NARRATIVA

Arroz con Mango; 10 Libros para leer el Caribe.

Arroz con Mango; 10 Libros para leer el Caribe.  


Si se trata de hacer una cartografía de pensamiento crítico en el Caribe existe un universo de libros, autoras, autores y publicaciones que podemos contemplar para dicha selección.

Es una realidad que adolecemos de grandes lagunas sobre pensamiento crítico en el Caribe, o bien reciclamos los lugares comunes y nos conformamos con las referencias bibliográficas que la latinoamericanidad criolla ha instalado como “buena caribeñidad”.

Pensar El Caribe, es pensar en un enclave histórico y fundacional de genealogías de pensamiento crítico transcontinental, que permitió redefinir las luchas anti coloniales, la lucha antirracista, la reconceptualización de procesos diaspóricos, la articulación del pensamiento panafricanista, la resemantización de la negritud, la resemantización en las luchas de independencia, la disputa contranarrativa por las representaciones e imaginarios poscoloniales a escala global.

Para (Insularidad) el Seminario Internacional de Contranarrativas, Cartografía del pensamiento crítico en el Caribe; Diáspora, negritudes y melancolías poscoloniales, hicimos una selección, aquí les compartimos 10 títulos de nuestra lista.


Jamaica Kincaid / Talk Stories/ Editorial FSG 2002. (Antigua)

Jamaica Kincaid / Talk Stories/ Editorial FSG 2002. (Antigua)

Frantz Fanon / Piel negras, mascaras blancas. / AKAL 2009 (Martinica)

Frantz Fanon / Piel negras, mascaras blancas. / AKAL 2009 (Martinica)

C.R.L JAMES / Los Jacobinos Negros. / Fondo de Cultura Económica 2006 (Trinidad y Tobago)

C.R.L JAMES / Los Jacobinos Negros. / Fondo de Cultura Económica 2006 (Trinidad y Tobago)

Sylvia Winter / No Humans involved / Peepal Trees Press 2012. (Jamaica)

Sylvia Winter / No Humans involved / Peepal Trees Press 2012. (Jamaica)

George Lamming/ In the castle of my skin/ Penguin 2008 (Barbados)

George Lamming/ In the castle of my skin/ Penguin 2008 (Barbados)

José Luis Gonzalez / El país de los 4 pisos / Ediciones Huracán 2006. (Puerto Rico)

José Luis Gonzalez / El país de los 4 pisos / Ediciones Huracán 2006. (Puerto Rico)

Edwidge Danticat / Create Dangerously; The inmigant artist at work / Vintage 2011 ( Haiti)

Edwidge Danticat / Create Dangerously; The inmigant artist at work / Vintage 2011 ( Haiti)

Paul Gilroy / Postcolonial Melancholia / Columbia University Press (2006) Inglaterra/ Guyana.

Paul Gilroy / Postcolonial Melancholia / Columbia University Press (2006) Inglaterra/ Guyana.

Aime Cesaire / Discurso sobre el colonialismo / AKAL 2009. (Martinica)

Aime Cesaire / Discurso sobre el colonialismo / AKAL 2009. (Martinica)

Kamau Brathwaite / Middle Passages / New Directions 2004 ( Barbados)

Kamau Brathwaite / Middle Passages / New Directions 2004 ( Barbados)

Maryse Conde / The journey of a caribbean writer / Tropos  2018

Maryse Conde / The journey of a caribbean writer / Tropos 2018

Recordando a Walter Rodney / Condiciones Multidimensionales.

Recordando a Walter Rodney / Condiciones Multidimensionales.

Por Bocafloja.

Incluso en términos Geo-políticos, el imaginario de las "americas" excluye deliberadamente a países como Belice, Guyana, Surinam de su ecuación. La solidaridad ficticia en el contexto de la miserable hispanidad se expresa en cada trazo que invisibiliza a los "vecinos distantes", a esas entidades de una otredad lejana a las aspiraciones de las "nuevas españitas" y sus principitos latinizados. 

La producción de conocimiento colonial y eurocéntrica genera por ende la producción de "héroes" cómodos para la misma agenda histórica, política y cultural.

Walter Rodney es mucho mas que un personaje relevante en la historia de Guyana o del caribe anglo parlante, ya que es sin duda una figura que ademas ejecutar uno de los análisis mas puntuales con respecto al colonialismo y su impacto abrasivo en la condición económica actual de los países empobrecidos,  ayudó a redefinir el rol de los espacios académicos a través de la socialización de un conocimiento coherente al cuerpo del oprimido, no solo incluyéndolo en un espacio históricamente excluyente sino priorizando su aportación en el propio currículo.

Para el el salón de clases no tenía ningún sentido si los considerados parias por la estructura de poder no estaban presentes en el aula.

Vamos a dejar que la poesía y la música fluyan y cuenten mejor la historia, aquí un pequeño tributo al trabajo de  Walter Rodney , el cual tuve oportunidad de entregar directamente a su familia en un par de ocasiones en las que cordialmente me han invitado a compartir con ellos.

Publicado originalmente en: www.sociedadcimarrona.com

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ROMA: En blanco o en prieto, espejo del colonialismo interno mexicano.

ROMA: En blanco o en prieto, espejo del colonialismo interno mexicano.

Por Fabián Villegas

Dice la leyenda que las redes operan bajo una perversidad ideológica donde prima un imperativo moral para politizar e intelectualizar lo más irrelevante, y una moral selectiva para olvidar con indiferencia lo más relevante.


Anoche finalmente tuve la oportunidad de ver Roma de Alfonso Cuarón, no sin antes haber estado expuesto al tráfico de comentarios alrededor de la película. Roma en términos de manufactura estética es impecable, narrativamente abre muchas conversaciones en distintos relieves y en distintas densidades, sin embargo la conversación central parece haber quedado fuera de los ánimos del editorialismo presuntamente “crítico”, y del subordinadamente complaciente. De ese editorialismo que o se quedó obstinado en desacreditar la narrativa por ser el ejercicio testimonial de un mexicano ultra blanco con privilegios endémicos, o ese otro editorialismo que desde una perspectiva ultra blanca desracializo las opresiones y celebró la película como un documento de denuncia contra “la violencia de género”. Hasta el editorialismo que llegando tarde a las representaciones e imaginarios del multiculturalismo liberal confundió en la portada de VOGUE conquista política con representatividad, políticas de igualdad racial con disputa simbólica.


Roma abre intencional, indirectamente o por omisión una conversación sobre los vectores de opresión múltiple que constituyen el trabajo doméstico en un país que como el resto de Latinoamérica y Caribe se construyó agresivamente sobre estructuras y lógicas de colonialismo interno y racismo institucional.

En ese sentido las reflexiónes sobre Roma son insuficientes cuando se quedan estacionadas únicamente en la conversación sobre trabajo doméstico y derechos laborales. En la sociedad mexicana como en toda la región la división del trabajo es fruto de procesos históricos de estratificación racial, es en esa misma estratificación que el trabajo doméstico representa una expresión cabal de las profundas desigualdades raciales por antagonismo colonial sobre las que se construyeron estos estados nación..

Si en otros contextos la “ciudadanía” era una categoría de identidad jurídica, desde su fundación en México la ciudadanía ha tenido un correlato civilizatorio de blanqueamiento y desracialización “forzada”, al que solo se podía accesar de manera jerarquizada asimilandose en el paradigma de la “subjetividad mestiza”. La ciudadanía pasó a ser el espacio material donde reside la subjetividad mestiza, y la subjetividad mestiza el espacio ético y estético donde reside el imaginario nacional de la ciudadanía.

Del México del siglo XIX al México posrevolucionario y del México del 71 de Roma,  al México del 2018, no ha habido cambios estructurales en las condiciones sociales de existencia de las millones de Cleo. El marcador racial sigue siendo el marcador central sobre el cual Estado mexicano crea relaciones contractuales de ciudadanía. La dimensión socio jurídica del marcador racial sigue produciendo efecto y materialidad social, inferiorización sustantiva, precarización, desigualdad de renta, brecha salarial, cooptación de derechos políticos, criminalización y violencia sistémica. Todo ese proceso de desplazamiento y migración forzada del campo a la ciudad durante el periodo de industrialización refuncionalizó las lógicas y estructuras pigmentocráticas de posicionalidad colonial.


Sobre el cuerpo de  Cleo, Libo, Fermín y Paco se inscriben todas esas prácticas y narrativas ominosas de racialización que han relegado a la poblacion indigena históricamente a servidumbre de las haciendas neocoloniales en la “ciudad” y en los enclaves mestizos, que transitan del trabajo doméstico, a la albañilería, del trabajo de limpieza a vigilante de seguridad privada. De los narrativas racistas de la falta de higiene, a las narrativas racistas sobre la cursilería y el mal gusto, de las narrativas racistas de la ingenuidad e ignorancia, a las narrativas racistas sobre el salvajismo y la violencia, de las narrativas racistas del sujeto pre moderno en la comunicación “ciudadana”  a las narrativas racistas del cuerpo indígena como un cuerpo deshumanizadamente asexuado.

En Roma hay antagonismos históricos irreconciliables, en los que el ejercicio testimonial y la “humanización” de asimetrías y desigualdades problematizan mucho la narrativa final de la película. No quiero caer en obviedades, hay dos lados de la moneda, quien se cree que es justa/o y humana/o con su trabajadora doméstica por no uniformarla, por permitirle convivir con la familia, por llevarla a la plaza, llevarla en las vacaciones, y  apadrinarle un entierro en San Martín Texmelucan. Y quien del otro lado de la moneda conoce perfectamente en cuerpo propio el desprecio, los prejuicios, el asco, la inferioriozación que ha reproducido históricamente la cultura moral de la familia blanca mexicana (latinoamericana).

Esa fundación familiar de sesgo colonial que te compra cucharas aparte, te habilita un baño de servicio aparte, no te sienta a comer en la mesa, menos cuando hay invitados “blancoimportantes”, te asigna un dormitorio fuera de la casa, no te permite recostarte en sus camas, te paga una miseria, te despierta temprano para que limpies las escaleras, no te permite visitas de nadie, y te despide después de 7 años sin un mínimo de derechos laborales.

Lo central es que los dos lados de la moneda no son de orden moral, sino estructural, arraigados históricamente a profundos ciclos de desigualdad racial en una sociedad que encubre desigualdades, violencias, opresiones y asimetrías raciales  bajo el relato nacional de lo mestizo.

No hay forma de que pensemos nuestra “mexicanidad”, sino como una fantasía de igualdad creada por las élites blancas para encubrir las grandes desigualdades raciales por antagonismos coloniales históricos.

A este nuevo liberalismo que descubrió hace unos meses que existe el racismo en México, le hace falta reflexionar mucho sobre el colonialismo que nos habita en el país, solo desde ahí la conversación puede ser potable, productiva y transgresora.

No quiero comentar más sobre la película, les invito que la vean. Si me tengo que quedar con una imagen, me quedo con Cleo siempre limpiando el teléfono antes de pasárselo a la ”señora de la casa”, y el ciclo histórico de violencia obstétrica ejercido institucionalmente, como una política de estado sobre la mujer indígena.

Dice la leyenda que no es lo mismo representar que retratar, ni ninguna de las dos son lo mismo que narrar.

Ahora nos toca ver el ejercicio testimonial de Cleo.


Imagen extraída de la película ROMA. Fotógrafo Galo Olivares

Imagen extraída de la película ROMA. Fotógrafo Galo Olivares

Imagen extraída de la película ROMA. Fotógrafo Galo Olivares

Imagen extraída de la película ROMA. Fotógrafo Galo Olivares

Imagen extraída de la película ROMA. Fotógrafo Galo Olivares

Imagen extraída de la película ROMA. Fotógrafo Galo Olivares

Imagen extraída de la película ROMA. Fotógrafo Galo Olivares

Imagen extraída de la película ROMA. Fotógrafo Galo Olivares

Recordando a James Baldwin. Sin nombre no hay aniversario luctuoso.

Recordando a James Baldwin. Sin nombre no hay aniversario luctuoso.

Fragmento de “Nadie sabe mi nombre”.

Por James Baldwin.

"Cuando alcanzamos el fin de aquella larga manzana, nos encontramos en la ancha, sucia y hostil Quinta Avenida, frente a aquel bloque de pisos que pende sobre la avenida como un monumento a la insensatez y la cobardía de las buenas intenciones. Por toda la manzana, los enterados sabemos que hay inmensos huecos de humanidad, como cráteres.

Los huecos no los han creado solamente los que se han marchado, inevitablemente a algún otro ghetto; o los que han subido, casi siempre hasta una acrecentada capacidad de odiarse y engañarse a sí mismos; ni tampoco por los que, de resultas de lo que fuere (la Segunda Guerra, la guerra de Corea, la pistola o la macana de un policía, una lucha entre pandillas, una pelea en la calle, un ataque de locura, una sobredosis de heroína, o simplemente un agotamiento más que natural), están muertos. Hablo ahora de los que quedan, y hablo sobre todo de los jóvenes. ¿Qué hacen? Veamos. Algunos, una minoría, son fanáticos de alguna iglesia, miembros de las más extremas entre las sectas protestantes. Muchos más, muchos, son «musulmanes», por afiliación o por simpatía, lo cual quiere decir que no les une nada más (ni nada menos) que el odio hacia el mundo blanco y sus obras. Están presentes, por ejemplo, en toda reunión callejera de propaganda del lema «Compra lo Negro» —reuniones en las que el orador incita a sus oyentes a dejar de comerciar con los blancos y a establecer una economía separada. Ni el orador ni los oyentes pueden hacerlo de ningún modo, ya que los negros no son dueños de la General Motors, ni de la RCA, ni del A & P, ni son dueños de nada más que de una muy insuficiente porción de lo que hay en Harlem (los que, en efecto, son dueños de algo están más interesados en su provecho que en sus compañeros). Sin embargo, aquellas reuniones callejeras sirven para conservar vivo en sus participantes un cierto orgullo de amargura sin el cual, por muy fútil que pueda ser la amargura, apenas lograrían seguir viviendo. Muchos han renunciado…”.

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Foto por Jamel Shabazz.

Foto por Jamel Shabazz.

"NOOR", El nuevo álbum de Bocafloja.

“NOOR”, El nuevo álbum de Bocafloja.


Por Fabián Villegas.


Hace aproximadamente un año conversaba con Bocafloja sobre “footnotes”, un video corto que realizó Jay Z,  sobre masculinidad, amor propio e inseguridad, en el marco de su último álbum 4:44. A mi lo que me llamó particularmente la atención fue una especie de “estética” del ejercicio testimonial, “estética” de la confidencialidad  para abrir una conversación, por demás urgente y necesaria, como dijo Thelma Golden en 1998: “desde este borde de la frontera”, para referirse a masculinidades racializadas.


Cuando salió el video de “luz” el single del recién lanzado álbum “Noor” de Bocafloja, no pude evitar pensar sobre la “oxigenación” narrativa que le dan los ejercicios testimoniales a algunos proyectos creativos, y esto no por el criterio moralino de hacerlos más honestos, sino por la  simpleza que tienen para abrir conversaciones, la simpleza con la que le quitan algunos candados a algunas reflexiones. Mucho del cuerpo de trabajo de Bocafloja ha estado orientado a nombrar antagonismos coloniales, desigualdades raciales, disputar imaginarios y narrativas decoloniales. Pero, una cosa es hablar de estas pautas desde un campo estrictamente ideológico, y otra desde el ejercicio de una experiencia corporal, contada y narrada en primera persona. Como decimos, eso es otra cosa, esos son otros 20 pesos.


Luz me dio un feeling melancólico, totalmente distinto al hype anímico al que Bocafloja acostumbra a tener a su público a través de su música. Si “Patologias del Invisible Incomodo” es una metáfora a un final unapologetic de una película de Melvin Van Peebles y “Cumbe” la radiografía utópica de un tren sin frenos de Zanzibar a Varanasi, y de Ciudad de Mexico a Republica del Saharaui, narrado por un Amiri Baraka de Santa Martha con destino a un futuro 2060. “Noor” es el final de “Luz de la luna”, eso que decía Paul Gilroy donde toda reflexión sobre el cuerpo en el Sur global es una melancolía poscolonial.

“Noor” es definitivamente un álbum maduro musical y líricamente, excelentemente trabajado, impecablemente logrado.

Un caudal de potabilidad, en medio de una escena regional que se agota en rimar “hoyo con caldo de pollo”, como proeza estética e intelectual.

El uniforme de rapero latinoamericano hace muchos años le quedó apretado, el hombre de la boca floja está de vuelta. “Noor” Enhorabuena.

Disfrútenlo.


Las recomendadas en primera persona: Arde, Zacarías, Azul, Maghreb, Luz.


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Respiración boca a boca.

Respiración boca a boca:

Colonialismo  y  Poeticas del desarraigo

 

Por: Betún Valerio

 

“Vengo de un pedazo de mapa de aproximadamente 130 millones de habitantes, donde en los últimos 10-15 años existen cerca de 200 mil muertas/os, cerca de 100 mil desaparecidas/os, donde feminicidios en barrios empobrecidos y racializados  es cosa de todos los días. Tenemos una grave crisis de derechos humanos junto a la ineficiencia del sistema de justicia que amplifica la corrupción y la impunidad en todos los niveles. Mi nombre es Betún Valerio y vengo de un país llamado México”

 

Existen múltiples posibilidades de presentarse frente a un público congregado para escucharte, quizá dichas posibilidades se reduzcan si pensamos en el “protocolo” que conlleva un Festival internacional de Poesía, pero sin duda, lo cosa necesita más que del fulgor risible que desprende la etiqueta “poeta” cuando te encuentras frente a un público de entre los 12 y los 18 años, ahí uno requiere, más que trucos de un súper estrella marginal, no subestimar la capacidad crítica de las/os jóvenes dispuestos a escucharte.

 

Tuve la oportunidad de compartir mi palabra en diversos colegios, escuelas y centros comunitarios  por algunos rincones de Centroamérica muy recientemente, y debo decir, que más que un recurso para captar la atención, hablar del espacio del que provengo hace parte de mi trabajo, situándome geopolíticamente y ubicando mi corporalidad dentro de relaciones sociales, vínculos y redes de intercambio, ejercicios de poder, pero también como un lugar con memoria histórica.

 

Quizá en algún momento pudimos entender que en nuestro lenguaje las memorias corporales brindaban la posibilidad de conectar con otra/o, que la urgencia de mirar nuestros contextos era en si mismo ver que existen similitudes orgánicas, puentes históricos y experiencias afines, que la interpelación que se pudiera generar por lo que otra boca dice, no va solo del discurso, sino del cuerpo que lo representa, y del cual emana ese discurso, sea politizado o no.

 

Siendo participe de una de las fracciones más críticas al  interior de la cultura Hip Hop en la Ciudad de México durante algunos años, me ha brindado experiencias que de uno u otro modo no hubiera tenido, no solo por el interés particular, sino porque la oferta cultural, el universo académico y los círculos del arte dominante se balancean entre ejercicios de entretenimiento consumible y simulaciones con escaza crítica frente a contextos que exigen mayor complejidad y responsabilidad. Y digo que he sido afortunado, porque el sentido de pertenencia que pudo darme esta cultura  y sus múltiples procesos creativos que operaban sobre mi persona, no solo fueron un incentivo en el sentido de empoderar mis lenguajes corporales, mis cuentos e historias, sino la posibilidad de entender mi existencia políticamente.

 

No hay forma más burda, por no decir absurda, que entender al Hip hop exclusivamente desde narrativas folclóricas de los “4 elementos”, sobre todo cuando quienes hacen parte de esta cultura, habitamos contextos de deshumanización y violencia sistémica, que nos exigen florecer proyectos artísticos e iniciativas culturales que sean un motor de acompañamiento comunitario e incentivo para la transformación social.     

 

Observar el escenario cultural en México, es quizá observar como modelos coloniales pasan por modelos culturales. De cómo, que y quien produce arte, cultura y conocimientos, y quien es el que recibe dicho paquete por parte de estos grupos y círculos que socializan la cultura y el arte predominantemente. No es gratuito, por ejemplo, que las industrias culturales, llevando al conservadurismo como bandera prioricen narrativas hegemónicas de la mano de ideologías dominantes que permiten prácticas racistas/clasistas, soslayando el pensamiento crítico, y generando en su seno, una especie de asimilación cultural.

 

Quizá por dichos procesos de asimilación y normalización, ha sido difícil seguir el rastro y reconocer al colonialismo más allá del entendimiento de un proceso socio-histórico que culmino con los proyectos independentistas latinoamericanos, creando una ilusión emancipatoria guiada por la normatividad educativa del criollismo, hasta el punto incluso, de hoy día, ser una efeméride celebratoria.

 

Sin duda, este es un mérito colonial. Contarle a nuestro cuerpo y memoria colectiva que las múltiples violencias padecidas hicieron parte de gestos civilizatorios necesarios.

 

¿Dónde fue que culmino el colonialismo?

Como si la defensa por el territorio no fuera una defensa por la vida y esta no fuera la versión siglo XXI de la oposición a la muerte venida en barco, y el genocidio de la conquista y colonización española no fueran una trailer anticipado de la imposibilidad del “progreso” positivista, la persecución y criminalización de decenas de activistas sociales, autoridades indígenas y líderes comunitarias, de políticas de contrainsurgencia y terrorismo político y violencia territorial, de la destrucción de la naturaleza, de la judicialización de quien defiende la tierra de las hidroeléctricas y de todo mecanismo extractivista de lógica colonial.

 

Como si no estuviéramos debatiéndonos entre la imposibilidad de respirar y las posibilidades de utilizar nuestra boca como un puente de esperanzas, como si no estuviéramos al borde del precipicio y el arte no fuera un pretexto para no morir, para pregonar vida.

 

Si tuviera la posibilidad de enfrascarme nuevamente en una discusión estéril en torno a lo que “es” y “no es” poesía, sin pensarlo me alejaría, o en la incapacidad, me haría “el mudo” en dos segundos, el “sordo” en tres o simplemente, (utilizaría una de esas prácticas recurrentes, de supuesta irreverencia, que caracterizan a ese tipo de poetas dentro de la escena Slam Poetry en México para ganarse un puntaje mayor) levantaría la cara y vomitaría, en mi caso particular, con la dignidad no confiscada alzaría lentamente mi brazo para limpiarme de la manera más cínica interrumpiendo dicha escena.

 

Problematizar tal dicotomía vendría de la mano del entendimiento de lo que “es” y “no es” arte y sin duda tendríamos que acudir a ver ese cuadro colonial donde la Europa blanco-burguesa dictaba con el dedo los parámetros culturales e imaginarios estéticos que regirían y se debían seguir para que su magnificencia pudiera otorgar, con aires de sofisticación, la etiqueta “arte”.

 

Y digo acudir, porque fue esa hegemónica razón a través del arte, la que no solo fue imponiendo reglas y códigos, sino que hoy en día, sigue escondiendo su mano, como si no importara el lugar desde el que se habla, la posición de mundo que se asume, su lugar en las relaciones de poder y de producción de conocimientos que trascienden discusiones en torno a lo meramente estético, y que desde sucursales culturales tercermundistas crean cíclicamente una materialidad en la producción cultural que define, no solo qué es y que no es, sino quien produce arte y quien no, determinando la anulación/ invisibilización/ muerte de personas y colectivos que no se asimilan a los moldes estrechos del arte moderno/colonial.

 

De aquí que las posibilidades de ver (nos) y compartirnos a través de diálogos, talleres, conversaciones, proyecciones y lecturas se hallan redefinido momentáneamente, dejando de lado la huella colonial que indica quien otorga conocimientos y quien recibe los mismos, quien sabe y a quien hacerle saber, y que es necesario crear herramientas y estrategias que ponderen otra comunicación, otras miradas, interrogando dinámicas de opresión, quizá rompiendo el protocolo, reconstruyendo el espacio por un segundo, fisurando relaciones jerárquicas, haciendo grietas y reconociendo nuestro cuerpo como vehículo de transgresión, como un territorio político, diría Dorotea Gómez, quien sabe que el mismo, ha sido “nombrado y construido a partir de ideologías, discursos e ideas que han justificado su opresión, su explotación, su sometimiento, su enajenación y su devaluación.”

 

Y de aquí al desarraigo, desobediencia y desaprendizaje desde nuestro cuerpo, mismo que históricamente ha sido atravesado por violencias coloniales, por identidades nacionales e imaginarios raciales. Cuerpo que se debate en las posibilidades de existir dignamente desde los márgenes sin tener que convencer a “las eminencias” dentro del campo del arte, porque el arte que se produce primeramente está vitalizado por un entorno desfavorable que le arrebata la dignidad y la posibilidad de respirar, cuerpo que más que validación estética, utiliza diversas expresiones artísticas y prácticas culturales como motor de reflexión y transformación social. Cuerpo que se entendió como comunidad.

 

Si, la poesía también es un lugar más donde se incuban lenguajes académicos estériles, metáforas metafísicas, estéticas conservadoras e ideologías dominantes. Quizá como “oficio” la poesía en sí es un descaro, cosa que Audre Lorde seguramente tenia presente al aseverar que “la poesía no es un lujo”. Por ello mismo no es difícil entender que la autodeterminación estética que exponemos es solo una posibilidad de construir otros lenguajes y significados más allá de la casi infranqueable blanquitud y sus argucias hegemónicas, y que a pesar de que la materialidad en su producción cultural sean la contraparte de la anulación/exterminio/muerte de otras formas de entendimiento del arte y de quien lo produce, aquí seguimos.

 

De las periferias de la ciudad de México a las calles de Huehuetenango y hasta los barrios de Chamelecón, de Aguacatán y San pedro Perulapán a Ciudad Azteca y Cuauhtepec, de Xochimilco  e Iztapalapa a Tegucigalpa y Santa  Rosa de Lima, de San Salvador, Comalapa y San Pedro Sula hasta los márgenes donde habitamos y donde creamos afecto a través de escuchar (nos) y descubrirnos en otras historias, cerquita, susurrando vida, respiración boca a boca.

 

Si hubiera podido agregar algo más durante mis intervenciones en dicha travesía por el sur, dejaría claro que vengo de un país llamado México, proyecto de nación que fue fundado a través del exterminio/exclusión de las poblaciones de color (Indígenas / Negras), no solo en el imaginario racial de la republica criolla naciente, sino en la violenta  narrativa del mestizaje como trampolín hacia una incipiente nación menos indígena y negra, mas blanca, así fuera a través del exterminio. Y de esto, nada que celebrar, no existen condiciones de representación en mi persona, y mucho menos al atravesar las fronteras que trazo dicho proyecto.

 

Por si fuera poco, agregaría: soy poeta y en mi boca el “Yo” siempre ha sido colectivo.

 

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El río fantasma.

El río fantasma.

Por Alicia Medina.


Cuentan las leyendas que en aquel tiempo la viruela, la diarrea y la desnutrición se confundían con maleficios, las desapariciones forzadas  con la venta de almas; era tierra de contrabando  las almas no escapaban al trasiego.

Ver los  muertos desandar a las 8 de la noche era normal. Tierra de militares, el comienzo de la  “patria”  con cañones enfilados en dirección oeste y misterios volando de un país a otro como si fueran un mismo lugar.

 Un día alguien aprendió algo nuevo:

“Es necesario que la modernidad llegue a este pueblo”,  expresaba  el gobernador de turno, "necesitamos que nos conozcan,  este pueblo necesita dar otra cara al país, la modernidad ha llegado con nosotros: vamos a sustituir  las casitas de barro y madera por unmodernismo complejo de casas esto gracias a nuestro excelso, excelentísimo señor presidente”.    

 Como pólvora se regó el comentario en el pueblo, aquello fue un alboroto,  una comunidad falto de emociones y atravesada por la carencia. Todos querían una casa “moderna “.

 Ya en el parque habían largas filas para anotarse y ser beneficiado con una vivienda, los tiempos “modernos” habían llegado, entre el alboroto y los empujones se les informó  que solo 40 familias se beneficiarían del moderno complejo de apartamentos.  Aquello fue una mala noticia igual que la información del lugar donde iban a construir las 40 viviendas.

 Para los ancianos de la comarca  el hecho dejó de ser atractivo, vaticinaban una  tragedia.

“un día tomará su camino  y pobre del que este cerca” sentenciaban desde las puertas de sus casitas de barro.


 Generaciones completas  nunca  lo vieron  pasar, pero, las evidencias estaban allí: cada cierto tiempo se  escuchaban los tres tiros y a lo lejos las tres piedras enormes que decoraban el inhóspito lugar.

 Cuentan las lenguas que vivieron el episodio.  que el día de la inauguración del “Moderno complejo de casas” el dictadorzuelo de turno se  desmayó al ver el  caserío construido en el cauce del río fantasma. 

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RECORDATORIO CON AMOR PARA VIEJOS Y NUEVOS COLONIALISTAS.

12 de Octubre. ¡Nada que celebrar!

La descolonización no es una metáfora ni un meta relato del pasado.

La descolonización no es un fetiche ideológico.

El colonialismo de 1492 se refuncionalizo en el colonialismo interno producido por los Estados Nación, Estados independientes.

El Estado Nación es un proyecto colonial.

Toda identidad nacional incuba imaginarios coloniales.

El paradigma del mestizaje fue construido como un dispositivo ilusorio de igualdad para encubrir las desigualdades raciales por antagonismo colonial.

Todo colonialismo tiene como correlato estructuras y lógicas extractivas.

No puede haber descolonización sin cambiar las lógicas de posicionalidad, asimetría por jerarquización racial.

La descolonización no es una práctica performativa, ni un sinónimo de “deconstrucción”.

No hay descolonización sin la construcción de estructuras de igualdad racial.

No hay descolonización epistémica sin cambiar los procesos de estratificación racial al interior de la producción de conocimiento. ¿Quién produce conocimiento, donde se produce conocimiento, quien recibe ese conocimiento y a través de que canales se socializa ese conocimiento?

No se descoloniza por nombrar la descolonización si el espacio de enunciación esta sostenido sobre lógicas y estructuras de posicionalidad colonial.

La descolonización no es un ornamento retorico sino un proyecto en disputa orientado a revolucionar materialidad social y condición social de existencia de sujeto/as racializado/as

La descolonización no es una narrativa folclorista, ni los grupos racializados son objetos de museo, o representaciones coloniales del “pasado” asociadas a abstracciones de “ancestralidad”.

La descolonización no es una patente ni es propiedad intelectual de nadie ni de ningún curriculo académico.

La descolonización es un proyecto transversal, interseccional orientado a transformar el paradigma civilizatorio.

Por Fabian Villegas

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La Negrada: Anti negritud debajo de la lógica de la "visibilidad".

La Negrada: Anti negritud debajo de la lógica de la "visibilidad".

Por Ebony Bailey.
 

Cuando escuché por primera vez acerca de La Negrada, la primera película de ficción con un elenco "afroamexicano" lanzada a principios de este año, estaba emocionada. Finalmente, una película que visibiliza una comunidad que históricamente ha sido borrada de la identidad nacional de México. Pero después de leer una entrevista en La Jornada, donde el director, Jorge Pérez Solano, llama a los negros mexicanos "salvajes", mi entusiasmo se vino abajo.

"Los tonos de piel que utilízo en la película no llegan al grado de ser totalmente del negro que me hubiera gustado. Me dijeron que si entraba más profundo podría haber encontrado más negros pero son más salvajes. Quizás la próxima vez lo haga, allí los llaman azules o rojos porque a cierta hora parecen brillar con esos colores; muy bonito. Pero eran demasiado tímidos o demasiado salvajes y ni siquiera querían que me acercara a ellos, o me dijeron que estaban demasiado avergonzados ". Extracto traducido de la entrevista en español del periodico La Jornada.

Vi la película y sentí que los comentarios del director se reflejaron en la película. En un intento por representar la inclusión de la negritud en México, la película en realidad hace lo contrario: exótiza y diversifica los tonos de piel negra y las experiencias negras. La negritud se usa como apoyo, como una broma. Los acentos costeños de los actores se presentan como "divertidos" para las audiencias mestizas.

La película cuenta la historia de un "queridato", un hombre que tiene una esposa y una novia, su "querida". El machismo casual en la película me hizo sentir incómodo. Cuando el personaje principal habla sobre las mujeres en su vida, la audiencia en mi teatro se rió, un testamento de la normalización de la violencia hacia las mujeres afro-mexicanas.

Aunque en realidad no hay signos de racismo "descarado" en la película, reproduce ideas coloniales que han existido alrededor de los negros durante siglos, siguiendo una tradición de la incómoda relación de México con la negritud. Los afro-mexicanos son retratados como un sujeto antropológico más que como un pueblo con su propia determinación.

Del mismo modo, muchos afro mexicanos aquí en México han denunciado la película, diciendo que reproduce los estereotipos que la comunidad afromexicana ha luchado por borrar. 
Las personas afromexicanas merecen una película que represente los matices y las complejidades que conlleva ser negro. 

La negritud no es monolitica, y puedo entender la euforia que alguien de La Costa Chica puede sentir al ver a su comunidad en la gran pantalla. En un país donde el movimiento Afro está tan fuertemente envuelto en la visibilidad (los afro-mexicanos aún no están representados en la Constitución Nacional), es fácil ver cómo esta película puede representar un hito. Pero cuando miramos un poco más profundo, quizás podamos tomar esto como una lección de que no toda la visibilidad es buena visibilidad.


Publicado originalmente por: mujeresenmedio.org
Traduccion: Chela Arizandieta.

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Nostalgia de Frantz Fanon.

Hace par de días (20 de Julio) fue el aniversario de nacimiento de Frantz Fanon, y con esto lo recordamos.

¡Ohcuerpo mío, nunca dejes de preguntarme algo!

Larga vida a la lucha, la lucidez, y todo el legado.

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Anthony Bourdain. Salud mental y Masculinidad.

Anthony Bourdain. Salud mental y Masculinidad.

Por Fabian Villegas

 

Recuerdo que paradójicamente la primera vez que participe en una conversación desprejuiciada sobre salud mental y masculinidades fue en Puerto Rico en el 2013, en un taller donde discutimos asuntos de colonialidad y construcción de masculinidades no hegemónicas, y no eurocéntricas, asunto complicado cuando todas las referencias analíticas y conceptuales para hablar de masculinidades no hegemónicas son profundamente blancas y coloniales.

Uno de los ejemplos que tomamos como referencia fue el caso de Grecia y los alarmantes casos de problemas de salud mental en los hombres, asociados al desempleo, consecuencia de la coyuntura de la crisis económica del 2007. La discusión obviamente nos llevó a hablar de 20,000 temas, masculinidades y alcoholismo como un problema alarmante de salud pública en los contextos rurales, masculinidades, vulnerabilidad y sistema penitenciario, masculinidades, relaciones interraciales e imaginarios coloniales, masculinidades, desempleo y salud mental.

Fue interesante identificar que solo a través de aquella perspectiva materialista que asocia los síntomas a los vectores de opresión múltiple, fue que se pudo abrir una conversación testimonial sobre masculinidad, y vulnerabilidad, masculinidad y salud mental, masculinidad y salud emocional. Tenemos una profunda resistencia a exponernos públicamente como vulnerables, susceptibles, y a dialogar abiertamente sobre salud mental, las razones son obvias y no tan obvias.

Por un lado el paradigma patriarcal exige mandatoriamente que el lugar discursivo del hombre es escapar públicamente del lugar de la afección, asume incluso que como hombre complejizar sobre nuestra propia salud emocional, salud mental es una castración, un trastorno, una debilidad, que erosiona el significante masculino. Ahora bien si ese significante masculino esta racializado o periferizado, la cuestión se complica, se estigmatiza de una forma aún más negativa que ocupe ese lugar de la afección.

Por otro lado es una realidad que el tratamiento institucional y la perspectiva epistémica sobre salud mental de forma general en nuestros países es peor que lamentable, una desgracia analítica, una vergüenza científica que no articula “síntomas” con materialidad social y condiciones sociales de existencia.

 Por un lado es un reduccionismo “clínico” que asume que las causas de todo síntoma son exclusivamente orgánicas, ancladas a una lesión “objetiva”. Por otro lado es un reduccionismo epistémico en el sentido “terapéutico”, cuando hace de la identidad del paciente un sujeto ahistórico, desarticulado de cualquier relación histórica, geopolítica, corpo-politica.

El que las causas del síntoma sean reducidas en su mayoría exclusivamente a una cuestión orgánica, o una lesión objetiva, y no una cuestión asociada a materialidad social y a condiciones sociales de existencia refuerza los estigmas culturales que asocian la salud mental a la representación de trastorno e irracionalidad.

Lo paradójico es que la misma Organización Mundial de la Salud, que reconoce la interseccionalidad de la salud mental, en bienestar emocional, psicológico y social, sea incapaz de identificar la transversalidad de la salud mental con las condiciones sociales de existencia, correlatos de dominación y vectores de opresión múltiple.

Si no se dimensiona desde ese espectro, el famoso síndrome norafricano de Fanon sería algo anecdótico, la depresión de migrantes Paquistanies en España, hubiese sido una simple estadística y no un problema gravísimo de salud pública, el incremento de la ansiedad y el pánico en el México necro político no sería uno de los primeros problemas de salud mental de los últimos 12 años. La Grecia postcrisis no hubiese pasado de ser el país con el índice más bajo de suicidios en Europa a ser el número uno, y en Europa no se hubiese nombrado ese incremento en el índice de suicidios como suicidios económicos.

El tabú y el estigma no son privativos de la gente, son resultado de los estigmas culturales, morales que se reproducen institucionalmente sobre salud mental en la agenda pública.

Nos urge entender también la salud desde otro dialogo civilizatorio comprometido con la transversalidad de la cultura y el pensamiento crítico, esa es la única oportunidad que tenemos para desestigmatizar padecimientos, politizar identidades, oxigenar más el cuerpo y hablar más de circunstancias y no de enfermos y enfermedades.

En ese sentido poner de relieve el carácter eurocéntrico, colonial, racista, y epistemicida de la psiquiatría, psicología, o terapia psicoanalítica no significa pensar que la salud mental es un privilegio racial, un problema del primer mundo, blanco y hegemónico. Por el contrario implica politizar y contextualizar la conversación entendiendo que las posibilidades de atravesar por problemas de salud mental/emocional son mucho más factibles en contextos y países más pobres y periféricos, donde las condiciones sociales de existencia articulan más vectores de desigualdad y opresión. Sea esto por razones de violencia, desempleo, acoso, desplazamiento, inseguridad, guerras, genética, estatus socio económico, dominación, relaciones de poder o conflicto social.

El 75 % de los problemas de salud mental en el mundo se concentran en los países del tercer mundo, lo aberrante es la poca atención y seriedad en términos de inversión e investigación que estos Estados le dan a la salud mental.

El activista y abogado nigeriano Sangu Delle menciona como en todo el continente africano se destina solo alrededor del 1% del presupuesto para la salud mental, o como en Nigeria existen menos de 200 psiquiatras para un país de 190 millones de habitantes.

Para decirlo cabalmente desestimamos el diagnóstico sobre salud mental entre muchas razones por no estar asociado a materialidad social, o a condiciones sociales de existencia, pero bajo esa misma perspectiva cometemos el error de desestimar nuestros propios problemas de salud mental pensando que no son una prioridad, que no podemos darnos el lujo de resolverlos, pues nuestra prioridad son los problemas asociados a “nuestras condiciones sociales de existencia”. Un ciclo y espiral complejo.

Escribí esta nota a propósito de Anthony Bourdain, obviamente manteniendo las diferencias entre él y el cuerpo del análisis. De su vida personal no se mas allá de dos libros magníficos que tuve oportunidad de leer, y un programa de televisión bastante entretenido. En fin, ese no es el punto.

Mucha luz y larga vida campeón.

Es una oportunidad para desclosetizar los problemas de salud mental, para no vivirlos en estigma, soledad o vergüenza, cambiemos la narrativa.

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Chocolate Remix: Reggaeton, apropiacion cultural y extractivismo estetico.

Chocolate Remix: Reggaeton, apropiacion cultural y extractivismo estetico.

Por Fabian Villegas.

Con el ánimo de potabilizar una discusión que parece incompleta, selectiva y complaciente, debería empezar por afirmar que nunca había escuchado la música de la reggaetonera argentina Chocolate Remix. Estaría de más decir que me resulto una experiencia bastante desagradable, pero el que me resulte desagradable a mi o no, no es lo relevante ni como juicio estético ni como apreciación cultural. Chocolate Remix es conflictiva en la medida que es el resultado de un proceso cada vez más agresivo de apropiación cultural en la industria cultural de Latinoamérica. Los procesos de apropiación cultural son tan viejos, como los primeros espirales de producción, circulación y mediatización cultural. Para decirlo a cabalidad no hay posibilidad de que pensemos industria cultural al margen de procesos históricos de apropiación cultural y extractivismo estético. Del rock, al jazz, del jazz al tango, y del tango al flamenco, todos estos, solo por mencionar algunos ejemplos, se han erigido sobre estructuras y prácticas de apropiación, robo, despojo, “desahucio”, invisibilidad de los grupos racializados y de su propia producción y experiencia cultural. A la experiencia negra de los Estados Unidos le robaron el jazz, le blanquearon el imaginario del rock, a la población negra del río de la plata la borraron del tango como patrimonio ideológico de Estado, y al flamenco cada vez más le han cortado el cordón umbilical con la experiencia diasporica gitana y árabe. Para hablar de apropiación y blanqueamiento de ciertas prácticas culturales en el Siglo XXI no es necesario voltear a los casos anecdóticos de The Original Dixieland Jass Band, Elvis Prestley, o Pepe Marchena, hace falta solo echar un vistazo a todo lo que se está produciendo musicalmente en la región bajo la narrativa cultural de la “Latinoamericanidad”. Del son jarocho en México, a la chumpeta en Colombia, de la música de Palos en República Dominicana a la cumbia andina, de la marimba guatemalteca a la bomba puertorriqueña la fórmula es la misma, todo absolutamente todo ha sido objeto de una comodificacion cultural por parte de agentes culturales latinoamericanos blancos criollos, para el consumo cultural de latinoamericanos blancos criollos apoyados por industrias culturales que les otorgan la legitimidad de transitar culturalmente por donde sea, amparados en la carta de lo mestizo, la fusión y lo alternativo.

Lo conflictivo no solo está en que en tu condición de latinoamericano blanco te cuelgues un poncho andino, y te pongas a experimentar con las mismas cumbias de las que hace 5 años te burlabas bajo criterios innatamente clasistas y racistas. Mismas cumbias que ridiculizabas porque eran una rúbrica incuestionable de la cursilería del arrabal, de la economía emocional de tu trabajadora doméstica y sus primas, y de los asentamientos rurales más empobrecidos de tu ciudad. Lo conflictivo también está en que por tu privilegio racial, termines no solo por apropiarte de esa práctica cultural, sino que tu privilegio racial te otorgue la capacidad de resignificar, estetizar, sofisticar y ampliar la incidencia de esa práctica cultural. Y no conforme con eso, estés consciente que es por tu condición de blanco que esas prácticas culturales empiezan a ser asimiladas y aceptadas en el mainstream y en la industria cultural. Atrás de ti había una fila inmensa de músicas y músicos talentosos, pero la industria y el significante colonial los silencio, invisibilizo o relego al anonimato, porque tu blanquitud hace cómoda, fresca, y cool esa práctica cultural, digamos que le quita el polvo y el apeste.

 

Alrededor de Chocolate Remix hay un conjunto de narrativas que son transversales a los procesos de racismo y apropiación cultural que se empaquetan en una representación muy perversa:

“Su blanquitud-lesbico-feminista despatriarcaliza, intelectualiza, higieniza, sofistica, politiza, deconstruye la misoginia, la violencia de género, la enajenación, la ignorancia, el goce y el placer vulgar que el cuerpo racializado de Ivy Queen esencializa, naturaliza, refrenda, legitima, perpetua y reproduce”.

Hace poco escuche por ahí, que a esta nueva generación que hace turismo de clase en el reggaetón, Dj Playero, y Chiclin les deberían de cobrar peaje.

En esta marquesina no hay perreo consciente. No más chocolate Remix.

 

 

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Imaginarios Sociales: Sexo y Raza. Una entrevista con Alejandro Flores por Divergencia Colectiva.

Imaginarios Sociales: Sexo y Raza. Una entrevista con Alejandro Flores

"La Raza es una creación de la Colonialidad y sigue siendo un dispositivo de poder para justificar la exclusión y la opresión en Guatemala"

Publicado originalmente en Divergencia Colectiva.

Segundo proyecto audiovisual del espacio de Producción de Conocimiento de nuestra plataforma en coproducción con Azacuán (Texto Audiovisual). Desde Guatemala y a través de nuestro compañero Mauricio Táquez Durán realizamos una entrevista a Alejandro Flores, sociólogo y antropólogo guatemalteco dedicado a la investigación social en temas como racismo, seguridad, contrainsurgencia y análisis político, también catedrático y con diversas publicaciones fundamentales para una discusión y entendimiento crítico de las dinámicas sociales locales e internacionales. Para esta entrevista nos acercamos a Alejandro con la intención de conversar sobre Racismo, un concepto que organiza y administra nuestras relaciones sociales hasta el día de hoy y que sin embargo muchas veces es abordado de manera superficial o simplemente relegado en las agendas de análisis social y formación política. Es así que en este encuentro que compartimos con ustedes nos aproximamos al Racismo como una estructura de poder heredada del colonialismo, la cual es vigente y que permite, legitima y reproduce diversas formas de violencia en Guatemala y el mundo. Siendo la intención de estas producciones, ser una herramienta epistémica al servicio de los innumerables esfuerzos, principalmente de las juventudes, por construir un mundo más digno, más justo y más libre. Guatemala Marzo 2018

#DivergenciaColectiva #ProducciónDeConocimiento

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She´s Gotta Have it, Spike Lee y un simplon multiculturalismo liberal.

She’s Gotta Have It, Spike Lee y un simplon multiculturalismo liberal.

 

Por Fabián Villegas.

 

Por 20 mil razones que sería una obviedad comentar el primer acercamiento que tuve con  producción visual o cinematográfica en los que se abordaran tópicos sobre racialidad escritos y dirigidos por un autor/a racializado/a que no repitiera los mismos lugares comunes, las mismas narrativas y representaciones de violencia simbólica sobre imaginario racial, fueron las obras de Spike Lee. Hace incluso 10 años para no irnos tan lejos era prácticamente inaccesible ver aunque sea de reojo o por accidente los documentales de Dom Pedro, la filmografía de Assia Djebar, Sara Moldoror, o que se nos llegara a ocurrir siquiera reflexionar sobre autorías colectivas, autorías comunitarias, ausencia de autorías en el mal llamado “cine indígena”.

Toda conceptualización sobre “cine de arte” y “cine independiente” estaba estrechamente ligada a toda forma de eurocentrismo como imperativo estético y narrativo desde la simpleza de Woody Allen hasta el pesimismo utópico de Francois Ozon. Incluso se pensaba, (hay quien aún lo piensa) que la relación contractual que establecía toda producción estética con su producto y su público era eliminar cualquier marcador racial como elemento sustancial en el producto o en la reflexión, eso como en las matemáticas y en las ciencias exactas había que dejarlo fuera de la conversación para no contaminar el resultado, y si se quería incluir su lugar de existencia serian por siempre los micro regionalismos de la cartografía cultural  de “cine latinoamericano”, “cine africano”. O simple y llanamente la reflexión se ajustaría a la descripción de una película que por el marcador racial de sus personajes, narrativa y trama estaría imposibilitada para universalizarse como experiencia estética.

Las primeras películas de Spike Lee las vi demasiado tarde, alrededor del 2001. Para ese 2001 muchas de las narrativas, temas y abordajes no solo eran nuevos, sino materiales y recursos de importación en materia de cultura popular. Nunca antes había escuchado la palabra gentrificación hasta que en “Do the right thing” un muchacho blanco liberal, gentrificador de pura cepa, le pisa accidentalmente con su “eco bicicleta”  los Jordan 4 a “Buugin Out”, en una discusión que se agota en quien es nativo de Brooklyn, quien es el dueño del edificio, y quien está recolonizando Brooklyn,  e indirectamente a través de que modelos de intervención cultural se ejecuta la recolonización, el despojo, el desahucio, en este caso el modelo gentrificador del que son víctimas las comunidades racializadas y empobrecidas en las lógicas modernas de planificación urbana. Quizá en mi misma ciudad tenía más de 10 ejemplos para entender la “gentrificación” del callejón de Regina a Santa Fe, pero no tenía a la mano los recursos conceptuales para nombrarla, pero bueno esa es otra historia.

Lo mismo podría decir de “Jungle Fever” y la problematización cómico dramática de las relaciones interraciales en los E.U, las relaciones interraciales en el terreno afectivo y sexual como incubadoras de todo tipo de patologías coloniales, representaciones culturales, fantasías e idilios racistas, relaciones contractuales de poder, místicas de asimilacionismo, desarrollo, diplomas de legitimidad cultural, certificados de un nuevo pacto civilizatorio, medallas aspiracionales.

Jungle Fever en 2 horas respondió con una bofetada mañosa a la tesis histórica de Gilberto Freire, a ese decreto cultural de la “Casa grande y Senzala” sobre el que descansa el mito nacional de la consabida “democracia racial” en el Brasil del siglo XX.

O “Santa Ana Miracle”, donde uno de los primeros batallones de soldados afroamericanos del ejército de los E.U durante la segunda guerra mundial, es enviado por sus propios superiores a Toscana a una misión de exterminio. En una escena traumática en la que 4 soldados afroamericanos van pecho tierra, desahuciados, con un pedazo de bandera de los Estados Unidos, esquivando un campo minado, mientras escuchan un altavoz del ejército Nazi que les vocifera a los 4 vientos la trampa de la que han sido objeto por su propio ejército, los enviaron a matar, al mismo tiempo que los enviaron a morir.

La historia del batallón de los “buffalo soldiers” en Toscana es la misma historia de los miles de soldados africanos, indígenas, “latinos”, racializados peleando con unas botas que ni siquiera les quedaban a la medida y un pedazo de bandera defendiendo en misiones casi suicidas, los intereses geopolíticos del ejército colonial o “nacional”.  Una historia de sobra conocida por el ejército de los E.U, en la que a través de relaciones contractuales de necropolítica, morir o quedarse sin piernas en combate es una prueba de la ética nacional del deber sacrificial, razón probatoria para el otorgamiento de una “ciudadanía” o la promesa de una pensión vitalicia.

Lo que quizá no es de sobra tan conocido por el nivel de perversidad es la estratificación racial al interior de las operaciones y estructuras militares de un mismo ejército. ¿Quién está en la línea de combate y quién está en puestos logísticos y estratégicos? ¿Quiénes son desechables, y quienes son una baja sensible? ¿Quién esta porcentualmente arriba en los indicadores de bajas y muertes? ¿Quién esta porcentualmente abajo en los indicadores de desigualdad salarial en el mismo ejército, cumpliendo la misma tarea, o incluso cumpliendo tareas de mayor responsabilidad? Siguiendo la consigna simplista de que “todas las vidas importan”, no todas las vidas importan igual, hay humanidades basurizables, prescindibles y hay vidas sobre las que se construye el imperativo moral de humanidad.

Lo que tampoco es de sobra tan conocido es que la “Segunda Guerra Mundial”, ese acontecimiento eurocéntrico por excelencia, sobre el que se estamentan los regímenes cartográficos de “eurocentrismo como sinónimo de universalidad”, estuvo históricamente protagonizada por soldados racializados. El totalitarismo eurocéntrico sea encargado de construir un imaginario bélico de heroicidad y protagonismo totalmente blanco, totalmente eurocéntrico, aun cuando sobran documentos en los que se acredita la participación de miles y miles de soldados racializados, utilizados estratégicamente para líneas de combate.

El caso de Spike lee, es el caso de muchas otros artistas afroamericanos de la industria mediatica, en el que alcanzados por las narrativas del multiculturalismo liberal y el capitalismo negro pasaron bajo la era Obama por un proceso de comodificacion, complacencia crítica y neutralización política.

La primera decepción de Spike Lee la tuve cuando en Caracas Venezuela lo escuche en un auditorio abarrotado decir irresponsablemente que Michael Jordan y Michael Jackson estaban entre las 5 figuras históricas más importantes de la comunidad negra del mundo entero.

La segunda cuando se prestó para promover la edición limitada del vodka “Absolut Brooklyn”, en una campaña que parecía justamente enaltecer la sistemática cultura de gentrificación de Brooklyn, agenda sobra la que el propio Spike Lee se ha llenado la boca afirmado su posición crítica y militante sobre los procesos de gentrificación no solo en su natal Red Hook, sino en todo NY. Y bueno sacudiéndonos de todo purismo, podríamos obviar el tema como tal del alcohol, pero cabron, de Absolut Vodka? ¿Con esa publicidad? ¿Absolut Brooklyn, es en serio? Esa publicidad en ridiculez solo estuvo comparable a la publicidad que el recién laureado cineasta guatemalteco de la película “Ixcanul” Jayro Bustamente hizo para Johnnie Walker.

Y la tercera y decima por todas las omisiones, acriticidad, y celebración ingenua de la era Obama.

Tuve la oportunidad de ver la nueva seria de Netflix “She’s gotta have it”, adaptación en serie de la película de 1986, que lleva el mismo nombre. Contrario a mucho de lo que leí, me pareció totalmente decepcionante.

Una narrativa complaciente con la estandarización del liberalismo en las disputas de raza y género. Diálogos predecibles, problematizaciones super super superficiales de temas super super relevantes, abordajes que terminan por banalizar muchísimas agendas políticas. Etc.

Para decirlo a cabalidad, cumplió con todo el paquete de ejes temáticos que al multiculturalismo y a la democracia liberal le fascina nombrar, en el lenguaje sofisticado que le gusta cooptar. Una reivindicación sobre asuntos de género totalmente descafeinada, aburguesada, una reivindicación sobre identidad racial totalmente despolitizada, estrictamente celebratoria,  reducida exclusivamente a política de “identidad”, una crítica a los fenómenos de gentrificación, abuso policial y racismo institucional reducida a un emotivo ejercicio testimonial como certificación de mantenerse en contemporaneidad con los trends narrativos del paradigma liberal.

Invitaron a Nola Darling a caminar fuera de Dumbo, para tomarse un café inorgánico con ese cocinero tojolobal, se quedaron esperando el dialogo y la respuesta..

 

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QUE ES PROYECTO X? Programa de acompañamiento comunitario.

Proyecto X: programa de acompañamiento comunitario en CDMX.

Proyecto X es una propuesta organizativa impulsada por jóvenes de la ciudad de México, somos hombres y mujeres de abajo, racializados y atravesadas por el modelo patriarcal, coincidimos en el hip hop y desde ahí decidimos desarrollar un programa de incidencia y acompañamiento comunitario en distintos barrios de la zona metropolitana.

Esta iniciativa nace por la emergencia nacional que en la última década se ha intensificado y materializado en una crisis institucional cada vez más insostenible. Los problemas de clase, género y raza que vivimos en México son formas de opresión a nivel estructural que se han perpetuado a través de lo político, jurídico y cultural.
En 2016, por ejemplo, México ocupó el segundo lugar de América Latina en aumento de pobreza y es el segundo país con más asesinatos en el mundo, lo que golpea principalmente a las más de 54 millones de personas que viven en geografías periféricas, llámese comunidades rurales, indígenas o los barrios urbanos más violentos y carentes de condiciones mínimas para una vida digna.

Mientras que los trabajadores, campesinos, indígenas y poblaciones afrodescendientes, se les ha dejado al margen y en lo residual. Asimismo, el caso de la violencia contra las mujeres es aún más grave, ya que según cifras de la CNDH, México concentra 7 de los 12 feminicidios que se reportan diariamente en América Latina y al menos cuatro son violadas cada 24 horas en nuestro país.

La inseguridad es otro ejemplo. Las autoridades no han querido resolver los problemas de crimen organizado, abuso policial, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y violación de derechos humanos, con más de 32 mil desaparecidos y más de 800 fosas clandestinas.

Proyecto X está conformado por aquellos que sobrevivimos al margen del sistema mundo moderno, cuya configuración barre y residualiza todo aquello que no acepte las reglas del <centro>, léase en términos políticos, económicos, epistemológicos o culturales.

Nos sentipensamos no como vanguardia ni como líderes, sino como agentes de incidencia entre muchos otros que ya tienen camino andado, semilleros de la lucha por un mundo donde sobresalga la vida y no la muerte.

A través del trabajo colaborativo, planteamos fungir como un enlace, una plataforma de encuentro entre artistas, periodistas y activistas, pero fundamentalmente entre vecinos y vecinas, gente de a pie, para poner en la mesa de diálogo lo urgente: las causas y consecuencias de la crisis capitalista que actualmente nos atraviesa.

Pobreza, racismo, violencia de género y cambio climático serán ejes que guíen este proyecto durante 2018. ¿El objetivo? Construir procesos de participación e incidencia comunitaria a través de spoken word, cine – debates, stand up comedy, teatro callejero, talleres y conversatorios.

 

Por ello, consideramos que nuestra agenda compagina con la del Festival Quintal Zumbante, no sólo porque nos atraviesa la discusión racial, sino porque buscamos posicionar el debate a través del arte.

 

Actualmente nos encontramos en la etapa de autofinanciamiento, porque es bien sabido que las instituciones educativas y culturales en México difícilmente apoyan proyectos de esta categoria. En ese sentido, extendemos la invitación a nuestro primer evento de recaudación de fondos el próximo sábado 25 de noviembre, a las 5 de la tarde en la sede alterna del Café Zapata Vive ubicada en Juan Escutia #10, col. San Simón Ticumac, delegación Benito Juárez, entre metro Nativitas y Portales. Contaremos con la participación solidaria de Danger, Nedman Guerrero, Magisterio, Diidxa, Lyrick Hunters, Filosoflow y Dj Tavo Ranks. Además, habrá una exhibición de breakin' y un set de spoken word.

                                           Somos las palabras que no se pronosticaron,

                                          las semillas de millones que nunca domesticaron.

              Es nuestro tiempo, el reloj marcó las tres y antes de amanecer extendemos la palabra.

                           Somos de color, caderas y sudor, hijas de la luna y nietos del sol.

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CAROLINA CAMACHO/ Negritud e indigenidad.

CAROLINA CAMACHO/ Negritud e Indigenidad.

Por Bocafloja.

 

Las políticas de identidad están históricamente sustentadas en un profundo nivel de conciencia y compromiso político que han cuestionado frontalmente a las estructuras de poder, al capitalismo, a los jineteos geopolíticos y a las agendas coloniales e imperiales.

Que no le digan que no le cuenten que las políticas de identidad parten únicamente del pigmento y de un par de “adjuntos culturales” como epicentro de su praxis y subjetividad social (Como la gran mayoría de políticas públicas, agendas liberales y hasta Univisión nos ha intentado hacer creer).

Carolina Camacho le canta a la negritud y a la indigenidad. Afrotaina es el sustantivo.

Hablar de Atabey no en un sentido restricto a la reminiscencia, sino como un dialogo necesario para entender a la mujer Negra del Caribe hoy en día.

La musicalidad es impecable y el performance centra a la voz no solo como un instrumento, sino como una plataforma útil que nos guía en esta experiencia para 'reencontramos con el futuro’.

Sólido, relevante y necesario.

El próximo sabado 16 y domingo 17 de Diciembre Carolina Camacho estará participando en el Festival Cultural Quintal Zumbante en la CDMX. No se pierdan la oportunidad.

Nota publicada originalmente en Sociedad Cimarrona.

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Josefina, antonimo de la colonialidad/ Spoken Word mas alla de la estetica criolla.

Josefina, antónimo de la colonialidad / Spoken Word  más allá de la estética criolla .

 

Por: Betún Valerio

 

 Foto: Proyecto Hablarte

“¿Quién mato el invento? Dicen que el tiempo, dicen que el tiempo…”

 

La producción narrativa/visual desde los márgenes estético-corporales es un ejercicio de desobediencia y afirmación por sí mismo. Históricamente la corporalidad prieta, no blanca, ha sido objeto de múltiples representaciones desde ideas concebidas bajo una óptica colonial, utilizando el semblante prieto como lugar de inferiorización, como simple objeto de conocimiento, permanentemente bajo un papel de subordinación, pero sobretodo, el semblante prieto pocas veces ha tenido la posibilidad de representarse a sí mismo como singularidad de toda una corporalidad colectiva común.

 

No es que la realización de productos audiovisuales sea nula, menos aun cuando se prioriza el retratar ciertos aspectos de la vida de mujeres, sobretodo si son mujeres pobres, prietas, mujeres indígenas o negras. El cumulo de opresiones pareciera en muchos casos solo una desgracia redituable para el lente visionario de algún/alguna cineasta venida del primer mundo o en todo caso un relato masticado de estudiantes de comunicación. La intersección de opresiones no solo queda fuera del análisis, sino que dicho lenguaje visual se reduce a una exotización perversa que el paternalismo colonial ha mercantilizado como un pasaporte de humanidad.

 

Depositaria del primitivismo aquilatado por antropólogos coloniales y la academia chupasangre, Josefina era la animalidad salvaje a domesticar con tan solo 10 años.”

Josefina emerge de la ancestralidad como  una contranarrativa, fruto de matrices amorosas y geografías en resistencia del Abya Yala; un bello antónimo de la racionalidad Criolla. Su sonrisa no es otra cosa que un ajuste de cuentas, o un cuento más allá de la blanquitud, es un sendero de vida frente a los discursos y prácticas de invisibilización, silenciamiento y exterminio hacia múltiples comunidades racializadas y empobrecidas, principalmente indígenas.

 

Su lenguaje  es aquel que desde la corporalidad reivindica al Spoken Word como practica de insurgencia desde grupos marginalizados históricamente, lo mismo que un dispositivo de visibilidad, de revaloración de la memoria, de reconocimiento y afirmación. No es que el lenguaje, aparentemente político, sea la herramienta de desobediencia en sí misma, sino el cuerpo que proyecta esta palabra, nuestra corporalidad como política estética de empoderamiento.

 

Son las mismas representaciones más comunes de mujeres racializadas y empobrecidas las que han dejado al margen esa posibilidad de agencia y transformación colectiva en pos de un limbo incluyente, que amparado en la no denuncia y señalamiento de las estructuras e instancias que mantienen el recrudecimiento de violencias institucionales hacia decenas de comunidades, así como los procesos violentos de higienización y blanqueamiento de los sistemas escolares, los sistemas de salud y la pedagogía como disciplinamiento y filtro de desindianizacion.

 

Josefina tiene múltiples nombres, múltiples voces y rostros diversos. Lleva la rabia de quien se sabe la versión siglo XXI de sus ancestras, pero sin la temática folclórica de una agenda culturalista que les exhibe como vulgares protagonistas, con “envidiable” origen primitivo.

 

Josefina no es parte de agendas culturales ni se proyecta al interior de centros o espacios “de cultura” en la Ciudad de México, donde no solo es visible ese lenguaje practico, que lo mismo porta etiquetas de “culturas amigas” bajo la ideología occidental universalista que no se piensa como una particularidad impositiva,  y por ende sus relatos globales donde “todos somos iguales”, etc.  O crea coloquios, paneles y conferencias en universidades sobre problemáticas, cosmovisiones o formas de vivir de diversas comunidades racializadas, pero sin la mínima representatividad de las mismas, las cuales solo formarían parte de ese espectáculo siendo un objeto a estudiar o siendo llevados como un garante de “rigurosidad científica” de académicos inaugurando otra exhibición de vitrina tercermundista a la cual hay que asistir.

 

Existe la necesidad de contarse, de reconfigurar los lazos de la memoria con las abuelas y toda la ancestralidad en diferentes latitudes, la palabra es un acto de subversión a las políticas del olvido y borramiento. El Spoken Word  nos cobija como herramienta de desaprendizaje y articulación colectiva, como recurso que va rompiendo formatos puristas y  estéticas poéticas estériles y complacientes, es nuestro lenguaje de resistencia frente a las embestidas de las vanguardias criollas y sus poéticas melancólicas, sus bohemias intelectuales y sus espacios de socialización del blanqueamiento como certificado de existencia.

 

No es casualidad que la infinidad de representaciones  que se producen culturalmente sobre  Josefina y sus múltiples rostros esté ligada a sistemas de subordinación, marginalidad, ignorancia, pobreza, suciedad, etc. puesto que la racionalidad Criolla, como mentalidad colonial, en un espacio como México, aunque pudiera hacerse extensiva a todo el continente, ha sido el mecanismo ideológico de socialización de códigos y prácticas ligadas a la experiencia de la población blanca, misma que históricamente ha conservado el poder por sobre otros grupos, y dentro de esa relación asimétrica a diseñado imaginarios desde los cuales Josefina (corporalidad prieta) debe no solo pensarse, sino asumirse como tal.

 

¿Quién mato el invento?

 

¡Josefina fugándose de la blanquitud y sus cuentos!

 

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"Carnaval". Spoken Word, Mama Tingo y el arrebato de la memoria.

Carnaval

En el marco del aniversario de Mama Tingo y Adolfina Villanueva.

 Por Fabián Villegas.

Buenos días, buenas noches, Ciudad Trujillo…

Motoristas, cobradores, cueros,

adventistas, evangélicos,

jipetones, barberos, peloteros,

colmadones, tigueres con cuartos,

tigueras de la licor, lambones,

mamberos, crackeros,

bacheteros fly, gavilleros,

poetas, sanky-pankys,

montras y montros para rapar,

montros y montras para rapear,

jugadores de loto, choferes,

chivatos, masajistas, cimarronas, wachimanes,

comerciantes del Conde y de la Duarte,

buzos del río Osama...

 

Esta mañana a Yamasá la corrieron de la escuela.

Se acabó la tierra fértil

y se cancelaron las enmiendas.

Se rompieron pasaportes.

Se guardaron con candado

actas de nacimiento que olían a caña.

Eran nietas de la zafra

y endulzaban los tés de Francia.

 

Que llueva lo que tenga que llover!

 

Hoy la ley empobrece al vudú

y lo ahoga en la maleza.

Lo mata a fuego lento,

metiéndolo en un historial médico

de patologías e inmunodeficiencias.

 

Ya no hay un Toussaint Louvertoure

cabalgando debajo de la tormenta,

no hay caballo galopando

ni izquierda que le preocupe

el desalojo de las comadres

más prietas de esta vivienda.

 

Dice el chivo que el alisado

y los salones de belleza

deben servir para cortarle

la insularidad de la lengua

a todas las villamelleras,

que el diezmo de los Viccini sobrepoblee

blanqueamiento las esculturas y la tierra.

Y le arrebate la dignidad a Higüey

y a su virgen negra.

Que en toda plantación moderna

de Loiza a Montecristi

el nacionalismo se ejerza con asepsia.

 

Cloro e hispanofilia para medicar la amnesia,

estética barroca,

literatura comemierda

para legislar la desobediencia del salvaje,

títulos de propiedad,

bozales y nuevas identidades:

indiecito, jabao, mulatica,

trigueña, trigueño oscuro, morena clara,

para construir el teatro,

la ópera del oprimido,

el maquillaje,

la servidumbre del nuevo andamiaje.

 

Dice el chivo que los apellidos Fernández y Jorge

corten el cordón umbilical

con la historia de Quisqueya

y exhiban con morbo colonial

en el Museo de la Historia Natural el cráneo

y la verga de Sebastián Lemba!

Que a los hijos de las constructoras de la patria,

maestras, campesinas, militantes famélicas,

trabajadoras del sexo de la Saona a Puerto Plata,

por providencialismo la industria del turismo

y del trabajo afectivo

las indemnice con una visa

o las homenajee en una esquela

con forma de ciguapa.

 

En este apartheid insular

hay espacio para levantar edificios,

enlatar embutidos en la Zona Franca,

recoger la siembra,

sobar la espalda

y complacer el ocio violento

en un chairlong

de algún principito pendejo de Suecia o Dinamarca,

mimetizarse ante los ríos,

levantar la voz

exclusivamente

ante los bateyes y bohíos,

soplar de oreja a oreja el areito,

protegerlo y enterrar

bajo tierra el fruto de este idilio,

para una vez por año quemar gomas

y alfabetizar la panza

con los que cacerolazos del Capotillo.

 

 

Este pedazo es mío.

En español machacado

para violentar

su cabildo administradores de la igualdad,

varones del Cacicazgo.

Un par de manos tizón

y un banco de semillas prietas

para darles soberanía a la tierra

y que empiece la afrenta…

 

Una afrenta digna que coree

el nombre de Minerva,

pero dicen los cibaeños:

“Cuidado que la piedra no la tire una negra”,

que la memoria de la melanina

se guardan el archivo del presidio

antes de darle color

a las páginas de la biblioteca.

 

El ritmo precede al latido

y los latidos de este homicidio

podrían llevar salvé, gagá,

bomba y plena en una guagüita pública

encaminada para hacer

una larga fila en una sala de emergencias.

 

Estos podrían ser

los latidos de Piñones o Hato Mayor,

los de las Mamás Tingós

o las Adolfinas Villanueva.

 

Que llueva lo que tenga que llover,

esa será otra vez la historia de nuestra tierra.

 

Fotografía de Maya Goded .

Fotografía de Maya Goded.

TURBANTES, CAPOEIRA, AFRORELIGIOSIDAD Y APROPIACION CULTURAL.

Turbantes, capoeira, afroreligiosidad y apropiación cultural.

Por Pai Rodney.

 

Hacer que la cultura negra sea agradable al paladar es una estrategia del racismo. El debate sobre la apropiación indebida es sumamente serio y necesario.

 

"Allí vienen esos negros intransigentes decir que los blancos no pueden usar turbantes".

Si puedes. Por lo demás, lo que no puedes es vaciarlo de significado. En el candomblé, estamos acostumbrados a ver blancos con turbantes, comiendo acarajé y bailando con sus orixás. Ser parte de una religión negra denota, sin embargo, asumir valores culturales o aceptar una identidad que difiere en muchos aspectos de lo que predican la fe cristiana y el conjunto de principios occidentales.

En una sociedad de consumo, todo es producto y, al parecer, hace mucho tiempo se usa una estrategia para hacer la cultura afro-brasileña algo simplemente agradable al paladar: borrar los rasgos negros, el origen o cualquier otro elemento susceptible de rechazo, sobre todo aquellos que de alguna forma remiten a la herencia religiosa. ¿El nombre de eso? Racismo. "Pero para esos negros acomplejados todo es racismo". Bueno, entonces usted expliqueme, ¿por qué el acarajé llegó a ser vendido en las esquinas de Salvador como "galleta de Jesús"? ¿Por qué se inventó un capoeira gospel? ¿Por qué orixá no puede tener color?

Para quien no sabe, el acarajé, una de las más famosas delicias de la culinaria baiana, es la comida votiva de Iansã, orixá guerrera, señora de los vientos y de las tempestades. Tomado como patrimonio nacional, está entre las tantas otras recetas que salieron de los terreiros, tomaron las mesas de todos los brasileños y hasta se extendieron por el mundo. Además del acarajé, caruru, vatapá, mugunzá, feijoada y tantos otros platos son, en verdad, comidas de santo, o sea, forman parte de las ofrendas de los devotos del candomblé a los orixás.

La conversión de baianas del acarajé a las iglesias neopentecostales intentó apartar de la famosa galleta de frijol fradito los rasgos afro-religiosos, eliminando los rituales que antecedían a su venta, retirando los símbolos que adornaban el tablero y las propias bahianas, cambiando el nombre africano. Para contener ese movimiento fue necesaria la intervención de una ley, pero el estrago es profundo, pues no se trata sólo de refutar los elementos específicos de una cultura. Estamos hablando de dominación, de una posesión indebida que busca explotación y lucro.

En el caso del pueblo negro, la peor apropiación fue la esclavitud. Primero se apropiaron de los cuerpos, después de las técnicas de trabajo en la labranza y en las minas, y siguieron apoderándose de las "obras" sin dar crédito a los autores, pues todo lo que era negro pertenecía a los señores. El negro no tenía alma, el negro no era gente y así el racismo justificó la mayor atrocidad de la historia.

"Si es bueno no puede ser negro". ¿Pero es bueno? Entonces que deje de ser negro. Esta es la "lógica" de la apropiación. Cambiar sentidos, depurar, vaciar. Se produce esta lógica sólo cuando se aplica a la cultura negra o indigena y forma parte de una estructura que tiene como base el consumismo, ese mismo que crea significados simbólicos y necesidades, pero teniendo el racismo como un componente fundamental.

 

Texto Publicado Originalmente en Carta Capital.

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