un concepto que organiza y administra nuestras relaciones sociales hasta el día de hoy y que sin embargo muchas veces es abordado de manera superficial o simplemente relegado en las agendas de análisis social y formación política. Es así que en este encuentro que compartimos con ustedes nos aproximamos al Racismo como una estructura de poder heredada del colonialismo, la cual es vigente y que permite, legitima y reproduce diversas formas de violencia en Guatemala y el mundo. Siendo la intención de estas producciones, ser una herramienta epistémica al servicio de los innumerables esfuerzos, principalmente de las juventudes, por construir un mundo más digno, más justo y más libre. Guatemala Marzo 2018

#DivergenciaColectiva #ProducciónDeConocimiento

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She´s Gotta Have it, Spike Lee y un simplon multiculturalismo liberal.

She’s Gotta Have It, Spike Lee y un simplon multiculturalismo liberal.

 

Por Fabián Villegas.

 

Por 20 mil razones que sería una obviedad comentar el primer acercamiento que tuve con  producción visual o cinematográfica en los que se abordaran tópicos sobre racialidad escritos y dirigidos por un autor/a racializado/a que no repitiera los mismos lugares comunes, las mismas narrativas y representaciones de violencia simbólica sobre imaginario racial, fueron las obras de Spike Lee. Hace incluso 10 años para no irnos tan lejos era prácticamente inaccesible ver aunque sea de reojo o por accidente los documentales de Dom Pedro, la filmografía de Assia Djebar, Sara Moldoror, o que se nos llegara a ocurrir siquiera reflexionar sobre autorías colectivas, autorías comunitarias, ausencia de autorías en el mal llamado “cine indígena”.

Toda conceptualización sobre “cine de arte” y “cine independiente” estaba estrechamente ligada a toda forma de eurocentrismo como imperativo estético y narrativo desde la simpleza de Woody Allen hasta el pesimismo utópico de Francois Ozon. Incluso se pensaba, (hay quien aún lo piensa) que la relación contractual que establecía toda producción estética con su producto y su público era eliminar cualquier marcador racial como elemento sustancial en el producto o en la reflexión, eso como en las matemáticas y en las ciencias exactas había que dejarlo fuera de la conversación para no contaminar el resultado, y si se quería incluir su lugar de existencia serian por siempre los micro regionalismos de la cartografía cultural  de “cine latinoamericano”, “cine africano”. O simple y llanamente la reflexión se ajustaría a la descripción de una película que por el marcador racial de sus personajes, narrativa y trama estaría imposibilitada para universalizarse como experiencia estética.

Las primeras películas de Spike Lee las vi demasiado tarde, alrededor del 2001. Para ese 2001 muchas de las narrativas, temas y abordajes no solo eran nuevos, sino materiales y recursos de importación en materia de cultura popular. Nunca antes había escuchado la palabra gentrificación hasta que en “Do the right thing” un muchacho blanco liberal, gentrificador de pura cepa, le pisa accidentalmente con su “eco bicicleta”  los Jordan 4 a “Buugin Out”, en una discusión que se agota en quien es nativo de Brooklyn, quien es el dueño del edificio, y quien está recolonizando Brooklyn,  e indirectamente a través de que modelos de intervención cultural se ejecuta la recolonización, el despojo, el desahucio, en este caso el modelo gentrificador del que son víctimas las comunidades racializadas y empobrecidas en las lógicas modernas de planificación urbana. Quizá en mi misma ciudad tenía más de 10 ejemplos para entender la “gentrificación” del callejón de Regina a Santa Fe, pero no tenía a la mano los recursos conceptuales para nombrarla, pero bueno esa es otra historia.

Lo mismo podría decir de “Jungle Fever” y la problematización cómico dramática de las relaciones interraciales en los E.U, las relaciones interraciales en el terreno afectivo y sexual como incubadoras de todo tipo de patologías coloniales, representaciones culturales, fantasías e idilios racistas, relaciones contractuales de poder, místicas de asimilacionismo, desarrollo, diplomas de legitimidad cultural, certificados de un nuevo pacto civilizatorio, medallas aspiracionales.

Jungle Fever en 2 horas respondió con una bofetada mañosa a la tesis histórica de Gilberto Freire, a ese decreto cultural de la “Casa grande y Senzala” sobre el que descansa el mito nacional de la consabida “democracia racial” en el Brasil del siglo XX.

O “Santa Ana Miracle”, donde uno de los primeros batallones de soldados afroamericanos del ejército de los E.U durante la segunda guerra mundial, es enviado por sus propios superiores a Toscana a una misión de exterminio. En una escena traumática en la que 4 soldados afroamericanos van pecho tierra, desahuciados, con un pedazo de bandera de los Estados Unidos, esquivando un campo minado, mientras escuchan un altavoz del ejército Nazi que les vocifera a los 4 vientos la trampa de la que han sido objeto por su propio ejército, los enviaron a matar, al mismo tiempo que los enviaron a morir.

La historia del batallón de los “buffalo soldiers” en Toscana es la misma historia de los miles de soldados africanos, indígenas, “latinos”, racializados peleando con unas botas que ni siquiera les quedaban a la medida y un pedazo de bandera defendiendo en misiones casi suicidas, los intereses geopolíticos del ejército colonial o “nacional”.  Una historia de sobra conocida por el ejército de los E.U, en la que a través de relaciones contractuales de necropolítica, morir o quedarse sin piernas en combate es una prueba de la ética nacional del deber sacrificial, razón probatoria para el otorgamiento de una “ciudadanía” o la promesa de una pensión vitalicia.

Lo que quizá no es de sobra tan conocido por el nivel de perversidad es la estratificación racial al interior de las operaciones y estructuras militares de un mismo ejército. ¿Quién está en la línea de combate y quién está en puestos logísticos y estratégicos? ¿Quiénes son desechables, y quienes son una baja sensible? ¿Quién esta porcentualmente arriba en los indicadores de bajas y muertes? ¿Quién esta porcentualmente abajo en los indicadores de desigualdad salarial en el mismo ejército, cumpliendo la misma tarea, o incluso cumpliendo tareas de mayor responsabilidad? Siguiendo la consigna simplista de que “todas las vidas importan”, no todas las vidas importan igual, hay humanidades basurizables, prescindibles y hay vidas sobre las que se construye el imperativo moral de humanidad.

Lo que tampoco es de sobra tan conocido es que la “Segunda Guerra Mundial”, ese acontecimiento eurocéntrico por excelencia, sobre el que se estamentan los regímenes cartográficos de “eurocentrismo como sinónimo de universalidad”, estuvo históricamente protagonizada por soldados racializados. El totalitarismo eurocéntrico sea encargado de construir un imaginario bélico de heroicidad y protagonismo totalmente blanco, totalmente eurocéntrico, aun cuando sobran documentos en los que se acredita la participación de miles y miles de soldados racializados, utilizados estratégicamente para líneas de combate.

El caso de Spike lee, es el caso de muchas otros artistas afroamericanos de la industria mediatica, en el que alcanzados por las narrativas del multiculturalismo liberal y el capitalismo negro pasaron bajo la era Obama por un proceso de comodificacion, complacencia crítica y neutralización política.

La primera decepción de Spike Lee la tuve cuando en Caracas Venezuela lo escuche en un auditorio abarrotado decir irresponsablemente que Michael Jordan y Michael Jackson estaban entre las 5 figuras históricas más importantes de la comunidad negra del mundo entero.

La segunda cuando se prestó para promover la edición limitada del vodka “Absolut Brooklyn”, en una campaña que parecía justamente enaltecer la sistemática cultura de gentrificación de Brooklyn, agenda sobra la que el propio Spike Lee se ha llenado la boca afirmado su posición crítica y militante sobre los procesos de gentrificación no solo en su natal Red Hook, sino en todo NY. Y bueno sacudiéndonos de todo purismo, podríamos obviar el tema como tal del alcohol, pero cabron, de Absolut Vodka? ¿Con esa publicidad? ¿Absolut Brooklyn, es en serio? Esa publicidad en ridiculez solo estuvo comparable a la publicidad que el recién laureado cineasta guatemalteco de la película “Ixcanul” Jayro Bustamente hizo para Johnnie Walker.

Y la tercera y decima por todas las omisiones, acriticidad, y celebración ingenua de la era Obama.

Tuve la oportunidad de ver la nueva seria de Netflix “She’s gotta have it”, adaptación en serie de la película de 1986, que lleva el mismo nombre. Contrario a mucho de lo que leí, me pareció totalmente decepcionante.

Una narrativa complaciente con la estandarización del liberalismo en las disputas de raza y género. Diálogos predecibles, problematizaciones super super superficiales de temas super super relevantes, abordajes que terminan por banalizar muchísimas agendas políticas. Etc.

Para decirlo a cabalidad, cumplió con todo el paquete de ejes temáticos que al multiculturalismo y a la democracia liberal le fascina nombrar, en el lenguaje sofisticado que le gusta cooptar. Una reivindicación sobre asuntos de género totalmente descafeinada, aburguesada, una reivindicación sobre identidad racial totalmente despolitizada, estrictamente celebratoria,  reducida exclusivamente a política de “identidad”, una crítica a los fenómenos de gentrificación, abuso policial y racismo institucional reducida a un emotivo ejercicio testimonial como certificación de mantenerse en contemporaneidad con los trends narrativos del paradigma liberal.

Invitaron a Nola Darling a caminar fuera de Dumbo, para tomarse un café inorgánico con ese cocinero tojolobal, se quedaron esperando el dialogo y la respuesta..

 

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QUE ES PROYECTO X? Programa de acompañamiento comunitario.

Proyecto X: programa de acompañamiento comunitario en CDMX.

Proyecto X es una propuesta organizativa impulsada por jóvenes de la ciudad de México, somos hombres y mujeres de abajo, racializados y atravesadas por el modelo patriarcal, coincidimos en el hip hop y desde ahí decidimos desarrollar un programa de incidencia y acompañamiento comunitario en distintos barrios de la zona metropolitana.

Esta iniciativa nace por la emergencia nacional que en la última década se ha intensificado y materializado en una crisis institucional cada vez más insostenible. Los problemas de clase, género y raza que vivimos en México son formas de opresión a nivel estructural que se han perpetuado a través de lo político, jurídico y cultural.
En 2016, por ejemplo, México ocupó el segundo lugar de América Latina en aumento de pobreza y es el segundo país con más asesinatos en el mundo, lo que golpea principalmente a las más de 54 millones de personas que viven en geografías periféricas, llámese comunidades rurales, indígenas o los barrios urbanos más violentos y carentes de condiciones mínimas para una vida digna.

Mientras que los trabajadores, campesinos, indígenas y poblaciones afrodescendientes, se les ha dejado al margen y en lo residual. Asimismo, el caso de la violencia contra las mujeres es aún más grave, ya que según cifras de la CNDH, México concentra 7 de los 12 feminicidios que se reportan diariamente en América Latina y al menos cuatro son violadas cada 24 horas en nuestro país.

La inseguridad es otro ejemplo. Las autoridades no han querido resolver los problemas de crimen organizado, abuso policial, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y violación de derechos humanos, con más de 32 mil desaparecidos y más de 800 fosas clandestinas.

Proyecto X está conformado por aquellos que sobrevivimos al margen del sistema mundo moderno, cuya configuración barre y residualiza todo aquello que no acepte las reglas del <centro>, léase en términos políticos, económicos, epistemológicos o culturales.

Nos sentipensamos no como vanguardia ni como líderes, sino como agentes de incidencia entre muchos otros que ya tienen camino andado, semilleros de la lucha por un mundo donde sobresalga la vida y no la muerte.

A través del trabajo colaborativo, planteamos fungir como un enlace, una plataforma de encuentro entre artistas, periodistas y activistas, pero fundamentalmente entre vecinos y vecinas, gente de a pie, para poner en la mesa de diálogo lo urgente: las causas y consecuencias de la crisis capitalista que actualmente nos atraviesa.

Pobreza, racismo, violencia de género y cambio climático serán ejes que guíen este proyecto durante 2018. ¿El objetivo? Construir procesos de participación e incidencia comunitaria a través de spoken word, cine – debates, stand up comedy, teatro callejero, talleres y conversatorios.

 

Por ello, consideramos que nuestra agenda compagina con la del Festival Quintal Zumbante, no sólo porque nos atraviesa la discusión racial, sino porque buscamos posicionar el debate a través del arte.

 

Actualmente nos encontramos en la etapa de autofinanciamiento, porque es bien sabido que las instituciones educativas y culturales en México difícilmente apoyan proyectos de esta categoria. En ese sentido, extendemos la invitación a nuestro primer evento de recaudación de fondos el próximo sábado 25 de noviembre, a las 5 de la tarde en la sede alterna del Café Zapata Vive ubicada en Juan Escutia #10, col. San Simón Ticumac, delegación Benito Juárez, entre metro Nativitas y Portales. Contaremos con la participación solidaria de Danger, Nedman Guerrero, Magisterio, Diidxa, Lyrick Hunters, Filosoflow y Dj Tavo Ranks. Además, habrá una exhibición de breakin' y un set de spoken word.

                                           Somos las palabras que no se pronosticaron,

                                          las semillas de millones que nunca domesticaron.

              Es nuestro tiempo, el reloj marcó las tres y antes de amanecer extendemos la palabra.

                           Somos de color, caderas y sudor, hijas de la luna y nietos del sol.

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CAROLINA CAMACHO/ Negritud e indigenidad.

CAROLINA CAMACHO/ Negritud e Indigenidad.

Por Bocafloja.

 

Las políticas de identidad están históricamente sustentadas en un profundo nivel de conciencia y compromiso político que han cuestionado frontalmente a las estructuras de poder, al capitalismo, a los jineteos geopolíticos y a las agendas coloniales e imperiales.

Que no le digan que no le cuenten que las políticas de identidad parten únicamente del pigmento y de un par de “adjuntos culturales” como epicentro de su praxis y subjetividad social (Como la gran mayoría de políticas públicas, agendas liberales y hasta Univisión nos ha intentado hacer creer).

Carolina Camacho le canta a la negritud y a la indigenidad. Afrotaina es el sustantivo.

Hablar de Atabey no en un sentido restricto a la reminiscencia, sino como un dialogo necesario para entender a la mujer Negra del Caribe hoy en día.

La musicalidad es impecable y el performance centra a la voz no solo como un instrumento, sino como una plataforma útil que nos guía en esta experiencia para 'reencontramos con el futuro’.

Sólido, relevante y necesario.

El próximo sabado 16 y domingo 17 de Diciembre Carolina Camacho estará participando en el Festival Cultural Quintal Zumbante en la CDMX. No se pierdan la oportunidad.

Nota publicada originalmente en Sociedad Cimarrona.

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Josefina, antonimo de la colonialidad/ Spoken Word mas alla de la estetica criolla.

Josefina, antónimo de la colonialidad / Spoken Word  más allá de la estética criolla .

 

Por: Betún Valerio

 

 Foto: Proyecto Hablarte

“¿Quién mato el invento? Dicen que el tiempo, dicen que el tiempo…”

 

La producción narrativa/visual desde los márgenes estético-corporales es un ejercicio de desobediencia y afirmación por sí mismo. Históricamente la corporalidad prieta, no blanca, ha sido objeto de múltiples representaciones desde ideas concebidas bajo una óptica colonial, utilizando el semblante prieto como lugar de inferiorización, como simple objeto de conocimiento, permanentemente bajo un papel de subordinación, pero sobretodo, el semblante prieto pocas veces ha tenido la posibilidad de representarse a sí mismo como singularidad de toda una corporalidad colectiva común.

 

No es que la realización de productos audiovisuales sea nula, menos aun cuando se prioriza el retratar ciertos aspectos de la vida de mujeres, sobretodo si son mujeres pobres, prietas, mujeres indígenas o negras. El cumulo de opresiones pareciera en muchos casos solo una desgracia redituable para el lente visionario de algún/alguna cineasta venida del primer mundo o en todo caso un relato masticado de estudiantes de comunicación. La intersección de opresiones no solo queda fuera del análisis, sino que dicho lenguaje visual se reduce a una exotización perversa que el paternalismo colonial ha mercantilizado como un pasaporte de humanidad.

 

Depositaria del primitivismo aquilatado por antropólogos coloniales y la academia chupasangre, Josefina era la animalidad salvaje a domesticar con tan solo 10 años.”

Josefina emerge de la ancestralidad como  una contranarrativa, fruto de matrices amorosas y geografías en resistencia del Abya Yala; un bello antónimo de la racionalidad Criolla. Su sonrisa no es otra cosa que un ajuste de cuentas, o un cuento más allá de la blanquitud, es un sendero de vida frente a los discursos y prácticas de invisibilización, silenciamiento y exterminio hacia múltiples comunidades racializadas y empobrecidas, principalmente indígenas.

 

Su lenguaje  es aquel que desde la corporalidad reivindica al Spoken Word como practica de insurgencia desde grupos marginalizados históricamente, lo mismo que un dispositivo de visibilidad, de revaloración de la memoria, de reconocimiento y afirmación. No es que el lenguaje, aparentemente político, sea la herramienta de desobediencia en sí misma, sino el cuerpo que proyecta esta palabra, nuestra corporalidad como política estética de empoderamiento.

 

Son las mismas representaciones más comunes de mujeres racializadas y empobrecidas las que han dejado al margen esa posibilidad de agencia y transformación colectiva en pos de un limbo incluyente, que amparado en la no denuncia y señalamiento de las estructuras e instancias que mantienen el recrudecimiento de violencias institucionales hacia decenas de comunidades, así como los procesos violentos de higienización y blanqueamiento de los sistemas escolares, los sistemas de salud y la pedagogía como disciplinamiento y filtro de desindianizacion.

 

Josefina tiene múltiples nombres, múltiples voces y rostros diversos. Lleva la rabia de quien se sabe la versión siglo XXI de sus ancestras, pero sin la temática folclórica de una agenda culturalista que les exhibe como vulgares protagonistas, con “envidiable” origen primitivo.

 

Josefina no es parte de agendas culturales ni se proyecta al interior de centros o espacios “de cultura” en la Ciudad de México, donde no solo es visible ese lenguaje practico, que lo mismo porta etiquetas de “culturas amigas” bajo la ideología occidental universalista que no se piensa como una particularidad impositiva,  y por ende sus relatos globales donde “todos somos iguales”, etc.  O crea coloquios, paneles y conferencias en universidades sobre problemáticas, cosmovisiones o formas de vivir de diversas comunidades racializadas, pero sin la mínima representatividad de las mismas, las cuales solo formarían parte de ese espectáculo siendo un objeto a estudiar o siendo llevados como un garante de “rigurosidad científica” de académicos inaugurando otra exhibición de vitrina tercermundista a la cual hay que asistir.

 

Existe la necesidad de contarse, de reconfigurar los lazos de la memoria con las abuelas y toda la ancestralidad en diferentes latitudes, la palabra es un acto de subversión a las políticas del olvido y borramiento. El Spoken Word  nos cobija como herramienta de desaprendizaje y articulación colectiva, como recurso que va rompiendo formatos puristas y  estéticas poéticas estériles y complacientes, es nuestro lenguaje de resistencia frente a las embestidas de las vanguardias criollas y sus poéticas melancólicas, sus bohemias intelectuales y sus espacios de socialización del blanqueamiento como certificado de existencia.

 

No es casualidad que la infinidad de representaciones  que se producen culturalmente sobre  Josefina y sus múltiples rostros esté ligada a sistemas de subordinación, marginalidad, ignorancia, pobreza, suciedad, etc. puesto que la racionalidad Criolla, como mentalidad colonial, en un espacio como México, aunque pudiera hacerse extensiva a todo el continente, ha sido el mecanismo ideológico de socialización de códigos y prácticas ligadas a la experiencia de la población blanca, misma que históricamente ha conservado el poder por sobre otros grupos, y dentro de esa relación asimétrica a diseñado imaginarios desde los cuales Josefina (corporalidad prieta) debe no solo pensarse, sino asumirse como tal.

 

¿Quién mato el invento?

 

¡Josefina fugándose de la blanquitud y sus cuentos!

 

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"Carnaval". Spoken Word, Mama Tingo y el arrebato de la memoria.

Carnaval

En el marco del aniversario de Mama Tingo y Adolfina Villanueva.

 Por Fabián Villegas.

Buenos días, buenas noches, Ciudad Trujillo…

Motoristas, cobradores, cueros,

adventistas, evangélicos,

jipetones, barberos, peloteros,

colmadones, tigueres con cuartos,

tigueras de la licor, lambones,

mamberos, crackeros,

bacheteros fly, gavilleros,

poetas, sanky-pankys,

montras y montros para rapar,

montros y montras para rapear,

jugadores de loto, choferes,

chivatos, masajistas, cimarronas, wachimanes,

comerciantes del Conde y de la Duarte,

buzos del río Osama...

 

Esta mañana a Yamasá la corrieron de la escuela.

Se acabó la tierra fértil

y se cancelaron las enmiendas.

Se rompieron pasaportes.

Se guardaron con candado

actas de nacimiento que olían a caña.

Eran nietas de la zafra

y endulzaban los tés de Francia.

 

Que llueva lo que tenga que llover!

 

Hoy la ley empobrece al vudú

y lo ahoga en la maleza.

Lo mata a fuego lento,

metiéndolo en un historial médico

de patologías e inmunodeficiencias.

 

Ya no hay un Toussaint Louvertoure

cabalgando debajo de la tormenta,

no hay caballo galopando

ni izquierda que le preocupe

el desalojo de las comadres

más prietas de esta vivienda.

 

Dice el chivo que el alisado

y los salones de belleza

deben servir para cortarle

la insularidad de la lengua

a todas las villamelleras,

que el diezmo de los Viccini sobrepoblee

blanqueamiento las esculturas y la tierra.

Y le arrebate la dignidad a Higüey

y a su virgen negra.

Que en toda plantación moderna

de Loiza a Montecristi

el nacionalismo se ejerza con asepsia.

 

Cloro e hispanofilia para medicar la amnesia,

estética barroca,

literatura comemierda

para legislar la desobediencia del salvaje,

títulos de propiedad,

bozales y nuevas identidades:

indiecito, jabao, mulatica,

trigueña, trigueño oscuro, morena clara,

para construir el teatro,

la ópera del oprimido,

el maquillaje,

la servidumbre del nuevo andamiaje.

 

Dice el chivo que los apellidos Fernández y Jorge

corten el cordón umbilical

con la historia de Quisqueya

y exhiban con morbo colonial

en el Museo de la Historia Natural el cráneo

y la verga de Sebastián Lemba!

Que a los hijos de las constructoras de la patria,

maestras, campesinas, militantes famélicas,

trabajadoras del sexo de la Saona a Puerto Plata,

por providencialismo la industria del turismo

y del trabajo afectivo

las indemnice con una visa

o las homenajee en una esquela

con forma de ciguapa.

 

En este apartheid insular

hay espacio para levantar edificios,

enlatar embutidos en la Zona Franca,

recoger la siembra,

sobar la espalda

y complacer el ocio violento

en un chairlong

de algún principito pendejo de Suecia o Dinamarca,

mimetizarse ante los ríos,

levantar la voz

exclusivamente

ante los bateyes y bohíos,

soplar de oreja a oreja el areito,

protegerlo y enterrar

bajo tierra el fruto de este idilio,

para una vez por año quemar gomas

y alfabetizar la panza

con los que cacerolazos del Capotillo.

 

 

Este pedazo es mío.

En español machacado

para violentar

su cabildo administradores de la igualdad,

varones del Cacicazgo.

Un par de manos tizón

y un banco de semillas prietas

para darles soberanía a la tierra

y que empiece la afrenta…

 

Una afrenta digna que coree

el nombre de Minerva,

pero dicen los cibaeños:

“Cuidado que la piedra no la tire una negra”,

que la memoria de la melanina

se guardan el archivo del presidio

antes de darle color

a las páginas de la biblioteca.

 

El ritmo precede al latido

y los latidos de este homicidio

podrían llevar salvé, gagá,

bomba y plena en una guagüita pública

encaminada para hacer

una larga fila en una sala de emergencias.

 

Estos podrían ser

los latidos de Piñones o Hato Mayor,

los de las Mamás Tingós

o las Adolfinas Villanueva.

 

Que llueva lo que tenga que llover,

esa será otra vez la historia de nuestra tierra.

 

  Fotografía de Maya Goded .

Fotografía de Maya Goded.

TURBANTES, CAPOEIRA, AFRORELIGIOSIDAD Y APROPIACION CULTURAL.

Turbantes, capoeira, afroreligiosidad y apropiación cultural.

Por Pai Rodney.

 

Hacer que la cultura negra sea agradable al paladar es una estrategia del racismo. El debate sobre la apropiación indebida es sumamente serio y necesario.

 

"Allí vienen esos negros intransigentes decir que los blancos no pueden usar turbantes".

Si puedes. Por lo demás, lo que no puedes es vaciarlo de significado. En el candomblé, estamos acostumbrados a ver blancos con turbantes, comiendo acarajé y bailando con sus orixás. Ser parte de una religión negra denota, sin embargo, asumir valores culturales o aceptar una identidad que difiere en muchos aspectos de lo que predican la fe cristiana y el conjunto de principios occidentales.

En una sociedad de consumo, todo es producto y, al parecer, hace mucho tiempo se usa una estrategia para hacer la cultura afro-brasileña algo simplemente agradable al paladar: borrar los rasgos negros, el origen o cualquier otro elemento susceptible de rechazo, sobre todo aquellos que de alguna forma remiten a la herencia religiosa. ¿El nombre de eso? Racismo. "Pero para esos negros acomplejados todo es racismo". Bueno, entonces usted expliqueme, ¿por qué el acarajé llegó a ser vendido en las esquinas de Salvador como "galleta de Jesús"? ¿Por qué se inventó un capoeira gospel? ¿Por qué orixá no puede tener color?

Para quien no sabe, el acarajé, una de las más famosas delicias de la culinaria baiana, es la comida votiva de Iansã, orixá guerrera, señora de los vientos y de las tempestades. Tomado como patrimonio nacional, está entre las tantas otras recetas que salieron de los terreiros, tomaron las mesas de todos los brasileños y hasta se extendieron por el mundo. Además del acarajé, caruru, vatapá, mugunzá, feijoada y tantos otros platos son, en verdad, comidas de santo, o sea, forman parte de las ofrendas de los devotos del candomblé a los orixás.

La conversión de baianas del acarajé a las iglesias neopentecostales intentó apartar de la famosa galleta de frijol fradito los rasgos afro-religiosos, eliminando los rituales que antecedían a su venta, retirando los símbolos que adornaban el tablero y las propias bahianas, cambiando el nombre africano. Para contener ese movimiento fue necesaria la intervención de una ley, pero el estrago es profundo, pues no se trata sólo de refutar los elementos específicos de una cultura. Estamos hablando de dominación, de una posesión indebida que busca explotación y lucro.

En el caso del pueblo negro, la peor apropiación fue la esclavitud. Primero se apropiaron de los cuerpos, después de las técnicas de trabajo en la labranza y en las minas, y siguieron apoderándose de las "obras" sin dar crédito a los autores, pues todo lo que era negro pertenecía a los señores. El negro no tenía alma, el negro no era gente y así el racismo justificó la mayor atrocidad de la historia.

"Si es bueno no puede ser negro". ¿Pero es bueno? Entonces que deje de ser negro. Esta es la "lógica" de la apropiación. Cambiar sentidos, depurar, vaciar. Se produce esta lógica sólo cuando se aplica a la cultura negra o indigena y forma parte de una estructura que tiene como base el consumismo, ese mismo que crea significados simbólicos y necesidades, pero teniendo el racismo como un componente fundamental.

 

Texto Publicado Originalmente en Carta Capital.

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Un Mundial Africano: Goles chuecos, Crisis migratorias y trofeos de charol.

Un Mundial Africano.

Por Fabian Villegas.

Este terreno es una mierda, hay polvo por todas partes, el viento es rápido, daña la visibilidad y los balones ya no los hacen como antes, de cuero o de piel. Emmanuel asegura que en Camerún los balones que fabrican son totalmente de plástico, son una mierda, no sirven para nada, se los lleva el aire. Van dos centros justo a mi pie que me pone el muchacho de allá; es aún muy joven, juega en el medio campo, tiene una técnica para correr sin que se le despegue el balón que es asombrosa. Y no es egoísta: él puede poner 12, 18 pases para gol en el partido y nunca intentar un tiro o una jugada a la portería. Él está convencido que puede llegar a jugar futbol en Francia o en Inglaterra, asegura que un primo que se crío con él ya está jugando en Suiza.

De los dos centros que me puso no pude pegarle bien a ninguno; en esta cancha hay que ser muy inteligente y observador cuando se le quiere pegar al balón, ¡de verdad!

Si el balón viene desde el aire, hay que echar el cuerpo hacia atrás, como cuando Michael Jackson se inclinaba exageradamente, pero en este caso hacia atrás; hay que inclinarse totalmente hacia atrás y girar totalmente la cintura con el fin de no arrastrar el pie con el que le vas a pegar, el pie ya tiene que estar ligeramente en el aire, sólo cazando al balón conforme vaya bajando para deslizar totalmente la pierna y pegarle con toda la fuerza, pero con la parte de arriba del centro del pie.

La clave del buen golpe cuando viene el balón de aire no está en el pie, sino en qué tanto puedes echar el cuerpo hacia atrás y girar la cintura. La evidencia de que no hice un buen remate fue la cantidad de polvo que levanté después de hacer el remate; arrastré mucho el pie, tenía polvo hasta en los párpados, tenía la cara llena de polvo como si estuviera en medio de un carnaval.

En este torneo no hemos podido ganar casi nada; es cómico, pero a nivel profesional Camerún y Ghana dominan África. Aquí por lo que nos han dicho nunca ganan nada; aquí siempre los torneos los ganan los de Níger, el Congo o Burkina Faso.

Chad nunca ha ganado nada. En lo que va del año parece que nosotros somos el cuarto equipo que representa a Chad, y nuevamente no veo que podamos ganar algo.

Yo en lo personal me siento muy incómodo con el viento, es muy frío y violento. Las primeras semanas aquí eran insoportables; algunos llegamos en temporada de lluvia, fue insoportable. Pasando la lluvia yo siento que mi cuerpo se acostumbró al viento y al frío de este bosque, pero después de meses otra vez lo siento insoportable, me duelen los músculos y los huesos.

No digo que por eso no he podido ser efectivo en el juego, pues de dónde yo soy, de las afueras de N'djamena, las canchas de futbol están también en mal estado, hay mucha tierra y mucho polvo, pero a diferencia del frío, hay mucho calor y acostumbras al cuerpo jugar bajo el sol.

En Chad se dice que el sol no traiciona. El sol mata, pero no traiciona, te advierte que te puede matar; el viento no, el viento puede dejarte tranquilo días pero al cuarto día te puede matar.

Yo de las canchas de polvo de Chad recuerdo mucho. Tengo un recuerdo de niño jugando sólo pateando el balón al aire y rematando de aire a la portería por horas hasta que se metió el sol, hasta que un perro blanco muy grande estaba como a 10 metros sólo acechándome, pero con un rostro de mucha maldad; nunca me ladró, pero me impresionó cómo conforme yo me iba saliendo de la cancha y volteaba la cabeza para verlo, él hacía lo mismo, caminaba en la otra dirección pero con la cabeza volteada viéndome, como si fuera una persona.

Regresé a casa de mi abuela con miedo; a los dos días murió mi padrastro de un derrame cerebral, fue algo extraño.

Recuerdo también hace muchos, muchos años fastidiar a una señora que tenía un puesto de yuca con su nieto, exactamente a un costado de esa misma cancha; recuerdo que jugábamos a tirarle las yucas que tenía colgadas en su carrito con tiros de media y larga distancia. Hacíamos siempre como que el balón se nos había ido accidentalmente para allá, hasta que un día con el machete con que cortaba la yuca nos cortó el balón a la mitad y nos gritó a lo lejos «¡Vengan por su pelota servidores del diablo!» y lo que hicimos fue cada uno correr a su casa.

El futbol ha cambiado. Yo a veces pienso que hasta el lenguaje corporal ha cambiado en el futbol; antes se festejaba distinto, se brincaba distinto, era muy diferente.

Los nigerianos que tú ves de allá son rápidos y jóvenes pero tienen muy poca táctica y estrategia para desempeñar en el juego.

Los cameruneses no, con ellos está jugando otro muchacho muy joven que es de los que más tiempo lleva aquí; dice que lleva casi 8 meses, no hay balón que falle. Camerún juega para él, todo el equipo juega para él, todo el equipo hace el trabajo defensivo y parte de la media cancha, le tiran siempre balones con mucha ventaja y corre como un ladrón; no hay quien lo alcance; una vez que el balón llega a sus pies, no hay forma de que ese balón no entre a la portería. Por eso siempre cuando alguien juega con portería lo marcan más de 4 jugadores en distintas áreas, los goles de los muchachos de portería son siempre en algún descuido de la defensa contraria, o en una pelota con ventaja; si a ese ladrón le das ventaja, se te fue, es seguro que va hacer un gol.

El árbitro es Moussa, el viejo senegalés de allá. También tiene mucho tiempo aquí; él asegura que tiene problemas del corazón, por eso no puede jugar, pero es un fanático del futbol; le gusta crear jugadas polémicas, pitar cosas que no existen, no ver faltas o manos claras en el área. Pierre siempre le dice burlonamente que le gusta ver lo invisible y no ver lo visible. Realmente creo que como no puede jugar, marcar jugadas o no marcarlas, le da protagonismo, le hace pensar que está jugando y puede decidir el partido; y sí, realmente con esas farsas sí está jugando y puede decidir los partidos. A él ya le interesa más mantener el torneo que cruzar.

Todos decimos que no vamos a estar para al final del torneo, muchos hemos dicho eso, pero en realidad no sabemos cuándo nos vamos a ir. Yo llegué diciendo que no iba a estar para las finales del primer torneo y ya llevo casi dos torneos completos; todo mundo tiene miedo de decidir cuándo se va ir; el miedo nos tiene aquí por meses, pero el hambre y el frío nos obligan a movernos y a intentar saltar la valla.

Encontrar trabajo aquí es imposible. Nadie le da trabajo a un Subsahariano; lo único que se puede hacer aquí es mendigar; toda la comida nos la regalan, pero bajar por la comida es lo peligroso; los «mehanis» (la policía marroquí) siempre están por las partes de abajo del monte, andan buscándonos desesperadamente, cazándonos como si fuéramos animales; no he conocido nunca una policía mas inhumana y despiadada que la policía marroquí. Saben que como tenemos que usar las manos y los pies para cruzar la valla de Melilla, nos pegan en las manos, nos pegan en los pies, rompen dedos, tobillos, manos, brazos, piernas, asegurándose que no podamos volver a saltar.

A mí sólo una vez me tocó una redada, pero alcanzamos a escapar prácticamente todos con nuestras cosas; sólo pudieron quemar algunas casas de campaña, lonas para lluvia y alguna ropa; a muchos sí les han tocado redadas donde les han quemando todo, les han robado las cosas de valor, los golpean, torturan, y algunos los llevan para comisarías y centros de detención en Nador, Rabat o Fez. Eso es el infierno. Últimamente para todos, el mayor problema es el agua; la única forma de conseguirla es bajar a las fuentes del monte y traerla de ahí, pero los «mehanis» siempre están ahí, escondidos en las laderas del monte, a la espera de que bajemos por agua para agarrarnos.

Ellos saben que estamos aquí y que pasamos en el monte meses; a veces pienso que a ellos les conviene que estemos aquí, mucha gente dice que Marruecos recibe dinero de España cuando Marruecos los asusta diciéndoles que somos miles intentando brincar la valla; aún cuando no somos miles, ahora somos alrededor de 800, pero siempre se dice que somos 3000, 4000, números muy exagerados. No me creerías si te digo que más de dos veces a la semana me sueño cruzando la valla; he soñado que algunas veces me he cortado, algunas otras he saltado fácil sin dolor; me he soñado en Melilla, he soñado que me regresan y vuelvo aquí al monte, me he soñado llegando a Francia, me he soñado de vuelta en Chad recostado viendo televisión en casa de mi abuela, me he soñado en la patera con personas que no hicieron el viaje, amigos que se quedaron Chad, he soñado todas mis posibilidades. Con lo único que nunca he soñado es con morir aquí en el monte Gurugú.

Saltar la valla es más difícil de lo que se ve; realmente son dos vallas, muy muy altas; el problema es saltar de la primera a la segunda valla, mas cuando ahora hay alambres de púas por todos lados no hay manera de no lastimarse los pies o las manos, estando arriba hay que resistir. Si no lo hemos logrado no ha sido por culpa de la valla, sino por los Mehanis, o la Guardia Civil española; la guardia no hace nada más que entregarnos a los Mehanis; ni nos voltean a ver a la cara, y los Mehanis no hacen más que aparentar una detención sin violencia cuando están en la valla, pero una vez nos llevan a los centros de detención empiezan todo tipo de golpes y torturas y después nos dejan así lastimados, como animales en medio de la nada. Lo he visto con mis ojos, a la Guardia Civil española le damos miedo y asco, a los Mehanis les creamos odio y rabia. Nadie se imagina lo que tenemos que pasar para cruzar; hay veces que nos reímos diciendo que si hubiéramos sabido lo que íbamos a pasar nunca hubiéramos salido de nuestros países. Si alguien nos hubiera dicho que íbamos a pasar meses en el monte Gurugú sin bañarnos, sin comida, agua, dónde dormir, bajo el frío, la lluvia y sobre todo bajo los golpes y las torturas de los Mehanis, nunca hubiéramos querido venir. Pero tampoco es fácil regresar y asumir el fracaso, sobre todo cuando otros lo han logrado. Desde allá todo se ve simple, hay creencias viejas que son muy inocentes, de que todo va ser más fácil.

Mi abuela antes de salir me dio un documento muy viejo que casi no se podía leer, se le ha borrado toda la tinta. Es un documento oficial de mi abuelo como soldado de Francia durante la segunda guerra mundial. Ese documento no dice nada más que el hecho de que él prestó sus servicios al ejército francés durante la segunda guerra mundial. Mi abuela lo guardó por mucho tiempo y me lo dio esperando que de algo me pudiera servir cuando llegara a Francia; yo ya he investigado y eso no sirve de nada, se van a reír en mi cara cuando les muestre eso.

Durante el colonialismo francés a muchos hombres de Chad se les obligó ir a la primera y la segunda guerra mundial a combatir con el ejército francés a cambio de nada; a algunos se les obligó, a otros les prometieron muchas recompensas, al final nunca les dieron nada.

Todo lo contrario, Francia lo que hacía era enviar a la mayor cantidad de hombres de sus colonias en África a pelear en las peores condiciones, a los escenarios de mayor riesgo en la primera y la segunda guerra mundial, dejando a sus ciudadanos franceses operando en las zonas de menor conflicto, en los escenarios de menor riesgo. La gran mayoría de los soldados de las colonias murieron. A Francia no le importaba, los mandaba a pelear y después los dejaba morir en combate. Así mató dos pájaros de un tiro: peleó una guerra, agigantó su ejército y se deshizo de muchos hombres africanos de sus colonias.

En Chad se conocen muy bien estas historias. Todos tenemos un familiar o sabemos de alguien que murió en una guerra siendo utilizado como soldado por Francia y su ejército; la influencia del ejército francés en el ejército es Chad es mucha; el ejército de Chad es una reproducción en miniatura del ejército francés.

Por eso siempre decimos que un soldado de Chad es automáticamente racista, pues el ejército de Chad heredó del ejército francés la idea del enemigo interno, la idea de que en el fondo todos somos o podemos ser enemigos del ejército, la idea de que el peligro está dentro de la población. Tú puedes ser alguien honesto y entrar al ejército, pero una vez que entras al ejército de Chad te vuelves desconfiado de la población, ves todo el tiempo en la población a tu enemigo, crees que el mayor peligro viene de ella, entras en guerra con ella, te deshaces de ese miedo deshaciéndote de la población, ese es tu trabajo deshacerte de la población hasta que alguien se deshaga de ti. Es muy difícil cambiar eso, es parte del colonialismo francés. Así trabajó el ejército francés cuando ocupo Chad, así se formó el ejército de Chad imitando al ejército francés. El colonialismo francés es parte de la estructura y la ideología militar del ejército de Chad.

Cambiemos de tema, no quiero ya hablar de eso, mejor vamos a entrenar que ya en poco nos toca jugar.

 

Moussa: – ¡Esperen su lugar, no se levanten, el partido termina cuando yo lo pite!

 

–Mira Moussa, ¡este partido ha durado más que todos! ¡Pítalo ya! ¡Ya nos toca jugar!

 

 

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Nosotras, nosotros, todas las grietas a los muros del sistema el dia que retemblo la tierra.

 

Nosotras, nosotros, todas las grietas a los muros del sistema el día que retembló la tierra.

Por Bren Nava.

La tierra retembló en el corazón de la rebeldía. 


El calendario marcaba el 7 de septiembre cuando un terremoto azotó a la geografía rebelde, al sur de México, dejando comunidades afectadas como Unión Hidalgo, en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca y Tonalá, Chiapas, sólo por mencionar algunas; en aquellos territorios hubieron las mayores pérdidas, tanto materiales como humanas, pero la vida de ellas y de ellos no importan, al menos no para los medios de comunicación hegemónicos al servicio del capital. Es claro que en medio de los desastres naturales hay vidas que importan más que otras, hay que decirlo, sigue siendo un asunto de raza y clase, pues qué más da haber perdido la vida de poco más de 60 mujeres, hombres, niñas y niños indígenas, prietas y prietos; sin embargo, acá abajo sus vidas importan y son tan importantes como lo es la reconstrucción material de todos los pueblos afectados, mismos que resisten frente a la ejecución de megaproyectos trasnacionales.

Apenas caminábamos por la reconstrucción de las comunidades afectadas cuando la tierra se volvió a mover; el sismo del 19 de septiembre dejó enormes grietas; dicen las y los zapatistas que la grietas al muro hacen que la geografía se expanda. Hasta ese momento no sabíamos que colectivamente haríamos una enorme grieta a su sistema capitalista, lo único perceptible era que la vida de muchas personas debajo de los escombros dependía de la organización comunitaria y del esfuerzo colectivo, pero de entre el polvo asfixiante llegó la militarización a las zonas afectadas. Sabemos que la presencia de ejército mexicano, marina nacional y policía federal no es una buena señal, pues la lucha de las y los de abajo es por la vida, y sí acaso llegara la muerte se busca que la dignidad se haga presente, mientras que la pugna de los cuerpos de seguridad del Estado mexicano son el control de la población. La respuesta, fue, una vez más, siguiendo los manuales de contrainsurgencia dictados por los Estados Unidos de Norte América, es decir, la militarización y el control de la población frente a una posible organización de los pueblos; cuando inició este proceso fue que comprendí que las grietas no sólo estaban en las viviendas dañadas, nosotros éramos ya una grieta enorme al sistema, el mismo que tiene daño estructural y que necesitamos demoler.

Sí a la vida, no a las inmobiliarias

La mayoría de los edificios colapsados por el sismo en la ciudad de México pertenecen a inmobiliarias de particulares y son parte de toda una red de corrupción entre empresarios y las autoridades de la ciudad, pues entre ellos tienen convenios que evaden las consultas públicas, ellos sólo necesitan la aprobación de instituciones como la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda para poder construir, pasando por encima de las normativas que regulan los planes de desarrollo urbano en las diferentes zonas de la capital.

Causalmente, la mayor parte de los inmuebles afectados están enclavados en sitios en proceso de gentrificación, es decir, en un proceso de aburguesamiento en el que los barrios populares pasan por una transformación, más bien es una limpieza estética, racial y de clase sobre ciertas zonas, incluyendo el espacio “público”, la segregación; en otras palabras, es el desplazamiento hacia las orillas para generar nuevos centros económicos, lo que hace que la periferia se expanda, pues la renta y el costo de los servicios se encarecen, esto implica un despojo del territorio para ponerlo a disposición de la voracidad empresarial, es necesario decir que dichas inmobiliarias expropian terrenos a costa de lo que sea, incluso la vida, sólo basta mirar a la periferia sur de la ciudad de México para apreciar cómo en Santo Domingo (Pedregales) se oponen a los proyectos inmobiliarios como el de “Quiero Casa”, pues el agua con la que se abastece la colonia está en riesgo, y si el agua está en riesgo por la construcciones, entonces la vida está en peligro, así como toda una historia de lucha y resistencia.

El sismo de magnitud 7.1 sólo nos vino a recordar que los responsables de la calidad de los materiales con los que son construidos los edificios departamentales, las modificaciones de los planes de urbanidad y los permisos que le son otorgados a la incitativa privada para las obras, tienen nombre y están bajo la complicidad de las autoridades, así como de los mismos responsables de Protección Civil, responsables de que los edificios no estuvieran en condiciones ni bajo los reglamentos necesarios para proteger la vida de quienes los habitaban. Los conocemos, sabemos quiénes son; el movimiento de las placas tectónicas puede ser una reacción “natural” pero la pérdida de la vida por la irresponsabilidad y la corrupción de las inmobiliarias no es natura, tiene un origen político, necropolítico.

Lo que vemos es que el sismo del 19 de septiembre será un buen pretexto para acelerar los procesos de gentrificación, para entregarle nuevos terrenos a la mafia de las inmobiliarias, para que sea reconstruidas lo antes posible y así poder retornar a la “normalidad” lo antes posible, mientras tanto, es probable que muchas personas queden sin hogar, sin la posibilidad de reconstruir de inmediato o a mediano plazo su patrimonio, y tampoco será la clase media quien se quede en las calles, serán, como siempre, las y los de abajo quienes ocupen ese lugar.

Por otro lado, a lo largo de la ciudad de México hay fábricas clandestinas, aquéllas que no cuentan con las medidas de seguridad necesarias para las personas que trabajan ahí y que en muchas ocasiones permanecen durante largas jornadas laborales de más de 10 horas; lo que sucedió en la colonia Obrera, en la fábrica de costura, es una muestra más de la negligencia, pero sobre todo es un ejemplo de cómo el ejército sólo cumplía órdenes, es decir, iban a recoger los escombros, el ejército está acostumbrado a depositar cuerpos en fosas y con el plan MX no fue la excepción, pasaron por encima de la organización de muchas mujeres que intentaban rescatar la vida de sus compañeras. Sin medios de comunicación que hicieran presión para evitarlo, metieron maquinaria y levantaron los cuerpos de las compañeras de entre los escombros; hoy el tema a discutir no es la explotación de mujeres migrantes en fábricas clandestinas, al menos no allá arriba, sino la “regulación de la migración en México”, pues las víctimas eran en su mayoría migrantes.

La solidaridad  selectivamente blanqueada.  

El apoyo y la solidaridad de miles de personas se hizo presente pasadas las primeras horas de la emergencia, la ayuda se mantuvo en todo momento, desde distintos lugares y en diversas formas, pero lo cierto es que, al igual que los medios de comunicación hegemónicos al servicio del capital, la clase política y la clase media concentraron su atención, apoyo y solidaridad a sólo algunos, causalmente esos algunos son de nueva cuenta corporalidades que sí importan, las vidas que no interesan no tuvieron esa misma visibilidad, como de por sí no la tienen, es una pena que en medio de la tragedia quisieran desplazar hacia los albergues a nuestras/os hermanas otomís que viven en la ciudad de México y quienes sufrieron daños materiales en sus predios, obligándolos a abandonar su campamento, porque lo conveniente es que abandonen el predio para ponerlo a disposición del gobierno de la ciudad; y ante la resistencia de nuestros hermanos, la respuesta de la solidaridad civil clasemediera fueron insultos racistas y clasistas propios de aquella élite selectivamente “solidaria”. Al sur, en la periferia que no fue visibilizada en ningún sentido, 24 horas después del sismo llegó la ayuda a Xochimilco, uno de los sitios con mayores pérdidas. En el suroriente, en Tláhuac, no había agua, hasta el día de hoy siguen en escases, a pesar de toda la ayuda, fueron los menos quienes no centralizaron la ayuda y llegaron hasta la periferia para intentar ayudar.

Tras el sismo y de cara al año electoral, la rapiña de todos los partidos políticos hizo presencia, pero no sólo fue la clase política, además participaron todas aquellas instituciones que se encuentran alrededor de las instituciones estatales y de aquellas instancias humanitarias que cooptan la ayuda, desvían las toneladas de víveres con destino a Oaxaca, Chiapas, Puebla y mal utilizan los fondos económicos depositados por la sociedad civil a las cuentas de empresarios e instituciones gubernamentales, sólo siguen engrosando la política clientelar propia del país; la clase política tampoco dudó en utilizar la tragedia dentro de sus discursos “solidarios”, cuando es evidente que lo que menos les interesa es regresar el dinero de los pueblos para la reconstrucción.

A unos días de la tragedia, el plan del gobierno mexicano será “reactivar” la economía de lugares como Oaxaca, Morelos, Puebla, Edo. De México y Chiapas a través del turismo, cuando ya sabemos que el turismo no es más que otra forma de colonialismo, despojo y extracción. Es peligroso seguir pensando que el turismo es la panacea de las economías vulnerables.

Jun jk’ ujoltik ‘ojjb’ejyukotik(Caminaremos con un sólo corazón) 

Ante el panorama descrito no nos quedaba más que ayudarnos entre nosotros, sin depender de la información oficial, sin dejar que las instituciones se hicieran cargo o se tragaran la solidaridad de muchas personas, sin permitir el uso de maquinaria en los edificios colapsados; éramos nosotros haciendo de varios espacios el espacio de los brigadistas; eran ellas, las mujeres organizadas desde 1985, buscando el rescate con vida de sus compañeras; eran los medios libres autónomos los que se encargaron de generar redes de comunicación entre las distintas brigadas y centros de acopio; fueron las cooperativas alimentarias autogestionadas quienes prepararon alimentos para todas y todos los brigadistas; fueron las personas las que hicieron llegar el alimento hasta las comunidades más afectadas. Fue el nosotros quien dejó de centralizar la ayuda y salió a instalar albergues en donde no había nada.

No faltó la ayuda siempre solidaria de las y los compañeros zapatistas del sureste mexicano, así como del Consejo Indígena de Gobierno, nosotros sabemos que esos recursos económicos no vienen de arriba, de la partidocracia, sabemos que viene de la manera más digna y rebelde. No nos quedaba de otra más que la organización colectiva, y fue hasta entonces que comprendí que era cierto, eso que escuchamos con tanta angustia era, es y sigue siendo su mundo derrumbándose, es el nuestro resurgiendo de entre los escombros, pero necesitamos seguir caminando como hasta ahora, en colectivo, sin egoísmos, entendiendo que nuestros muertos aún viven, que su maquinaria sigue produciendo vida. La esperanza viene cuando el dolor se convierte en rabia, hoy necesitamos sacar de entre los escombros nuestros lazos comunitarios, para cuando la tierra vuelva a retemblar en sus centros, pero ahora sólo para cimbrar al mal gobierno.

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Gloria Anzaldua. La frontera como metafora corporal.

 

Gloria Anzaldua. La frontera como metáfora corporal.

Por. Fabian Villegas

La frontera como metáfora corporal, el cuerpo como espacio de territorialidad, lenguajes masticados, universos simbólicos fracturados, antagonismos irreconciliables, folklorismos de la adversidad, disputas de otra identidad.

Hoy es el aniversario 75 de la emblemática Gloria Anzaldua, la recordamos con admiración y cariño.

Si bien es un texto que nos parece excelente por muchas razones también nos produce una lectura “conflictiva” específicamente por la categorización identitaria y política de lo mestizo y la hibridez, concretamente para la discusión contemporánea sobre agenda racial en el contexto regional de Latinoamérica. Donde cada una de esas categorías han tenido un uso hegemónico de identificación de lo mestizo como correlato civilizatorio de blanqueamiento y ciudadanización, de reforzamiento de las practicas publicadas y privadas de colonialismo interno, de desidentificación con lo indio y con lo negro, y de absoluta proximidad con los valores estéticos de la hispanidad. Por tal motivo publicamos el texto que nos parece excelente, pero que tiene muchas aristas para abrir la conversación y potabilizar el debate.

Luz y Larga vida, descansa en poder Gloria Anzaldua.

 

 

VIVIR EN LA FRONTERA

 

Vivir en la Frontera significa que tú

      no eres ni hispana india negra española

      ni gabacha, eres mestiza, mulata, híbrida

      atrapada en el fuego cruzado entre los bandos

      mientras llevas las cinco razas sobre tu espalda

      sin saber para qué lado volverte, de cuál correr;

 

Vivir en la Frontera significa saber

      que la india en ti, traicionada por 500 años,

      ya no te está hablando,

      que las mexicanas te llaman rajetas,

      que negar a la Anglo dentro tuyo

      es tan malo como haber negado a la India o a la Negra;

 

Cuando vives en la frontera

      la gente camina a través tuyo, el viento roba tu voz,

      eres una burra, buey, un chivo expiatorio,

      anunciadora de una nueva raza,

      mitad y mitad –tanto mujer como hombre, ninguno–

      un nuevo género;

 

Vivir en la Frontera significa

      poner chile en el borscht,

      comer tortillas de maíz integral,

      hablar Tex-Mex con acento de Brooklyn ;

      ser detenida por la migra en los puntos de control fronterizos;

 

Vivir en la Frontera significa que luchas duramente para

      resistir el elixir de oro que te llama desde la botella,

      el tirón del cañón de la pistola,

      la soga aplastando el hueco de tu garganta;

 

En la Frontera

      tú eres el campo de batalla

      donde los enemigos están emparentados entre sí;

      tú estás en casa, una extraña,

      las disputas de límites han sido dirimidas

      el estampido de los disparos ha hecho trizas la tregua

      estás herida, perdida en acción

      muerta, resistiendo;

 

 

Vivir en la Frontera significa

      el molino con los blancos dientes de navaja quiere arrancar en tiras

      tu piel rojo-oliva, exprimir la pulpa, tu corazón

      pulverizarte apretarte alisarte

      oliendo como pan blanco pero muerta;

 

Para sobrevivir en la Frontera

      debes vivir sin fronteras

      ser un cruce de caminos.

 

 

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Ritmo City/ VIDEOBLOG 5to, Contranarrativas.

RASCA DONDE TIENE QUE RASCAR! Arriba ya el 5to Videoblog Como todas las semanas les compartimos el quinto videoblog de Ritmo City, conducido por nuestra querida colaboradora de México @Visionary Mind. En este episodio compartimos algo de lo más reciente de Nitty Scott, el último vídeo de El Individuo, hablamos de Bodak Yellow de Cardi B y par de cosas