La imaginación política frente a la gobernanza algorítmica.
Movilización territorial, estrategia comunicacional y la reorganización digital de la izquierda como imaginación política.
Erick López Álvarez Tostado
Octubre de 2026
Después de la primera vuelta en las elecciones de Brasil y en la antesala del segundo turno, no dejaba de resonar en mi cabeza la introducción de Alceu Valença en su famosísima canción, Anunciaçao, “en la bruma leve de las pasiones que vienen de dentro”. ¿Cómo entender esas pasiones que han surgido en la brumosa tempestad de nuestros tiempos? ¿Cómo entender que estamos en medio de una disputa histórica entre barbarie y civilización? Pienso en las distintas maneras en las que estas líneas podrían encontrar un sentido en medio de las burbujas digitales filtradas y manipuladas por los algoritmos de este nuevo feudalismo digital. Surgen más dudas y preguntas que rotundas afirmaciones, en medio de esta neblina de distopías amalgamadas en los centros de datos de los profundos enclaves del extractivismo global. Y a pesar de todo, la esperanza nos mueve. Quiero contarles y pensar colectivamente, sobre lo que se ha desarrollado en las últimas tres semanas. Para muchas y muchos de nosotros, quizá, uno de los procesos más vibrantes, entrañables y tan poco predecibles, que mantuvieron a una región, y seguramente a todo el mundo, conteniendo el aliento hasta los últimos segundos.
América Latina en estos momentos, es la vorágine de disputas por los recursos, inmediatos, futuros y próximos a explotar. La disponibilidad de tierras raras y recursos estratégicos, está librando una batalla por la vida. Una guerra declarada en el “Escudo de las Américas”, la doctrina “Donroe” y las alianzas con los grandes terratenientes de la era digital. Hay un bando que quiere disfrazar estas disputas, en supuestas batallas culturales y un iracundo discurso de combate a la corrupción. Y dicen que el diablo está en los detalles, así que no perdamos este elemento de vista. Los ahora llamados grupos de ultraderecha, han encontrado en la carrera algorítmica de la extracción de datos personales, el caldo de cultivo perfecto para movilizar los recursos afectivos de millones de personas. La estrategia nos ha tomado por sorpresa a generaciones que llegamos a asegurar con toda categoría, que la vida está más allá de las redes sociales y el internet. La realidad no está en la burbuja digital, pensamos. Y henos aquí, frente a nuestro propio “Apocalípticos e Integrados” del Siglo XXI. ¿Cómo entender este desfase en el que las redes sociales alcanzan una relevancia absoluta sobre la definición de “Lo real”? O al menos, así nos están construyendo la percepción esos algoritmos. Las disputas simbólicas ya le tienen ganado medio terreno a las disputas de narrativas que terminan cristalizándose y forzando las concretudes de la realidad. Y en el punto en que nos encontramos, esto no es retórica. Votar por una y otra opción en las urnas, está siendo cada vez más orientada por este tipo de estratagemas digitales.
Cómo explicar los cambios en los procesos electorales de América Latina, cómo explicar este supuesto conservadurismo de las juventudes que desde los grandes medios, terminan por convencernos de una profunda despolitización, cómo explicar las percepciones extremadamente negativas en contra de los proyectos progresistas de la región. A la luz de los resultados del domingo 25 de octubre en Brasil, ¿Será que es la falta de formación política, será que es la falta de construcción de bases más sólidas, hace falta salir a las calles, o hace falta entrarle a las nuevas estrategias de comunicación en los canales digitales? Qué pasó con las consignas históricas por los derechos colectivos, en dónde queda la educación, el acceso a la salud universal, el derecho a la vivienda digna, el derecho a un medio ambiente sano? por mencionar algunos. En qué punto de la historia nos encontramos, que nos parece más justo exigir “transparencia”, que derechos sociales, en qué punto nos pareció más justo o sensato, elevar a conquista política, la lucha contra la corrupción, en detrimento de una mayor organización por el acceso a una educación de calidad. En qué punto de esta historia intercambiamos la idea de justicia de esta manera. Será que el algoritmo muestra lo que es nuestro interés, o nos muestra lo que es consustancial al interés de sus grandes propietarios. Vladimir-Safatle, nos dice que la derecha crea la ilusión de que los individuos pueden liberarse de la sociedad, para desarrollar sus habilidades, incluso si son tan básicas, como las de la supervivencia. Es este espejismo, el que da entrada a todo tipo de “contenidos” que interpelan directamente a nuestros afectos y dolores más ocultos. Y el de la supervivencia puede ser incluso, uno de los más peligrosos. Convenciendo a miles de personas, que la salida está en el uso de la fuerza, convirtiendo necesidades irresueltas, en asesinos a sueldo, milicianos y una serie de distorsiones en las comunidades más olvidadas.
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En una época con una explosión de datos en circulación, disfrazados de información, ¿por qué nos es más difícil comprender aquellas urgencias colectivas, aunque nos interpelen directamente? ¿Será que estamos pensando las urgencias en clave individual y no colectiva? Será casualidad que el consumo de nuestra información está pasando por nuevas estrategias “gamificadas”, con promesas de éxito y superación de “coaches” financieros y hasta existenciales, vendedores de espiritualidades fincadas en anacronismo de género, religiosas y hasta de bienestar individual. Toda nuestra orientación política está pasando por un narcisismo totalmente desapegado de su propio entorno.
Hagamos un brevísimo repaso necesario por algún punto de nuestra región. El caso de Colombia, con un sistema electoral secuestrado por una plataforma digital, cuya programación neurálgica depende de una empresa en el extranjero. Aunado a esto, nos encontramos en la nueva era del control de las redes “sociales” y los recursos tecnológicos que diluyen los mensajes políticos en “scrolls” interminables y “ragebaits” que conectan directamente con el odio y las emociones estancadas. Parte de este escenario, ha hecho que muchas izquierdas de la región se alejen del uso de estas plataformas, dejando a merced de la comunican política tradicional, mensajes que no están ni llegando, ni involucrando a gran parte de sus electorados. Aún se estaba apostando por procesos centralizados, parcos y encapsulados en políticas y argumentos que no están encontrando sentido alguno para la ciudadanía, que en el contexto de las redes sociales, se convierten en audiencias dejadas a la deriva de la manipulación de millares de bots. Actualmente, esto se está discutiendo con relación a los resultados de la campaña de Iván Cepda. Y seguramente es el mismo caso para cada país de la región que ha sido alcanzado por la extrema derecha. Uno de los grandes aciertos de Lula, fue entender que llegar a las juventudes, pasa necesariamente por involucrarles activamente en el proceso.
Hace tiempo, abracé una frase que miro con reticencia a la distancia. “En defensa de la intolerancia, en busca de una renovada politización” decía el esloveno Slavoj ZIzek. Hacia el año 2010 esta frase parecía interpelar al abuso de las agendas de lo políticamente correcto, para desarticular las acciones de la imaginación política. Y como en muchos casos que actualmente podemos ver con mayor claridad, resulta que la derecha aprendió a usar y explotar este horizonte de sentido. En el auge de las redes sociales de la década pasada, esa defensa de la intolerancia se convirtió paradójicamente, en la bandera más importante que levantan las derechas en el mundo. El cinismo rampante que permite movilizar afectos desde el odio y la intolerancia, encontraron su artilugio más relevante en el uso y abuso de las redes sociales. Rápidamente avanzada la década, se codificó el uso de la ira, como el anzuelo perfecto para movilizar desde la desinformación. Se le ha llamado “Ragebait”, hacer del enojo, la frustración y el miedo los corolarios de cualquier tipo de movilización.
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Frente a la sobreexplotación de las emociones como el odio, el miedo y la frustración, surge una pregunta más que necesaria. Desde otro horizonte político, desde la izquierda, ¿tenemos que disputar en el mismo terreno, estaremos dispuestos a contestar con el mismo odio y llevar la confrontación hasta sus últimas consecuencias? Cómo llegar a un público qué se encuentra secuestrado por las condicionantes del algoritmo, cómo reventar las burbujas de datos que generan un consumo borrascoso de videos e imágenes que dan sentido a una realidad cada vez más confusa, a la que le cuesta verse en un espejo para ubicar el asidero que la sostiene. Cómo combatir el nivel de verosimilitud que han alcanzado las noticias falsas en la era de la Inteligencia Artificial (IA). Cómo convencer con datos duros e información verificable a quien ya lee todo en las claves que le construyó la burbuja complaciente del algoritmo. A simple vista, pareciera una batalla perdida, dada en un escenario que ni siendo programadores podríamos, si quiera, nivelar. El abismo que deliberadamente se ha construido, se nos presenta como desesperanzador. Hasta que apareció Brasil, su gente y esa particular imaginación política que hoy nos tiene celebrando algo que parecía imposible.
Hoy no sólo es necesario, sino obligado, recurrir nuevamente a la pedagogía de la esperanza. Esa que plantea un horizonte de posibilidades sin ignorar la realidad material donde actúa. Y si, como ya deben estar pensando, no es casualidad que esta sintonía se esté desarrollando en Brasil. Tierra de personajes de la pedagogía tan relevantes como: Paulo Freire con la pedagogía del oprimido, cuyas reflexiones llevaron al desarrollo de estos preceptos desde las concretudes de su realidad material. Y de la gran Antonieta de Barros para oxigenar la imaginación política siendo la primera mujer negra en asumir un cargo de elección popular, vale la pena parafrasearla, pues no basta con existir, es preciso saber llenar de sentido la vida. El escenario político brasileño, nos está dando lecciones que no debemos dejar pasar. Están mostrándole a la región y al mundo, que hay mil y una maneras de enfrentar la desesperanza. Y todo desde una fórmula tan simple, como sustancial: la organización popular.
Avanzadas estas líneas, resuena en mi mente una canción del rapero Emicida, “Todo, todo, todo lo que tenemos es a nosotros”. Y en el interregno de las campañas políticas, se le ha parafraseado con absoluto sentido. Si Bolsonaro y familia han tenido de su lado a Donald Trump, a toda la derecha latinoamericana encabezada por Javier Milei, la derecha diario, las granjas de bots, a Meta, a los gigantes digitales y a el lobby evangélico pro-Israel, organizados para ir detrás de los recursos naturales y las tierras raras de Brasil, entonces… todo lo que tenemos, es a nosotros mismos. Porque como ya dijo el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva en la Asamblea General de las Naciones Unidas, “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”. Y lo está demostrando con creces.
Para problematizar e intercambiar con quien haya llegado hasta este punto. Quiero compartir con ustedes historias que han resonado en las redes sociales de Brasil, cómo han legado aquí, y como se construyeron, así como todo aquello que representan y simbolizan.
Para articular un poco de contexto, y pensar en lo que ha habido alrededor de esta histórica elección, salta a la vista una quimera muy extraña, que han llamado el “pobre de derecha”. Hay incluso un libro de Jessé Souza con este nombre. Dentro del sinnúmero de preguntas que puedan surgir, una de la más emblemáticas es ¿Qué hace que una persona vote por su propio verdugo? Para explicarnos esto, surge una metáfora casi a modo de fábula en medio de esta situación, y claro, como todo en nuestros tiempos, ya se encuentra amalgamada en una gama variopinta de memes. La cucaracha, cansada del grillo, votó por el insecticida. Y sin darse cuenta, mató a todos en el jardín, incluida la mosca, que había decidido no votar, pues no le interesaba la situación. Este es el ejemplo fundamental de nuestros tiempos. Una bruma leve aparece de nuevo, mostrándonos que a simple vista, lo más evidente, no es lo que necesariamente podríamos apreciar.
Hay una disputa en la manera de comunicar los logros y las políticas públicas de los gobiernos de Lula. Uno de los mayores avances ha sido el del terreno educativo y de promoción de la igualdad racial, así como programas específicos en materia de salud, vivienda e innumerables ramas cristalizadas en políticas sociales. Entre los más sonados, se encuentran, PROUNI, becas para cursar estudios superiores, Ley de Cuotas Raciales, SAMU, SUS, FIES, Pronatec, Bolsa Familia, programa Minha Casa, Minha Vida (MCMV), entre muchos otros de distintas ramas económicas, culturales, sociales que surgen para avanzar en el terreno de lo concreto, logrando que hijas e hijos de obreros y todo tipo de trabajadores precarizados lograran entrar a las universidades potencializando la movilidad social.
Estas políticas en su conjunto han logrado sacar en dos ocasiones a Brasil del mapa del hambre a nivel global. En medio de las disputas de contenidos digitales, esta generación de hijas e hijos formados en estas universidades, han compartido narrativas monumentales para demostrar que sin estas políticas públicas, jamás se habrían ampliado las oportunidades para su movilidad. Pero al mismo tiempo, las inercias históricas de Brasil no dejan de ensañarse con la violencia de los territorios. En la favela, las poblaciones racializadas, principalmente la población negra, que según los datos oficiales del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), nos dice que la población afrodescendiente representa el 55,5% de la población brasileña, y es esta la que en el contexto de las favelas, sufre de dos distorsiones que dislocan la realidad, por un lado, muchas hijas e hijos salen catapultados por grandes oportunidades en esa movilidad social, pero por el otro, quien se queda, reduce sus opciones a merced de las milicias, la policía militar y los asesinos de alquiler. En medio de estas tempestades, en donde la acción del Estado va dejando espacios sueltos, y no por mera casualidad, hay otros actores que adquieren singular relevancia. Y adivinen qué actor tiene sembrados, cual tiendas de empeño, en cada esquina, sucursales al estilo de la realidad mexicana. Si, en estos espacios que sugiero, se empeñan los sueños de vidas futuras con agiotistas de la fe a través del evangelio. Sucursales en cada esquina, dispuestas a empadronar la desesperación que se le arrebata a la supervivencia. Y sí, cuando hay una urgencia en la comunidad, aquellos que atienden a la emergencia, son los pastores de culto. Este trabajo comunitario, pocas veces reconocido en la agenda de las izquierdas, es lo que está marcando una enorme diferencia en contextos donde nunca existió la separación de la Iglesia y el Estado. Aquí resuena historias convulsas de toda la región, y es quizá el único tema en el que México sale bien librado. La relevancia que han adquirido en los procesos electorales los grupos evangélicos no puede minimizarse.
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En varias reflexiones que considero críticas e importantes, se ha dicho que las políticas públicas de Lula, han generado un avance impresionante en un país con una profunda tradición esclavista, colonial y latifundista. Se quieren contrastar 20 años de intentos, contra más de 500 años de prácticas y pensamientos delirantes. Una de mis grandes sorpresas en la discusión pública brasileña, ha sido la eliminación de la “escala 6 x 1”, es decir, del derecho a un solo día de descanso por seis días de arduo trabajo a lo largo de la semana para las y los trabajadores. Para ejemplificar el nivel de encuadramiento colonial del que estamos hablando. En una entrevista con la actual ganadora de una Diputación Federal, Ana Elisa Santos Silva, mujer negra de Minas Gerais, con apenas 21 años, se le cuestionó sobre la imprudencia de proponer el aumento de los días de descanso que plantea esta reforma, promovida durante varias décadas por la izquierda brasileña. Busquen y sigan la trayectoria política de esta mujer muy de cerca, valdrá toda la pena, hace parte fundamental de las estrategias que aquí vamos a comentar, oxigenando la campaña entera de cara a la segunda vuelta en todas las redes sociales. Para regresar al ejemplo, en concreto, lo que la entrevistadora hace patente que no puede inteligir, es algo básico para muchas y muchos de nosotros. ¿Qué va a hacer el trabajador, con un día más de descanso? Acaso eso no preocupa a la izquierda, dice la entrevistadora, no se han dado cuenta de lo terrible que será ver a gente que no llega ni a final de mes con un día más sin hacer nada. Si tuviera dinero, es decir, un rico se entiende, recalca, pues pueden salir de vacaciones todo el fin de semana si así lo desea. ¿Qué hará una persona con tanto tiempo libre? Más allá de poder describir el tamaño de la apertura de los ojos y las gesticulaciones de incredulidad de Ana Elisa, y quien con toda claridad revira: “Dejen de querer controlar la vida de la gente pobre, eso no es de su incumbencia”.
Regresando al lastimoso ejemplo de la presentadora, sin decirlo abiertamente, los fantasmas del latifundismo, el racismo y el rampante colonialismo salen a relucir en su enérgico argumento. La preocupación real es vincular el tiempo libre de una determinada persona, a una supuesta propensión a la criminalidad, la preocupación real es seguir administrando los horizontes de posibilidad del derecho al tiempo libre y el esparcimiento de una persona que desde su imaginario colonial tendría que seguir en condiciones análogas a la esclavitud. Y es que en el fondo está la vieja idea del economista David Ricardo, en donde el dinero debe ir a los ricos, pues sabrán que hacer con él. La gente pobre, decía, se lo gastaría a desparpajo y de manera “irresponsable”. Cómo si el gasto ridículo en lujos, tras la lógica de la acumulación por la acumulación, no nos tuviera en el punto en el que nos encontramos. Por qué ese sector nos hace creer que necesitamos vuelos turísticos a la luna o un auto volador, y no nuestras tierras, nuestros ríos limpios, un medio ambiente sano y una vida llena de dignidad. Brasil nos pone de relieve lo que está en juego en esta elección. El capitalismo salvaje de la acumulación irresponsable por todos los medios que arrasa contra todo aquello que se le interpone, contra la vida de miles de millones de personas que habitamos este espacio que llamamos tierra. Nuevamente, civilización contra barbarie.
Harían falta más páginas para desarrollar el contexto geopolítico más amplio, y pasar del dominio de las tierras raras siendo Brasil el segundo país con las mayores reservas probadas, sólo después de China, tal y como se recoge en el informe anual del Servicio Geológico de Estados Unidos. Lo que nos hace entender por qué Donald Trump, quiere a toda costa destruir el bloque de lo BRIC´s, ese es el argumento número uno desde el inicio de su segundo periodo al frente de esta potencia en crisis llamada Estados Unidos de América. Y la apuesta política que en este momento representa el proyecto de Lula, va en sentido contrario a esos intereses de la realpolitik gringa.
Aquí vamos llegando de vuelta a la pedagogía de la esperanza. Con todo este escenario llegamos al fatídico 4 de octubre de 2026. Ese primer turno en el que ganó Flávio Bolsonaro por una corta diferencia de poco menos del 2% frente a su adversario Luiz Inásio Lula Da Silva, lo cual representa una diferencia concreta de 2.2 millones de personas. Aquí es donde surgen el vendaval de escenarios y comparto con ustedes algunos datos que resultan relevantes para reflexionar. Históricamente en Brasil, nunca un candidato que quedara en segundo lugar en la primera vuelta, había conseguido remontar ese resultado, era casi una regla que aquella persona candidata que lograra el primer lugar en esta primera vuelta, con la suma de las alianzas restantes, pudiera quedarse con el primer puesto de la segunda vuelta. Y a pesar de todo, y contra toda la maquinaria internacional de las grandes empresas tecnológicas en alianza con Donald Trump, se consiguió.
Analizando más a detalle esta elección en su primer turno, el 20.8% del padrón electoral no se presentó a las urnas, una taza muy alta para el comparativo de participación de elecciones anteriores. En números absolutos, esto representa un total de 32,864,342 personas ausentes que no concurrieron a la votación. Recordando que en Brasil el voto es obligatorio, eso puso los reflectores en este volumen tan importante. Si la diferencia a este punto era de 2.2 millones de votos entre el primero y el segundo lugar, era natural pensar, que de entre los más de 32 millones de votos, estaría la disputa real por la contienda electoral. Obligadamente habría que ir por esos votos. 4 estados concentraron más de dos millones de personas que no fueron a votar, siendo Sao Paulo el más voluminoso con 7,690,900 personas que no fueron a votar, el resto en orden de aparición son Minas Gerais, Rio de Janeiro y Bahía en el nordeste. Había otros ocho estados con más de un millón de personas que no salieron a votar, por lo que las opciones y esfuerzos, podría pensarse, serían inmediatamente focalizados. Surgieron plataformas muy relevantes que permitieron mapear y geolocalizar con una enorme precisión en dónde se encontraban esos millones de votos. La página DaPraVirar.org es sin duda una de las más relevantes. Otro dato importante, en Brasil, los adultos mayores de 70 años y más, pueden exentar la obligatoriedad del voto, por lo que es muy común que ese grupo poblacional rara vez se presente a las elecciones. La abstención de este grupo etario, superando a la de procesos previos, se colocó en un 49.9%. Esto representa, para darnos una idea, a más de 8 millones de brasileñas y brasileños, por ello, se convirtieron en el foco de atención en la segunda vuelta. Por su parte la ausencia de los jóvenes de 21 a 24 años representó un cuarto de este grupo etario.
El día fatídico del primer turno, surgieron reflexiones muy interesantes. La primera, en los que parecieran ser unos terribles resultados para el PT en el congreso, se pone de relieve que no dominarán, sin considerar que nunca en la historia lo han logrado. La izquierda no está desapareciendo, poco a poco se va consolidando, aunque sí, muy lentamente. Por ejemplo, el PT, PSOL y PSDB juntos, consiguieron en 2018, 73 diputados federales, en 2026 han conseguido 95. Evidentemente aún no se convierten en mayoría, pero nunca lo ha sido. Los partidos que sí han sufrido una reducción considerable son aquellos de centro. Y la extrema derecha es la que creció el doble, pasando de 60 diputados en 2018 a 131 en 2026 tan solo en el PL. Aquí también hay mensajes que matizar para no caer presa de la desesperanza.
Es importante ubicar que las y los congresistas federales más votados del PT, tienen un denominador en común: son influencers. Es decir, que de alguna manera, esa particularidad, les permitió tener una vinculación de su mensaje de manera más orgánica con y desde sus audiencias. Y es aquí donde el punto resalta por lo interesante. En medio de la disputa ideológica de comunicación con las masas del Partido de los Trabajadores y el equipo cercano de Lula, surgieron muchas voces que llamaban a ver en eso que en otros tiempos se ha desdeñado como potencialidad de movilización política (aunque la derecha use y abuse de los recursos digitales). Surgen tres grandes figuras, una de ellas la recién electa Ana Elisa, que de inmediato lanzó un llamado a usar las redes sociales, y usó un ejemplo que tal vez, pocas personas habían reparado como relevante para el contexto electoral. “Han visto las paradas de autobús por las mañanas, tipo 7 horas, ¿han visto que hace la gente? Si, están pegados a sus celulares, mientras esperan su autobús. Es a ellos y por esos medios, que les está llegando de lleno la propaganda Bolsonarista”. Es aquí donde se encuadró, hasta que punto se estaba perdiendo la batalla comunicacional, y por qué si la izquierda brasileña no hacía esta autocrítica no habría forma alguna de remontar. En paralelo, Lula saló a decir, que estaba listo para la segunda vuelta, pues en el “cara a cara, es un experto” Y claro que lo es. En menos de dos días se dieron cita en Brasilia, los infuencers de los que les hablo junto con el equipo de la campaña presidencial. Las expectativas comenzaron a concretarse. Ana Elisa está siendo vista como un resultado vivo de las políticas públicas, en particular las educativas de Lula, y ahora es ella quien ha comandado una parte de la estrategia digital de la campaña en la segunda vuelta. Hizo entender al aparato de comunicación de la campaña, la importancia de adoptar el lenguaje de las y los jóvenes en la era digital. Además, estoy seguro que por primera vez en dos décadas, estamos frente a un verdadero cambio y relevo generacional, en el tremendo legado de Lula para el mundo. Una segunda figura que ha aumentado la ampliación y claridad del mensaje político de a campaña, ha sido la Diputada electa, Erika Hilton, de Sao Paulo, mujer negra, transexual de 33 años, que se convirtió en la congresista más votada en la historia de Brasil con 1.5 millones de votos. La frescura con la que Erika Hilton comunica con sus audiencias y la claridad política en sus argumentos ha generado propuestas tan relevantes como el fin de la escala 6 x 1 y la defensa de los derechos LGBTIQ+, sumando con ello a diversos sectores, principalmente a la diversidad que se encuentra en las juventudes.
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Sumado a esto, aparece un tercer personaje clave, que junto a Ana Elisa y Erika Hiton, forman parte del grupo que llegó oxigenar la campaña de cara al segundo turno con el uso de las redes sociales. Entendiendo y escudriñando su funcionamiento. Me refiero a André Janones, también de Minas Gerais y con 42 años. Responsable de haber creado la estrategia digital detrás del grupo de WhatsApp titulado, “El Ejército de Lula”. El objetivo inicial de este grupo fue comandar las acciones orgánicas de personas comunes, que contáramos con alguna cuenta en redes sociales. Antes del primer turno, el grupo no llegaba ni a los 150 mil seguidores. Ante la emergencia de haber quedado en segundo lugar, el propio Janones cuenta que vio la oportunidad para plantear una estrategia que, de alguna manera, usara el mismo campo de batalla de sus contrincantes. Las redes sociales. Por eso el nombre del grupo, en alusión a la disputa contra narrativa del adversario, “la Tropa de Flavio”.
Lo que ocurre hasta este punto, es medular en el proceso histórico que recién presenciamos. El ánimo de las y los brasileños tras la derrota en el primer turno de la elección estuvo por los suelos. El adversario aprovechó eso y apenas el lunes inmediato, ya estaba anunciando al hasta entonces posible gabinete, y diciendo abiertamente que ya tendría una decena de decretos listos para lanzar en contra de la población brasileña. Parecía la estocada final a para terminar de tajo, con la esperanza de millones de electores. Frente a este escenario con un estilo muy particular de comunicar y al modo brasileño, se construye este personaje del General del Ejercito Democrático de Lula. Quien, dando órdenes muy claras a sus soldados, comenzó al grito unísono de “¡URGENTE!” y “¡HÁGANLO EXPLOTAR!”, logrando lo que hasta ese momento parecía impensable, primero, levantar el ánimo de miles de personas, que se irían a convertir en millones. Y segundo, hacer que esos millones de personas, tuvieran una manera de canalizar las frustraciones, preocupaciones y energías acumuladas tras la derrota, mediante actividades y tareas muy concretas, todos los días. Movilizó emociones y las convirtió en acciones muy puntuales, bajo la firme promesa de hacer cambiar el rumbo de la elección. ¡Y lo consiguió!
Con estos elementos, a poco menos de una semana de la primera votación, ya se contaba con 3 millones de personas integradas en este grupo. A pesar de las tentativas de la extrema derecha por derrumbar el canal, argumentando que se difundían noticias falsas a través de este. El canal se mantuvo en ese mismo volumen de integrantes, a pesar de haber atravesado por dos suspensiones a lo largo de estos días. Durante la semana del 19 al 23 de octubre, con el ejercito consolidad, una de las estrategias transversales de esta campaña digital, fue el aumentar el número de integrantes y seguidores, “soldados” como él les llama, para aumentar de 3 a 4 millones, luego a 7 millones para el miércoles 21, y el objetivo, que parecía muy ambicioso, era llegar al viernes 23 con 10 millones de integrantes. La apuesta, aunque parecía en aquellos días, relativa y abstracta, transformó el rumbo de la elección. La campaña ha logrado que millones de cuentas orgánicas, es decir, de personas y no de granjas de bots, coloquen temas y contenidos al unísono, logrando reventar las burbujas donde el algoritmo tenía secuestrados a los electores indecisos. El dato es absolutamente relevante, ya que, si recordamos los escándalos del potencial feminicida Fernando Cerimedo en Bolivia, se han logrado demostrar las decenas de granjas de bots, con costos exorbitantes, que se ocupan para incidir en los contenidos y las opiniones de las redes, manteniendo custodiadas las burbujas del algoritmo para que no “contaminen” las líneas narrativas de los contenidos inventados por la derecha y la extrema derecha. Esto es lo que hace absolutamente relevante al grupo del Ejercito de Lula.
Cada día, posterior al primer turno de la elección, Jonanes se encargó de dar indicaciones y tareas muy claras en el grupo para ser replicadas por las cuentas que se encuentran en ese gigantesco ecosistema. Posicionar temas, crear hashtags, usar indistintamente, Facebook, WhatsApp, Instagram, X, etc. Vale la pena resaltar, que en paralelo, toda la comunidad artística de izquierda de Brasil, ofreció sus cuentas de alcance masivo, para colocar los mensajes que los equipos de campaña considerasen pertinentes. Eso sin duda tendría un impacto gigantesco, pero con el blindaje de las granjas de bots, seguro el impacto corría el riesgo de ser menor. Es aquí, que cobra enorme relevancia el pensar en usar las redes sociales personales de aquellas personas convencidas por el proyecto de Lula. El jueves 22, el grupo llevaba 8.7 millones de seguidores, ya para el viernes en el horario del último debate, se logró el objetivo de contar con más de 10 millones integrantes. Esta cantidad de personas permitió hacer una presión con Tribunal Electoral, para no quedar a merced de una nuevo ataque y que bloquearan por mandato judicial su funcionamiento.
¿Cuál ha sido el gran acierto del grupo frente a este panorama? Las indicaciones vertidas por Jonanes, son muy simples y se han creado infografías muy puntuales al respecto. En el grupo, ha desmenuzado muy puntualmente cómo funcionan las redes sociales, para muchas y muchos de los que participamos en él, ha sido un curso intensivo de tres semanas para un uso más racional, informado y direccionado de las redes. Se ha explicado de manera muy didáctica, cómo jaquear al algoritmo, para obligarle a ver como relevante el contenido que se sube o se comparte. Para viralizar un contenido, en el lenguaje del algoritmo, se deben seguir 4 sencillos pasos, en este mismo orden: darle me gusta (like), comentarlo, compartirlo y guardarlo. Esto, sumado a verlo completo, si es un video o contiene un audio, reproducirlo de principio a fin, y si se puede repetir, ¡mejor! Imaginen los primeros días de la creación del grupo. Con 3 millones de cuentas. Al menos un tercio estaba siguiendo al pie de la letra las indicaciones. Esto implicó que un millón de cuentas, lanzaran mensajes por todos lados replicados en todas las direcciones, esto comenzó a reventar la burbuja del algoritmo. Llegando a 7 millones, se tenía absoluto control de la manera en la que se estaba estableciendo la estrategia digital, posicionando hashtags en X, y por primera vez en toda la campaña, marcando la agenda de las narrativas a mostrar.
La reacción de la gente no se dejó esperar. La frase de todo lo que tenemos es a nosotros de Emicida, comenzó a explotar en una diversidad de mensajes dirigidos a movilizar a aquellas personas que por algún motivo no habían votado, o cambiar la intención de voto de las personas indecisas. Se pusieron en circulación contenidos de todo tipo, se planteaba un tema, y la libertad creativa de cada persona, generaba desde sus experiencias concretas, contenidos de la más amplia diversidad. Todo un ejército, democrático, como Jonanes y Lula le han llamado, armado con creatividad e imaginación política sin igual. Explotaron por todo el internet, historias relativas a experiencias de muertes de familiares cercanos durante la pandemia por causa de la negligencia institucional del bolsonarismo; explicaciones detalladas sobre los casos de corrupción de la familia Bolsonaro, se expusieron los rampantes modelos de negocios con farmacéuticas para no dejar entrar vacunas para la pandemia de COVID; retomar videos donde Jair Bolsonaro se burla de los muertos durante la pandemia; videos contando historias de movilidad social frente a las políticas públicas de los últimos 20 años; adultos mayores haciendo videos desde sus celulares; nietas y nietos mostrando a abuelas y abuelos dispuestos a salir del retiro electoral para votar en favor del porvenir, todas las personas desde sus respectivos ámbitos aportando al mismo tiempo, con alguna historia, desde la ciencia y su acceso, hasta el día a día de las obreras, profesoras, enfermeras y diversas profesiones que han adquirido mayor relevancia. Hasta toques de humor sobre formas de convencer al electorado conservador que se esconde tras el lema “Dios, Patria y Familia”. Una de las iniciativas más interesantes, fue desde la comunidad LGBTIQ+, quienes plantearon que si gana Flavio Bolsonaro, expondrán a todos los heteros sigilosos, que a escondidas y con mucho cuidado buscan por igual a hombres gays o mujeres trans para tener interacciones sexuales. De manera irónica, se le ha llamado a esta iniciativa, la “Gayrilla”, por evidenciar la disputa real que hay detrás. Esos hombres hetrosigilosos bolsinaristas, están eligiendo una opción política desde el lema Dios, Patria y Familia, anclados en el ímpetu masculino de un liderazgo que ve en la comunidad LGBTIQ+ un enemigo al que hay que erradicar. Al mismo tiempo, nos deja ver el doble rasero con el que actúa la derecha, por un lado profesan la búsqueda a mujeres sumisas y recatadas que encuadren en ese modelo ridículo “tradicional” de la familia nuclear, mientras en paralelo, buscan auto referencialmente un placer para consumir otros cuerpos, y no tienen empacho de ponerles en riesgo al ser consumibles y descartables. A los grupos de derecha no les interesa ninguna agenda, todas son generalmente fachadas que esconden intereses reales en su reverso, como el lucro y la generación de dinero inmediato a costa de la vida. Sí, es la vida, lo que está en riesgo en esta lucha contra la barbarie de la extrema derecha.
Pensar que META o las llamadas “bigtechs” permanecerían pasivas, es ingenuo. Recordemos que Elon Musk para el caso del golpe de estado en Bolivia, abiertamente escribió a través de su plataforma X, en una publicación del 24 de julio del 2020: “Daremos golpes de estado a quien queramos, lidien con ello”. Al igual que Musk, Zuckerberg a través de Meta y toda sus plataformas, está yendo por las tierras raras y todos los recursos que encuentre a su paso y de manera desmedida. Para el caso de Meta y la elección en Brasil, antes del primer turno, tiraron la página oficial de Lula, y ya en plena campaña por el segundo turno, comenzó poniendo candados y filtros para bajar videos de quienes hablaran negativamente de su candidato favorito, el entreguista Flavio Bolsonaro. En Instagram, si se buscaba la página Lula Oficial, sólo se desplegaba el perfil oficial de la campaña de Flavio Bolsornaro. Igualmente, al buscar en WhatsApp, Ejercito de Lula, daba como resultado, la Tropa de Flavio. Aunado a ello, comenzaron a generar cortes a las interacciones de los usuarios. Para poner un ejemplo simple, un usuario que por su nivel de interacciones pudiera llegar a 1000 personas, es decir, que su contenido lograra alcanzar y aparecer simultáneamente en los feeds (es el espacio donde ves el flujo continuo de fotos, videos, reels y anuncios que se despliegan en tu pantalla, al abrir la aplicación) de 1000 cuentas simultáneamente. De la noche a la mañana, dejaron de aparecer. En el mejor de los casos, bajaban de 1000 apariciones, a sólo 10, en el peor de los casos, contenido bloqueado por estar supuestamente en revisión o infringir alguna supuesta norma. Hay muchas maneras de verificarlo, y todas las cuentas afectadas comenzaron a denunciarlo. Es así que, en la semana previa a la segunda elección, surge el movimiento de ¡Meta, no se meta! que ha derivado en una denuncia pública, judicializando esta intervención, ante el Tribunal Superior Electoral de Brasil, por no generar un principio básico de la contienda: condiciones de equidad para ambos bandos. De aquí que, tras la victoria del pasado domingo, Lula haya adelantado públicamente, que todas las plataformas digitales se regularán. Y que la dependencia de IA de China y EEUU, deberá transitar hacia opciones desarrolladas localmente.
Con todo este escenario a cuestas, está inscrita la importancia de una estrategia digital que permitió articular todos los esfuerzos territoriales, haciendo participes a millones de usuarios de redes sociales, transformando considerablemente, la manera de ocupar las calles e incidir de manera colectiva en la percepción de otros millones de personas. Se crearon iniciativas para convencer a personas indecisas en las calles, surgieron diseños, adhesivos, folletos, todo traducido del lenguaje de redes y de los temas que de manera consolidad se iban impulsado desde el canal oficial del Ejército de Lula. Que, una vez iniciada la votación, funcionó como una brújula articuladora de la defensa del voto, a través de la difusión verificada de información. Esta campaña, no habría funcionado, si sólo se queda al nivel del ludismo de las redes sociales. Estos ejercicios permitieron, distintas intervenciones territoriales, en función de la edad, la experiencia, la identidad, la participación, colocando una diversidad de mensajes para comunicar la imperantica de salir a votar. Ya no era un voto tradicionalmente pedido en favor de un proyecto de izquierda. Al enfrentarse a una hidra de múltiples cabezas, cada una dispuesta a recortar lo que se le pusiera en frente, fueran presupuestos o abiertamente eliminar agresivamente a su contrincante. Y como en las obras de Goya, el sueño de la razón produce monstruos, surgieron los ejemplos más emblemáticos de esa barbarie que representa la extrema derecha: niños con armas, amenazas de muerte a periodistas, mujeres blancas haciendo alusión a los símbolos nazis, sin ningún reparo, en tocados ingenuos de flores para la cabeza. Policías golpeando a gente en las calles, hasta diputadas recién electas por el PL festejando su victoria usando un látigo que azotaba amenazante a su paso por las calles, en un evidente signo de intimidación, escenas sórdidas de hombres blancos trayendo encadenada a una persona negra, que en su teatralidad colonial, “representaba” al demonio del PT al que había que controlar, frustraciones no contenidas, matizadas en insultos racistas contra cualquier persona que se cruzaran por la calle, entre muchos otros ejemplos condenables y lamentables. Todo ello reflejando el nivel de cinismo, intolerancia, y retratando de cuerpo entero a esos fantasmas del racismo, la intolerancia, el sectarismo, el odio y violencia que caracterizan a la derecha y la extrema derecha. De ahí que se hablara del riesgo a la democracia, pues la bandera del autoritarismo, la violencia y el ver al otro o a la otra como un enemigo a eliminar, de manera real y sin retórica, están reanimando al fantasma del fascismo y la dictadura, al plantear aspectos tan delicados como la eliminación de los poderes y hasta el cambiar la constitución.
FOTOGRAFÍA POR MIDIA NINJA
Es así que nos encontramos en la antesala de una definición fundamental para toda América Latina. El triunfo de Lula de la mano de más de 64 millones de personas que salieron a votar en defensa de la soberanía, la democracia y el respeto por algo tan fundamental como la vida misma. En relación con el primer turno, la coordinación epidérmica que se generó desde todos los frentes logró que salieran a votar, 10 millones de personas más que en el primer turno, por la opción número 13, de Luiz Inácio Lula da Silva. Esto generó una diferencia de poco más de cuatro millones cuatrocientos mil votos, respecto al bolsonarismo, dejando una victoria contundente. La votación no se decidió por convencer al electorado bolsonarista. Esa será una tarea pendiente, pues no es sostenible tener una tensión en la que casi la mitad del electorado concuerde con eliminar a su otra mitad, cueste lo que cueste. El costo de esta elección fue en todo momento la supervivencia. Los esfuerzos por construir la histórica remontada, fueron posibles, en gran medida por volver a darle la centralidad al involucramiento en las decisiones públicas, a las personas. Esta elección ha sido tan emblemática, porque con esas acciones, se generó un sentido de pertenencia que nos recordaba en todo momento, que desde pequeños gestos, se pueden generar involucramientos enromes desde lo colectivo. El esfuerzo de cada una de las personas involucradas, de haber estado día y noche durante tres semanas, siguiendo al pie de la letra las indicaciones que el General Janones y el Mariscal Lula, daban día con día, se vieron cristalizadas en la hazaña histórica.
Una hazaña que además, se enfrentó a un aparato de oposición, dispuesto para el fraude, se dieron varios casos de intervenciones orientadas a desincentivar el voto: vuelos cancelados de manera deliberada de la región sur hacia el nordeste donde se concentra la mayor parte del electorado en favor de Lula, bloqueos en las carretearas y las ciudades, cambios de las localizaciones de las urnas, boicots al transporte público en diversas ciudades, principalmente Salvador y Sao Paulo. La lógica territorial de la disposición de las urnas electrónicas hace con que los sitios de votación, estén demasiado alejados de los domicilios de la mayoría de la población, por lo que en muchos casos, es indispensable el uso de transporte público. De ahí la relevancia del mencionado boicot. El caso más grave son las urnas que se colocan para las comunidades indígenas del norte en toda la zona del amazonas, el sistema electoral en lugar de acercar las urnas o generar un sistema de papeletas impresas, pone a disposición de esas comunidad, urnas que son instaladas a kilómetros de las mismas, en la mayoría de los casos, se tienen atravesar largos kilómetros en embarcaciones considerablemente grandes. Sin ellas, se pierden miles de votos. Al filo de la hora, el Tribunal Electoral, había negado esta transportación. Finalmente se resolvió sobre el transcurso del mismo día de la elección.
En el camino, con todas estas irregularidades ambas campañas pidieron que la votación fuera ampliada de su horario normal del cierre hacia las 5 de la tarde. Se concedió un plazo hasta las 7 de la tarde, de la mano de uno de los magistrados del Supremo Tribunal Federal (STF) Cristiano Zanin. Sin embargo, en la comunicación con el presidente del Tribunal Superior Electoral, Kassio Nunes Marques, el anuncio llegó minutos después de las 5 de la tarde, generando que gran parte de las casillas y las urnas electrónicas estuvieran ya cerradas y apagadas. Actualmente Flavio Bolsonaro quiere impugnar el proceso como si él mismo no hubiera solicitado la ampliación. Datos contundentes, ya recalcan, que ante la falta de disponibilidad real de urnas electorales abiertas después de las 5 d la tarde, sólo se tuvo un registro 35 mil votos más entre ese horario y las 7 de la tarde. Frente a un avasallador resultado de más de 3.5% de la votación final, estamos seguros, no habrá mucho por impugnar. Este ha sido un proceso, que por su magnitud y coordinación histórica, fue tan contundente, que hoy en día no hay margen alguno de duda. Por más que Donald Trump, principal perdedor histórico de estos comicios, nos entretenga con sus ya conocidos desplantes, anclados en la irá y la frustración. Gracias al tamaño de la legitimidad generada en las urnas, no le ha quedado más que decir, que a pesar de todo, se lleva muy bien con el presidente Lula. En esta batalla, se le ha derrotado a la barbarie.
No es posible quedar a merced de un estado constante de excepción y supervivencia. El lucro a costa de lo que sea, a costa de las posibilidades que tiene la propia vida. La ultraderecha no sólo usa el odio para generar contenido, es la base de su proyecto, cristalizado en recortes y un uso indiscriminado de las políticas púbicas para excluir, reprimir y exterminar a todo aquello que no se subordine a sus designios. Aplicar la ley del más fuerte o como Trump, del más gandalla (o bully). Usar las nuevas herramientas en esta era digital, es imperativo. Aprender a comunicar dentro de estos modelos, con sus lenguajes y enganchamientos, es la materia pendiente. Desde el sur global, se nos está enseñando, que el colectivo siempre estará por encima de cualquier artificialidad, sea aglutinada en granjas de bots, o sea la monstruosa inmensidad de las gigantes tecnológicas y la hasta ahora brumosa idea de la gobernanza digital.
Para concluir este desarrollo, se me ocurren tres grandes aprendizajes que podemos rescatar sobre este proceso en Brasil, que dicho sea de paso, será la última elección de Luiz Inácio Lula Da Silva. 1) la comunicación de mensajes y contenido político en la era del tecno feudalismo. No se puede depender sólo de las redes, pero tampoco se puede depender sólo del trabajo de base en las calles. Ambos son mutuamente dependientes, y uno no puede soltar al otro.
Es imperante, transitar hacia los nuevos modelos de comunicación que las juventudes están movilizando; 2) rearticulación de las izquierdas latinoamericanas frente al uso de las plataformas digitales y la continuidad de los proyectos despersonalizando los procesos. Lula mismo ha reconocido el desgaste que ha significado no haber generado un relevo generacional a buen tiempo, en esta última elección parecieran asomarse algunas posibilidades de ese relevo, a través de varias opciones, el tiempo lo dirá. Tras su primer discurso como candidato ganador, ha establecido muy bien los ejes fundamentales de su nuevo gobierno, comunicación directa con la gente, tal vez como en el caso mexicano y un uso más eficiente de las nuevas tecnologías de la información, incluyendo la reglamentación de las redes sociales, ser un referente para el mundo en la transición a las nuevas energías renovables, pensar la IA en clave local y en portugués; 3) relevancia de la separación de la iglesia y el estado. Tras la victoria, Lula se pronunció por la laicidad del Estado. También aquí hay mucho que aprender de México. Los asuntos públicos inherentes a la política, se le arrancaron a la intervención de los púlpitos. Las leyes que ponderan la separación Iglesia-Estado y la libertad de cultos, encumbran un aspecto relevante, no se puede poner la creencia particular (lideres políticos agradeciendo al dios en el que creen por concreciones materiales), de quien esté al frente de un gobierno, por encima del resto de las creencias que el resto de la sociedad profese, este error, a lo largo de la historia ha consolidado dictaduras, por ejemplo, no es imposible pensar en el Chile de Pinochet, sin el Opus Dei. Y a nivel internacional, es imposible pensar en Carol Wojtyla, alias Juan Pablo II (recordemos que el Vaticano antes de ser el epicentro de un tipo de creencias, es ante todo, un Estado, con Política Exterior muy concreta y es además, el Estado que inventó la diplomacia), sin su papel fundamental en la desarticulación y persecución de la teología de la liberación en América Latina. La disputa por las almas va en un terreno y la disputa por las condiciones materiales de existencia, en absolutamente otro. Sin esta separación, siempre estará latente el impulso autoritario y a veces fascista, de imponer a cualquier costo, una sola idea del mundo.
Parte de las contradicciones inherentes a esta elección, han generado que el terreno de la democracia se lleve al límite. El nivel de tensión en Brasil, llegó a tal grado, que frente al impulso intervencionista del norte global desde sus aliados entreguistas del bolsonarismo, tuvo que salir en defensa el nacionalismo. Y nuevamente el diablo está en los detalles. Uno de los lemas de campaña de esta remontada histórica, se encuentra en la frase “Izquierda y derecha unidas contra el bolsonarimo”. Quisiera cerrar el argumento, perfilando esta discusión para otra ocasión. Pero no quisiera dejar de resaltar las complejidades que este tipo de alianzas, pueden generar. Se abre toda una nueva conversación en torno del papel de las burguesías nacionales que complejizaba Rene Zavaleta junto con toda la generación Latinoamérica de la teoría de la dependencia.
Por ello, es urgente replantear los proyectos en clave nacional o no, estatal y de las izquierdas, de cara a una absoluta renovación, que entienda a quienes se está dejando atrás y por qué ya no está siendo inteligible la idea de justicia. El problema con el rebuscamiento de la idea de justicia vista desde la óptica del combate a la corrupción trae un doble rasero, el más grave seguro es la despolitización rampante, pero una quizá igual de grave, es degradar, secar y vaciar de sentido y contexto a las consignas políticas, convirtiendo los argumentos en mera retórica que se repite sin horizonte de sentido. Los electores de la ultraderecha vociferan en favor del cambio, de algo mejor, de la libertad. Frases hechas y espetadas sin contenido alguno por quienes se erigen en lideres políticos de esta nueva versión libertaria del fascismo. En los tiempos de la gobernanza algorítmica, los nichos digitales, la desinformación, las deep fakes creadas por la IA, se está generando una nueva guerra comunicacional a la que no podemos subestimar como irrelevante. Y a la que tampoco podemos responder de manera similar. El arte de lo imposible tiene frete así, nuevos y renovadores horizontes por explorar. Desde las nuevas generaciones, se estarán construyendo nuevas maneras de comunicar la importancia de las agendas políticas de la vida presente y futura. Mientras existan agendas imperiales y extractivistas, la explotación de la gente y sus recursos no pueden dejar de ser problematizadas en la discusión pública. La experiencia en Brasil nos deja ver la importancia de salir a la calle en brigadas y hacer trabajo político de base, usando incluso algunos ejemplos gráficos y visuales que se han tecnificado desde las redes sociales. Y desde las redes sociales y las plataformas digitales, desarticular la muralla que las grandes empresas tecnológicas colocan para la creación artificial de nichos que puedan movilizar a voluntad para la creación de crisis situacionales y desestabilizar gobiernos para conseguir a cualquier costo, la concreción de sus intereses particulares.
Lula, luliña, nuestro vejo. Nos ha mostrado en carne propia, esta consigna histórica de renovarse o morir. Un gigante de 80 años nos está demostrando que es posible la organización colectiva, sea en clave digital o territorial. Recientemente aceptó usar un celular de esos que ahora llamamos “inteligentes” y con la enorme claridad política que le característica nos advierte, “no dejen que su memoria sea borrada por un video de 30 segundos”. Al tiempo que comienza a grabar videos desde la perspectiva visual de una selfie bailando el ritmo de las canciones de Caetano Veloso que tanto gusta, o de los ritmos que las juventudes están disfrutando. Con esto nos enseña, que se pueden movilizar los afectos, desde otros horizontes distintos al odio y la frustración, tan propios de nuestros contrincantes.
Esta ha sido una campaña ejemplar, emotiva y políticamente revitalizante en más de un sentido. Frente a nosotros se van abriendo nuevos horizontes de esperanza.
Para finalizar, les dejo algunos videos, uno del rapero Mc Cabelinho como un ejemplo muy didáctico, de cómo desde todos los sectores se sumaron para revertir la desinformación y la manipulación a través del odio.
• Video de Mc Cabelinho sobre el hijito de papá: https://youtu.be/xRW4_rjGrf8?si=ZUAhFzWqZfZAN6sD • Y de como Lula, está transformando su imagen en redes sociales:
o https://www.instagram.com/reel/Dec_9ULu6kZ/?rpxt=MXgwMjFsd2RubXppMw==
o https://www.instagram.com/reel/DeeEJq-xbMZ/?exln=MWl2NDFmNzA3dWFmcg==
o https://www.instagram.com/reel/Deiarrzu9vi/?srtk=MWl5YmE2cmFoeDhyOA==
o https://www.instagram.com/reel/Dee2EfQtXXD/?mdxt=dzFwMmltamYwemw1
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● Sobre el discurso anticorrupción: https://www.pagina12.com.ar/217172-la-corrupcion-es-el-caballito-de-batalla de-todas-las-derech/
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● Consulta datos sobre resultados electorales primera vuelta: https://elpais.com/america/2026-10-06/resultados de-las-elecciones-en-brasil-en-vivo.html
● Consulta datos del voto en adultos mayores: https://www.bbc.com/portuguese/articles/cj62yn475xrwo
● Meta no se meta: https://www.telesurtv.net/meta-no-se-meta-rechazan-interferencia-brasil/ ● Entrevista a Ana Elisa: https://www.instagram.com/reel/DeRX_4otfQg/?vrfl=eWN1bGtuZWtuMmw3
● Informaciones sobre los resultados de la segunda vuelta:
https://www.bbc.com/mundo/articles/ck1wvz44jy0go
https://www.bbc.com/mundo/articles/cr2ke8j4944po
https://www.instagram.com/reel/De8TCYqgDBf/?mdxt=MWplbnhobnRlejI4ZA==
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