COYUNTURA

La imaginación política frente a la gobernanza algorítmica.

La imaginación política frente a la gobernanza algorítmica.

Movilización territorial, estrategia comunicacional y la reorganización digital de la izquierda como imaginación política.

Erick López Álvarez Tostado 

Octubre de 2026 



Después de la primera vuelta en las elecciones de Brasil y en la antesala del segundo turno, no dejaba  de resonar en mi cabeza la introducción de Alceu Valença en su famosísima canción, Anunciaçao, “en  la bruma leve de las pasiones que vienen de dentro”. ¿Cómo entender esas pasiones que han surgido  en la brumosa tempestad de nuestros tiempos? ¿Cómo entender que estamos en medio de una disputa  histórica entre barbarie y civilización? Pienso en las distintas maneras en las que estas líneas podrían  encontrar un sentido en medio de las burbujas digitales filtradas y manipuladas por los algoritmos de  este nuevo feudalismo digital. Surgen más dudas y preguntas que rotundas afirmaciones, en medio de  esta neblina de distopías amalgamadas en los centros de datos de los profundos enclaves del  extractivismo global. Y a pesar de todo, la esperanza nos mueve. Quiero contarles y pensar  colectivamente, sobre lo que se ha desarrollado en las últimas tres semanas. Para muchas y muchos de  nosotros, quizá, uno de los procesos más vibrantes, entrañables y tan poco predecibles, que  mantuvieron a una región, y seguramente a todo el mundo, conteniendo el aliento hasta los últimos segundos.  

América Latina en estos momentos, es la vorágine de disputas por los recursos, inmediatos, futuros y  próximos a explotar. La disponibilidad de tierras raras y recursos estratégicos, está librando una batalla  por la vida. Una guerra declarada en el “Escudo de las Américas”, la doctrina “Donroe” y las alianzas  con los grandes terratenientes de la era digital. Hay un bando que quiere disfrazar estas disputas, en  supuestas batallas culturales y un iracundo discurso de combate a la corrupción. Y dicen que el diablo  está en los detalles, así que no perdamos este elemento de vista. Los ahora llamados grupos de ultraderecha, han encontrado en la carrera algorítmica de la extracción de datos personales, el caldo de  cultivo perfecto para movilizar los recursos afectivos de millones de personas. La estrategia nos ha  tomado por sorpresa a generaciones que llegamos a asegurar con toda categoría, que la vida está más  allá de las redes sociales y el internet. La realidad no está en la burbuja digital, pensamos. Y henos  aquí, frente a nuestro propio “Apocalípticos e Integrados” del Siglo XXI. ¿Cómo entender este desfase  en el que las redes sociales alcanzan una relevancia absoluta sobre la definición de “Lo real”? O al  menos, así nos están construyendo la percepción esos algoritmos. Las disputas simbólicas ya le tienen  ganado medio terreno a las disputas de narrativas que terminan cristalizándose y forzando las  concretudes de la realidad. Y en el punto en que nos encontramos, esto no es retórica. Votar por una y  otra opción en las urnas, está siendo cada vez más orientada por este tipo de estratagemas digitales.  

Cómo explicar los cambios en los procesos electorales de América Latina, cómo explicar este supuesto  conservadurismo de las juventudes que desde los grandes medios, terminan por convencernos de una  profunda despolitización, cómo explicar las percepciones extremadamente negativas en contra de los  proyectos progresistas de la región. A la luz de los resultados del domingo 25 de octubre en Brasil,  ¿Será que es la falta de formación política, será que es la falta de construcción de bases más sólidas, hace falta salir a las calles, o hace falta entrarle a las nuevas estrategias de comunicación en los canales  digitales? Qué pasó con las consignas históricas por los derechos colectivos, en dónde queda la educación, el acceso a la salud universal, el derecho a la vivienda digna, el derecho a un medio  ambiente sano? por mencionar algunos. En qué punto de la historia nos encontramos, que nos parece más justo exigir “transparencia”, que derechos sociales, en qué punto nos pareció más justo o sensato,  elevar a conquista política, la lucha contra la corrupción, en detrimento de una mayor organización por  el acceso a una educación de calidad. En qué punto de esta historia intercambiamos la idea de justicia  de esta manera. Será que el algoritmo muestra lo que es nuestro interés, o nos muestra lo que es  consustancial al interés de sus grandes propietarios. Vladimir-Safatle, nos dice que la derecha crea la  ilusión de que los individuos pueden liberarse de la sociedad, para desarrollar sus habilidades, incluso  si son tan básicas, como las de la supervivencia. Es este espejismo, el que da entrada a todo tipo de  “contenidos” que interpelan directamente a nuestros afectos y dolores más ocultos. Y el de la  supervivencia puede ser incluso, uno de los más peligrosos. Convenciendo a miles de personas, que la  salida está en el uso de la fuerza, convirtiendo necesidades irresueltas, en asesinos a sueldo, milicianos  y una serie de distorsiones en las comunidades más olvidadas. 

FOTO POR AGENCIA REUTERS

En una época con una explosión de datos en circulación, disfrazados de información, ¿por qué nos es  más difícil comprender aquellas urgencias colectivas, aunque nos interpelen directamente? ¿Será que  estamos pensando las urgencias en clave individual y no colectiva? Será casualidad que el consumo  de nuestra información está pasando por nuevas estrategias “gamificadas”, con promesas de éxito y  superación de “coaches” financieros y hasta existenciales, vendedores de espiritualidades fincadas en  anacronismo de género, religiosas y hasta de bienestar individual. Toda nuestra orientación política  está pasando por un narcisismo totalmente desapegado de su propio entorno.  

Hagamos un brevísimo repaso necesario por algún punto de nuestra región. El caso de Colombia, con  un sistema electoral secuestrado por una plataforma digital, cuya programación neurálgica depende de  una empresa en el extranjero. Aunado a esto, nos encontramos en la nueva era del control de las redes  “sociales” y los recursos tecnológicos que diluyen los mensajes políticos en “scrolls” interminables y  “ragebaits” que conectan directamente con el odio y las emociones estancadas. Parte de este escenario,  ha hecho que muchas izquierdas de la región se alejen del uso de estas plataformas, dejando a merced  de la comunican política tradicional, mensajes que no están ni llegando, ni involucrando a gran parte  de sus electorados. Aún se estaba apostando por procesos centralizados, parcos y encapsulados en  políticas y argumentos que no están encontrando sentido alguno para la ciudadanía, que en el contexto  de las redes sociales, se convierten en audiencias dejadas a la deriva de la manipulación de millares de  bots. Actualmente, esto se está discutiendo con relación a los resultados de la campaña de Iván Cepda.  Y seguramente es el mismo caso para cada país de la región que ha sido alcanzado por la extrema  derecha. Uno de los grandes aciertos de Lula, fue entender que llegar a las juventudes, pasa  necesariamente por involucrarles activamente en el proceso.  

Hace tiempo, abracé una frase que miro con reticencia a la distancia. “En defensa de la intolerancia,  en busca de una renovada politización” decía el esloveno Slavoj ZIzek. Hacia el año 2010 esta frase  parecía interpelar al abuso de las agendas de lo políticamente correcto, para desarticular las acciones  de la imaginación política. Y como en muchos casos que actualmente podemos ver con mayor claridad,  resulta que la derecha aprendió a usar y explotar este horizonte de sentido. En el auge de las redes  sociales de la década pasada, esa defensa de la intolerancia se convirtió paradójicamente, en la bandera más importante que levantan las derechas en el mundo. El cinismo rampante que permite movilizar  afectos desde el odio y la intolerancia, encontraron su artilugio más relevante en el uso y abuso de las  redes sociales. Rápidamente avanzada la década, se codificó el uso de la ira, como el anzuelo perfecto  para movilizar desde la desinformación. Se le ha llamado “Ragebait”, hacer del enojo, la frustración y  el miedo los corolarios de cualquier tipo de movilización.  

AGENCIA AP

Frente a la sobreexplotación de las emociones como el odio, el miedo y la frustración, surge una  pregunta más que necesaria. Desde otro horizonte político, desde la izquierda, ¿tenemos que disputar  en el mismo terreno, estaremos dispuestos a contestar con el mismo odio y llevar la confrontación  hasta sus últimas consecuencias? Cómo llegar a un público qué se encuentra secuestrado por las  condicionantes del algoritmo, cómo reventar las burbujas de datos que generan un consumo borrascoso  de videos e imágenes que dan sentido a una realidad cada vez más confusa, a la que le cuesta verse en  un espejo para ubicar el asidero que la sostiene. Cómo combatir el nivel de verosimilitud que han  alcanzado las noticias falsas en la era de la Inteligencia Artificial (IA). Cómo convencer con datos  duros e información verificable a quien ya lee todo en las claves que le construyó la burbuja  complaciente del algoritmo. A simple vista, pareciera una batalla perdida, dada en un escenario que ni  siendo programadores podríamos, si quiera, nivelar. El abismo que deliberadamente se ha construido,  se nos presenta como desesperanzador. Hasta que apareció Brasil, su gente y esa particular  imaginación política que hoy nos tiene celebrando algo que parecía imposible.  

Hoy no sólo es necesario, sino obligado, recurrir nuevamente a la pedagogía de la esperanza. Esa que  plantea un horizonte de posibilidades sin ignorar la realidad material donde actúa. Y si, como ya deben  estar pensando, no es casualidad que esta sintonía se esté desarrollando en Brasil. Tierra de personajes  de la pedagogía tan relevantes como: Paulo Freire con la pedagogía del oprimido, cuyas reflexiones  llevaron al desarrollo de estos preceptos desde las concretudes de su realidad material. Y de la gran  Antonieta de Barros para oxigenar la imaginación política siendo la primera mujer negra en asumir un  cargo de elección popular, vale la pena parafrasearla, pues no basta con existir, es preciso saber llenar  de sentido la vida. El escenario político brasileño, nos está dando lecciones que no debemos dejar  pasar. Están mostrándole a la región y al mundo, que hay mil y una maneras de enfrentar la  desesperanza. Y todo desde una fórmula tan simple, como sustancial: la organización popular. 

Avanzadas estas líneas, resuena en mi mente una canción del rapero Emicida, “Todo, todo, todo lo que  tenemos es a nosotros”. Y en el interregno de las campañas políticas, se le ha parafraseado con absoluto  sentido. Si Bolsonaro y familia han tenido de su lado a Donald Trump, a toda la derecha  latinoamericana encabezada por Javier Milei, la derecha diario, las granjas de bots, a Meta, a los  gigantes digitales y a el lobby evangélico pro-Israel, organizados para ir detrás de los recursos naturales  y las tierras raras de Brasil, entonces… todo lo que tenemos, es a nosotros mismos. Porque como ya  dijo el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva en la Asamblea General de las Naciones Unidas, “Brasil  no cabe en el patio trasero de nadie”. Y lo está demostrando con creces. 

Para problematizar e intercambiar con quien haya llegado hasta este punto. Quiero compartir con  ustedes historias que han resonado en las redes sociales de Brasil, cómo han legado aquí, y como se  construyeron, así como todo aquello que representan y simbolizan.

Para articular un poco de contexto, y pensar en lo que ha habido alrededor de esta histórica elección, salta a la vista una quimera muy  extraña, que han llamado el “pobre de derecha”. Hay incluso un libro de Jessé Souza con este nombre.  Dentro del sinnúmero de preguntas que puedan surgir, una de la más emblemáticas es ¿Qué hace que  una persona vote por su propio verdugo? Para explicarnos esto, surge una metáfora casi a modo de  fábula en medio de esta situación, y claro, como todo en nuestros tiempos, ya se encuentra amalgamada  en una gama variopinta de memes. La cucaracha, cansada del grillo, votó por el insecticida. Y sin darse  cuenta, mató a todos en el jardín, incluida la mosca, que había decidido no votar, pues no le interesaba  la situación. Este es el ejemplo fundamental de nuestros tiempos. Una bruma leve aparece de nuevo,  mostrándonos que a simple vista, lo más evidente, no es lo que necesariamente podríamos apreciar. 

Hay una disputa en la manera de comunicar los logros y las políticas públicas de los gobiernos de Lula.  Uno de los mayores avances ha sido el del terreno educativo y de promoción de la igualdad racial, así  como programas específicos en materia de salud, vivienda e innumerables ramas cristalizadas en  políticas sociales. Entre los más sonados, se encuentran, PROUNI, becas para cursar estudios  superiores, Ley de Cuotas Raciales, SAMU, SUS, FIES, Pronatec, Bolsa Familia, programa Minha  Casa, Minha Vida (MCMV), entre muchos otros de distintas ramas económicas, culturales, sociales  que surgen para avanzar en el terreno de lo concreto, logrando que hijas e hijos de obreros y todo tipo  de trabajadores precarizados lograran entrar a las universidades potencializando la movilidad social. 

Estas políticas en su conjunto han logrado sacar en dos ocasiones a Brasil del mapa del hambre a nivel  global. En medio de las disputas de contenidos digitales, esta generación de hijas e hijos formados en  estas universidades, han compartido narrativas monumentales para demostrar que sin estas políticas  públicas, jamás se habrían ampliado las oportunidades para su movilidad. Pero al mismo tiempo, las  inercias históricas de Brasil no dejan de ensañarse con la violencia de los territorios. En la favela, las  poblaciones racializadas, principalmente la población negra, que según los datos oficiales del Instituto  Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), nos dice que la población afrodescendiente representa el  55,5% de la población brasileña, y es esta la que en el contexto de las favelas, sufre de dos distorsiones  que dislocan la realidad, por un lado, muchas hijas e hijos salen catapultados por grandes oportunidades  en esa movilidad social, pero por el otro, quien se queda, reduce sus opciones a merced de las milicias,  la policía militar y los asesinos de alquiler. En medio de estas tempestades, en donde la acción del  Estado va dejando espacios sueltos, y no por mera casualidad, hay otros actores que adquieren singular  relevancia. Y adivinen qué actor tiene sembrados, cual tiendas de empeño, en cada esquina, sucursales  al estilo de la realidad mexicana. Si, en estos espacios que sugiero, se empeñan los sueños de vidas  futuras con agiotistas de la fe a través del evangelio. Sucursales en cada esquina, dispuestas a  empadronar la desesperación que se le arrebata a la supervivencia. Y sí, cuando hay una urgencia en  la comunidad, aquellos que atienden a la emergencia, son los pastores de culto. Este trabajo  comunitario, pocas veces reconocido en la agenda de las izquierdas, es lo que está marcando una  enorme diferencia en contextos donde nunca existió la separación de la Iglesia y el Estado. Aquí  resuena historias convulsas de toda la región, y es quizá el único tema en el que México sale bien  librado. La relevancia que han adquirido en los procesos electorales los grupos evangélicos no puede  minimizarse.

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En varias reflexiones que considero críticas e importantes, se ha dicho que las políticas públicas de  Lula, han generado un avance impresionante en un país con una profunda tradición esclavista, colonial  y latifundista. Se quieren contrastar 20 años de intentos, contra más de 500 años de prácticas y  pensamientos delirantes. Una de mis grandes sorpresas en la discusión pública brasileña, ha sido la  eliminación de la “escala 6 x 1”, es decir, del derecho a un solo día de descanso por seis días de arduo  trabajo a lo largo de la semana para las y los trabajadores. Para ejemplificar el nivel de encuadramiento  colonial del que estamos hablando. En una entrevista con la actual ganadora de una Diputación Federal,  Ana Elisa Santos Silva, mujer negra de Minas Gerais, con apenas 21 años, se le cuestionó sobre la  imprudencia de proponer el aumento de los días de descanso que plantea esta reforma, promovida  durante varias décadas por la izquierda brasileña. Busquen y sigan la trayectoria política de esta mujer  muy de cerca, valdrá toda la pena, hace parte fundamental de las estrategias que aquí vamos a  comentar, oxigenando la campaña entera de cara a la segunda vuelta en todas las redes sociales. Para  regresar al ejemplo, en concreto, lo que la entrevistadora hace patente que no puede inteligir, es algo  básico para muchas y muchos de nosotros. ¿Qué va a hacer el trabajador, con un día más de descanso?  Acaso eso no preocupa a la izquierda, dice la entrevistadora, no se han dado cuenta de lo terrible que  será ver a gente que no llega ni a final de mes con un día más sin hacer nada. Si tuviera dinero, es  decir, un rico se entiende, recalca, pues pueden salir de vacaciones todo el fin de semana si así lo desea.  ¿Qué hará una persona con tanto tiempo libre? Más allá de poder describir el tamaño de la apertura de  los ojos y las gesticulaciones de incredulidad de Ana Elisa, y quien con toda claridad revira: “Dejen  de querer controlar la vida de la gente pobre, eso no es de su incumbencia”.  

Regresando al lastimoso ejemplo de la presentadora, sin decirlo abiertamente, los fantasmas del  latifundismo, el racismo y el rampante colonialismo salen a relucir en su enérgico argumento. La  preocupación real es vincular el tiempo libre de una determinada persona, a una supuesta propensión  a la criminalidad, la preocupación real es seguir administrando los horizontes de posibilidad del  derecho al tiempo libre y el esparcimiento de una persona que desde su imaginario colonial tendría  que seguir en condiciones análogas a la esclavitud. Y es que en el fondo está la vieja idea del  economista David Ricardo, en donde el dinero debe ir a los ricos, pues sabrán que hacer con él. La  gente pobre, decía, se lo gastaría a desparpajo y de manera “irresponsable”. Cómo si el gasto ridículo  en lujos, tras la lógica de la acumulación por la acumulación, no nos tuviera en el punto en el que nos  encontramos. Por qué ese sector nos hace creer que necesitamos vuelos turísticos a la luna o un auto  volador, y no nuestras tierras, nuestros ríos limpios, un medio ambiente sano y una vida llena de  dignidad. Brasil nos pone de relieve lo que está en juego en esta elección. El capitalismo salvaje de la  acumulación irresponsable por todos los medios que arrasa contra todo aquello que se le interpone,  contra la vida de miles de millones de personas que habitamos este espacio que llamamos tierra.  Nuevamente, civilización contra barbarie.  

Harían falta más páginas para desarrollar el contexto geopolítico más amplio, y pasar del dominio de  las tierras raras siendo Brasil el segundo país con las mayores reservas probadas, sólo después de  China, tal y como se recoge en el informe anual del Servicio Geológico de Estados Unidos. Lo que  nos hace entender por qué Donald Trump, quiere a toda costa destruir el bloque de lo BRIC´s, ese es  el argumento número uno desde el inicio de su segundo periodo al frente de esta potencia en crisis llamada Estados Unidos de América. Y la apuesta política que en este momento representa el proyecto  de Lula, va en sentido contrario a esos intereses de la realpolitik gringa. 

Aquí vamos llegando de vuelta a la pedagogía de la esperanza. Con todo este escenario llegamos al  fatídico 4 de octubre de 2026. Ese primer turno en el que ganó Flávio Bolsonaro por una corta  diferencia de poco menos del 2% frente a su adversario Luiz Inásio Lula Da Silva, lo cual representa  una diferencia concreta de 2.2 millones de personas. Aquí es donde surgen el vendaval de escenarios  y comparto con ustedes algunos datos que resultan relevantes para reflexionar. Históricamente en  Brasil, nunca un candidato que quedara en segundo lugar en la primera vuelta, había conseguido remontar ese resultado, era casi una regla que aquella persona candidata que lograra el primer lugar en  esta primera vuelta, con la suma de las alianzas restantes, pudiera quedarse con el primer puesto de la  segunda vuelta. Y a pesar de todo, y contra toda la maquinaria internacional de las grandes empresas  tecnológicas en alianza con Donald Trump, se consiguió. 

Analizando más a detalle esta elección en su primer turno, el 20.8% del padrón electoral no se presentó  a las urnas, una taza muy alta para el comparativo de participación de elecciones anteriores. En  números absolutos, esto representa un total de 32,864,342 personas ausentes que no concurrieron a la  votación. Recordando que en Brasil el voto es obligatorio, eso puso los reflectores en este volumen tan  importante. Si la diferencia a este punto era de 2.2 millones de votos entre el primero y el segundo  lugar, era natural pensar, que de entre los más de 32 millones de votos, estaría la disputa real por la  contienda electoral. Obligadamente habría que ir por esos votos. 4 estados concentraron más de dos  millones de personas que no fueron a votar, siendo Sao Paulo el más voluminoso con 7,690,900  personas que no fueron a votar, el resto en orden de aparición son Minas Gerais, Rio de Janeiro y Bahía  en el nordeste. Había otros ocho estados con más de un millón de personas que no salieron a votar, por  lo que las opciones y esfuerzos, podría pensarse, serían inmediatamente focalizados. Surgieron  plataformas muy relevantes que permitieron mapear y geolocalizar con una enorme precisión en dónde  se encontraban esos millones de votos. La página DaPraVirar.org es sin duda una de las más relevantes.  Otro dato importante, en Brasil, los adultos mayores de 70 años y más, pueden exentar la  obligatoriedad del voto, por lo que es muy común que ese grupo poblacional rara vez se presente a las  elecciones. La abstención de este grupo etario, superando a la de procesos previos, se colocó en un  49.9%. Esto representa, para darnos una idea, a más de 8 millones de brasileñas y brasileños, por ello,  se convirtieron en el foco de atención en la segunda vuelta. Por su parte la ausencia de los jóvenes de  21 a 24 años representó un cuarto de este grupo etario. 

El día fatídico del primer turno, surgieron reflexiones muy interesantes. La primera, en los que  parecieran ser unos terribles resultados para el PT en el congreso, se pone de relieve que no dominarán,  sin considerar que nunca en la historia lo han logrado. La izquierda no está desapareciendo, poco a  poco se va consolidando, aunque sí, muy lentamente. Por ejemplo, el PT, PSOL y PSDB juntos,  consiguieron en 2018, 73 diputados federales, en 2026 han conseguido 95. Evidentemente aún no se  convierten en mayoría, pero nunca lo ha sido. Los partidos que sí han sufrido una reducción  considerable son aquellos de centro. Y la extrema derecha es la que creció el doble, pasando de 60  diputados en 2018 a 131 en 2026 tan solo en el PL. Aquí también hay mensajes que matizar para no  caer presa de la desesperanza. 

Es importante ubicar que las y los congresistas federales más votados del PT, tienen un denominador  en común: son influencers. Es decir, que de alguna manera, esa particularidad, les permitió tener una  vinculación de su mensaje de manera más orgánica con y desde sus audiencias. Y es aquí donde el  punto resalta por lo interesante. En medio de la disputa ideológica de comunicación con las masas del  Partido de los Trabajadores y el equipo cercano de Lula, surgieron muchas voces que llamaban a ver  en eso que en otros tiempos se ha desdeñado como potencialidad de movilización política (aunque la  derecha use y abuse de los recursos digitales). Surgen tres grandes figuras, una de ellas la recién electa  Ana Elisa, que de inmediato lanzó un llamado a usar las redes sociales, y usó un ejemplo que tal vez,  pocas personas habían reparado como relevante para el contexto electoral. “Han visto las paradas de  autobús por las mañanas, tipo 7 horas, ¿han visto que hace la gente? Si, están pegados a sus celulares,  mientras esperan su autobús. Es a ellos y por esos medios, que les está llegando de lleno la propaganda  Bolsonarista”. Es aquí donde se encuadró, hasta que punto se estaba perdiendo la batalla comunicacional, y por qué si la izquierda brasileña no hacía esta autocrítica no habría forma alguna de  remontar. En paralelo, Lula saló a decir, que estaba listo para la segunda vuelta, pues en el “cara a  cara, es un experto” Y claro que lo es. En menos de dos días se dieron cita en Brasilia, los infuencers de los que les hablo junto con el equipo de la campaña presidencial. Las expectativas comenzaron a  concretarse. Ana Elisa está siendo vista como un resultado vivo de las políticas públicas, en particular  las educativas de Lula, y ahora es ella quien ha comandado una parte de la estrategia digital de la  campaña en la segunda vuelta. Hizo entender al aparato de comunicación de la campaña, la importancia  de adoptar el lenguaje de las y los jóvenes en la era digital. Además, estoy seguro que por primera vez  en dos décadas, estamos frente a un verdadero cambio y relevo generacional, en el tremendo legado  de Lula para el mundo. Una segunda figura que ha aumentado la ampliación y claridad del mensaje político de a campaña, ha sido la Diputada electa, Erika Hilton, de Sao Paulo, mujer negra, transexual  de 33 años, que se convirtió en la congresista más votada en la historia de Brasil con 1.5 millones de  votos. La frescura con la que Erika Hilton comunica con sus audiencias y la claridad política en sus  argumentos ha generado propuestas tan relevantes como el fin de la escala 6 x 1 y la defensa de los  derechos LGBTIQ+, sumando con ello a diversos sectores, principalmente a la diversidad que se  encuentra en las juventudes. 

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Sumado a esto, aparece un tercer personaje clave, que junto a Ana Elisa y Erika Hiton, forman parte  del grupo que llegó oxigenar la campaña de cara al segundo turno con el uso de las redes sociales.  Entendiendo y escudriñando su funcionamiento. Me refiero a André Janones, también de Minas Gerais  y con 42 años. Responsable de haber creado la estrategia digital detrás del grupo de WhatsApp titulado,  “El Ejército de Lula”. El objetivo inicial de este grupo fue comandar las acciones orgánicas de personas  comunes, que contáramos con alguna cuenta en redes sociales. Antes del primer turno, el grupo no  llegaba ni a los 150 mil seguidores. Ante la emergencia de haber quedado en segundo lugar, el propio  Janones cuenta que vio la oportunidad para plantear una estrategia que, de alguna manera, usara el  mismo campo de batalla de sus contrincantes. Las redes sociales. Por eso el nombre del grupo, en  alusión a la disputa contra narrativa del adversario, “la Tropa de Flavio”.  

Lo que ocurre hasta este punto, es medular en el proceso histórico que recién presenciamos. El ánimo  de las y los brasileños tras la derrota en el primer turno de la elección estuvo por los suelos. El adversario aprovechó eso y apenas el lunes inmediato, ya estaba anunciando al hasta entonces posible  gabinete, y diciendo abiertamente que ya tendría una decena de decretos listos para lanzar en contra  de la población brasileña. Parecía la estocada final a para terminar de tajo, con la esperanza de millones  de electores. Frente a este escenario con un estilo muy particular de comunicar y al modo brasileño, se  construye este personaje del General del Ejercito Democrático de Lula. Quien, dando órdenes muy  claras a sus soldados, comenzó al grito unísono de “¡URGENTE!” y “¡HÁGANLO EXPLOTAR!”,  logrando lo que hasta ese momento parecía impensable, primero, levantar el ánimo de miles de  personas, que se irían a convertir en millones. Y segundo, hacer que esos millones de personas, tuvieran  una manera de canalizar las frustraciones, preocupaciones y energías acumuladas tras la derrota,  mediante actividades y tareas muy concretas, todos los días. Movilizó emociones y las convirtió en  acciones muy puntuales, bajo la firme promesa de hacer cambiar el rumbo de la elección. ¡Y lo  consiguió! 

Con estos elementos, a poco menos de una semana de la primera votación, ya se contaba con 3 millones  de personas integradas en este grupo. A pesar de las tentativas de la extrema derecha por derrumbar el  canal, argumentando que se difundían noticias falsas a través de este. El canal se mantuvo en ese  mismo volumen de integrantes, a pesar de haber atravesado por dos suspensiones a lo largo de estos  días. Durante la semana del 19 al 23 de octubre, con el ejercito consolidad, una de las estrategias  transversales de esta campaña digital, fue el aumentar el número de integrantes y seguidores,  “soldados” como él les llama, para aumentar de 3 a 4 millones, luego a 7 millones para el miércoles  21, y el objetivo, que parecía muy ambicioso, era llegar al viernes 23 con 10 millones de integrantes.  La apuesta, aunque parecía en aquellos días, relativa y abstracta, transformó el rumbo de la elección.  La campaña ha logrado que millones de cuentas orgánicas, es decir, de personas y no de granjas de  bots, coloquen temas y contenidos al unísono, logrando reventar las burbujas donde el algoritmo tenía  secuestrados a los electores indecisos. El dato es absolutamente relevante, ya que, si recordamos los  escándalos del potencial feminicida Fernando Cerimedo en Bolivia, se han logrado demostrar las  decenas de granjas de bots, con costos exorbitantes, que se ocupan para incidir en los contenidos y las  opiniones de las redes, manteniendo custodiadas las burbujas del algoritmo para que no “contaminen”  las líneas narrativas de los contenidos inventados por la derecha y la extrema derecha. Esto es lo que  hace absolutamente relevante al grupo del Ejercito de Lula.  

Cada día, posterior al primer turno de la elección, Jonanes se encargó de dar indicaciones y tareas muy  claras en el grupo para ser replicadas por las cuentas que se encuentran en ese gigantesco ecosistema.  Posicionar temas, crear hashtags, usar indistintamente, Facebook, WhatsApp, Instagram, X, etc. Vale  la pena resaltar, que en paralelo, toda la comunidad artística de izquierda de Brasil, ofreció sus cuentas  de alcance masivo, para colocar los mensajes que los equipos de campaña considerasen pertinentes.  Eso sin duda tendría un impacto gigantesco, pero con el blindaje de las granjas de bots, seguro el  impacto corría el riesgo de ser menor. Es aquí, que cobra enorme relevancia el pensar en usar las redes  sociales personales de aquellas personas convencidas por el proyecto de Lula. El jueves 22, el grupo  llevaba 8.7 millones de seguidores, ya para el viernes en el horario del último debate, se logró el  objetivo de contar con más de 10 millones integrantes. Esta cantidad de personas permitió hacer una presión con Tribunal Electoral, para no quedar a merced de una nuevo ataque y que bloquearan por  mandato judicial su funcionamiento.  

¿Cuál ha sido el gran acierto del grupo frente a este panorama? Las indicaciones vertidas por Jonanes,  son muy simples y se han creado infografías muy puntuales al respecto. En el grupo, ha desmenuzado  muy puntualmente cómo funcionan las redes sociales, para muchas y muchos de los que participamos  en él, ha sido un curso intensivo de tres semanas para un uso más racional, informado y direccionado  de las redes. Se ha explicado de manera muy didáctica, cómo jaquear al algoritmo, para obligarle a ver  como relevante el contenido que se sube o se comparte. Para viralizar un contenido, en el lenguaje del  algoritmo, se deben seguir 4 sencillos pasos, en este mismo orden: darle me gusta (like), comentarlo,  compartirlo y guardarlo. Esto, sumado a verlo completo, si es un video o contiene un audio,  reproducirlo de principio a fin, y si se puede repetir, ¡mejor! Imaginen los primeros días de la creación  del grupo. Con 3 millones de cuentas. Al menos un tercio estaba siguiendo al pie de la letra las  indicaciones. Esto implicó que un millón de cuentas, lanzaran mensajes por todos lados replicados en  todas las direcciones, esto comenzó a reventar la burbuja del algoritmo. Llegando a 7 millones, se tenía  absoluto control de la manera en la que se estaba estableciendo la estrategia digital, posicionando  hashtags en X, y por primera vez en toda la campaña, marcando la agenda de las narrativas a mostrar. 

La reacción de la gente no se dejó esperar. La frase de todo lo que tenemos es a nosotros de Emicida,  comenzó a explotar en una diversidad de mensajes dirigidos a movilizar a aquellas personas que por  algún motivo no habían votado, o cambiar la intención de voto de las personas indecisas. Se pusieron en circulación contenidos de todo tipo, se planteaba un tema, y la libertad creativa de cada persona,  generaba desde sus experiencias concretas, contenidos de la más amplia diversidad. Todo un ejército,  democrático, como Jonanes y Lula le han llamado, armado con creatividad e imaginación política sin  igual. Explotaron por todo el internet, historias relativas a experiencias de muertes de familiares  cercanos durante la pandemia por causa de la negligencia institucional del bolsonarismo; explicaciones  detalladas sobre los casos de corrupción de la familia Bolsonaro, se expusieron los rampantes modelos  de negocios con farmacéuticas para no dejar entrar vacunas para la pandemia de COVID; retomar  videos donde Jair Bolsonaro se burla de los muertos durante la pandemia; videos contando historias  de movilidad social frente a las políticas públicas de los últimos 20 años; adultos mayores haciendo  videos desde sus celulares; nietas y nietos mostrando a abuelas y abuelos dispuestos a salir del retiro  electoral para votar en favor del porvenir, todas las personas desde sus respectivos ámbitos aportando al mismo tiempo, con alguna historia, desde la ciencia y su acceso, hasta el día a día de las obreras,  profesoras, enfermeras y diversas profesiones que han adquirido mayor relevancia. Hasta toques de  humor sobre formas de convencer al electorado conservador que se esconde tras el lema “Dios, Patria  y Familia”. Una de las iniciativas más interesantes, fue desde la comunidad LGBTIQ+, quienes  plantearon que si gana Flavio Bolsonaro, expondrán a todos los heteros sigilosos, que a escondidas y  con mucho cuidado buscan por igual a hombres gays o mujeres trans para tener interacciones sexuales.  De manera irónica, se le ha llamado a esta iniciativa, la “Gayrilla”, por evidenciar la disputa real que  hay detrás. Esos hombres hetrosigilosos bolsinaristas, están eligiendo una opción política desde el lema  Dios, Patria y Familia, anclados en el ímpetu masculino de un liderazgo que ve en la comunidad  LGBTIQ+ un enemigo al que hay que erradicar. Al mismo tiempo, nos deja ver el doble rasero con el que actúa la derecha, por un lado profesan la búsqueda a mujeres sumisas y recatadas que encuadren  en ese modelo ridículo “tradicional” de la familia nuclear, mientras en paralelo, buscan auto  referencialmente un placer para consumir otros cuerpos, y no tienen empacho de ponerles en riesgo al  ser consumibles y descartables. A los grupos de derecha no les interesa ninguna agenda, todas son  generalmente fachadas que esconden intereses reales en su reverso, como el lucro y la generación de  dinero inmediato a costa de la vida. Sí, es la vida, lo que está en riesgo en esta lucha contra la barbarie  de la extrema derecha.  

Pensar que META o las llamadas “bigtechs” permanecerían pasivas, es ingenuo. Recordemos que Elon  Musk para el caso del golpe de estado en Bolivia, abiertamente escribió a través de su plataforma X,  en una publicación del 24 de julio del 2020: “Daremos golpes de estado a quien queramos, lidien con  ello”. Al igual que Musk, Zuckerberg a través de Meta y toda sus plataformas, está yendo por las tierras  raras y todos los recursos que encuentre a su paso y de manera desmedida. Para el caso de Meta y la  elección en Brasil, antes del primer turno, tiraron la página oficial de Lula, y ya en plena campaña por  el segundo turno, comenzó poniendo candados y filtros para bajar videos de quienes hablaran  negativamente de su candidato favorito, el entreguista Flavio Bolsonaro. En Instagram, si se buscaba  la página Lula Oficial, sólo se desplegaba el perfil oficial de la campaña de Flavio Bolsornaro.  Igualmente, al buscar en WhatsApp, Ejercito de Lula, daba como resultado, la Tropa de Flavio. Aunado  a ello, comenzaron a generar cortes a las interacciones de los usuarios. Para poner un ejemplo simple,  un usuario que por su nivel de interacciones pudiera llegar a 1000 personas, es decir, que su contenido  lograra alcanzar y aparecer simultáneamente en los feeds (es el espacio donde ves el flujo continuo de  fotos, videos, reels y anuncios que se despliegan en tu pantalla, al abrir la aplicación) de 1000 cuentas simultáneamente. De la noche a la mañana, dejaron de aparecer. En el mejor de los casos, bajaban de  1000 apariciones, a sólo 10, en el peor de los casos, contenido bloqueado por estar supuestamente en  revisión o infringir alguna supuesta norma. Hay muchas maneras de verificarlo, y todas las cuentas  afectadas comenzaron a denunciarlo. Es así que, en la semana previa a la segunda elección, surge el  movimiento de ¡Meta, no se meta! que ha derivado en una denuncia pública, judicializando esta  intervención, ante el Tribunal Superior Electoral de Brasil, por no generar un principio básico de la  contienda: condiciones de equidad para ambos bandos. De aquí que, tras la victoria del pasado  domingo, Lula haya adelantado públicamente, que todas las plataformas digitales se regularán. Y que  la dependencia de IA de China y EEUU, deberá transitar hacia opciones desarrolladas localmente.  

Con todo este escenario a cuestas, está inscrita la importancia de una estrategia digital que permitió  articular todos los esfuerzos territoriales, haciendo participes a millones de usuarios de redes sociales,  transformando considerablemente, la manera de ocupar las calles e incidir de manera colectiva en la  percepción de otros millones de personas. Se crearon iniciativas para convencer a personas indecisas  en las calles, surgieron diseños, adhesivos, folletos, todo traducido del lenguaje de redes y de los temas  que de manera consolidad se iban impulsado desde el canal oficial del Ejército de Lula. Que, una vez  iniciada la votación, funcionó como una brújula articuladora de la defensa del voto, a través de la  difusión verificada de información. Esta campaña, no habría funcionado, si sólo se queda al nivel del  ludismo de las redes sociales. Estos ejercicios permitieron, distintas intervenciones territoriales, en  función de la edad, la experiencia, la identidad, la participación, colocando una diversidad de mensajes para comunicar la imperantica de salir a votar. Ya no era un voto tradicionalmente pedido en favor de  un proyecto de izquierda. Al enfrentarse a una hidra de múltiples cabezas, cada una dispuesta a recortar lo que se le pusiera en frente, fueran presupuestos o abiertamente eliminar agresivamente a su  contrincante. Y como en las obras de Goya, el sueño de la razón produce monstruos, surgieron los  ejemplos más emblemáticos de esa barbarie que representa la extrema derecha: niños con armas,  amenazas de muerte a periodistas, mujeres blancas haciendo alusión a los símbolos nazis, sin ningún reparo, en tocados ingenuos de flores para la cabeza. Policías golpeando a gente en las calles, hasta  diputadas recién electas por el PL festejando su victoria usando un látigo que azotaba amenazante a  su paso por las calles, en un evidente signo de intimidación, escenas sórdidas de hombres blancos  trayendo encadenada a una persona negra, que en su teatralidad colonial, “representaba” al demonio  del PT al que había que controlar, frustraciones no contenidas, matizadas en insultos racistas contra  cualquier persona que se cruzaran por la calle, entre muchos otros ejemplos condenables y lamentables.  Todo ello reflejando el nivel de cinismo, intolerancia, y retratando de cuerpo entero a esos fantasmas del racismo, la intolerancia, el sectarismo, el odio y violencia que caracterizan a la derecha y la extrema  derecha. De ahí que se hablara del riesgo a la democracia, pues la bandera del autoritarismo, la  violencia y el ver al otro o a la otra como un enemigo a eliminar, de manera real y sin retórica, están reanimando al fantasma del fascismo y la dictadura, al plantear aspectos tan delicados como la  eliminación de los poderes y hasta el cambiar la constitución.  

FOTOGRAFÍA POR MIDIA NINJA

Es así que nos encontramos en la antesala de una definición fundamental para toda América Latina. El  triunfo de Lula de la mano de más de 64 millones de personas que salieron a votar en defensa de la  soberanía, la democracia y el respeto por algo tan fundamental como la vida misma. En relación con  el primer turno, la coordinación epidérmica que se generó desde todos los frentes logró que salieran a votar, 10 millones de personas más que en el primer turno, por la opción número 13, de Luiz Inácio  Lula da Silva. Esto generó una diferencia de poco más de cuatro millones cuatrocientos mil votos,  respecto al bolsonarismo, dejando una victoria contundente. La votación no se decidió por convencer  al electorado bolsonarista. Esa será una tarea pendiente, pues no es sostenible tener una tensión en la que casi la mitad del electorado concuerde con eliminar a su otra mitad, cueste lo que cueste. El costo  de esta elección fue en todo momento la supervivencia. Los esfuerzos por construir la histórica  remontada, fueron posibles, en gran medida por volver a darle la centralidad al involucramiento en las  decisiones públicas, a las personas. Esta elección ha sido tan emblemática, porque con esas acciones,  se generó un sentido de pertenencia que nos recordaba en todo momento, que desde pequeños gestos,  se pueden generar involucramientos enromes desde lo colectivo. El esfuerzo de cada una de las  personas involucradas, de haber estado día y noche durante tres semanas, siguiendo al pie de la letra  las indicaciones que el General Janones y el Mariscal Lula, daban día con día, se vieron cristalizadas  en la hazaña histórica.  

Una hazaña que además, se enfrentó a un aparato de oposición, dispuesto para el fraude, se dieron  varios casos de intervenciones orientadas a desincentivar el voto: vuelos cancelados de manera  deliberada de la región sur hacia el nordeste donde se concentra la mayor parte del electorado en favor  de Lula, bloqueos en las carretearas y las ciudades, cambios de las localizaciones de las urnas, boicots  al transporte público en diversas ciudades, principalmente Salvador y Sao Paulo. La lógica territorial de la disposición de las urnas electrónicas hace con que los sitios de votación, estén demasiado alejados  de los domicilios de la mayoría de la población, por lo que en muchos casos, es indispensable el uso  de transporte público. De ahí la relevancia del mencionado boicot. El caso más grave son las urnas que  se colocan para las comunidades indígenas del norte en toda la zona del amazonas, el sistema electoral  en lugar de acercar las urnas o generar un sistema de papeletas impresas, pone a disposición de esas  comunidad, urnas que son instaladas a kilómetros de las mismas, en la mayoría de los casos, se tienen  atravesar largos kilómetros en embarcaciones considerablemente grandes. Sin ellas, se pierden miles  de votos. Al filo de la hora, el Tribunal Electoral, había negado esta transportación. Finalmente se  resolvió sobre el transcurso del mismo día de la elección. 

En el camino, con todas estas irregularidades ambas campañas pidieron que la votación fuera ampliada de su horario normal del cierre hacia las 5 de la tarde. Se concedió un plazo hasta las 7 de la tarde, de  la mano de uno de los magistrados del Supremo Tribunal Federal (STF) Cristiano Zanin. Sin embargo, en la comunicación con el presidente del Tribunal Superior Electoral, Kassio Nunes Marques, el  anuncio llegó minutos después de las 5 de la tarde, generando que gran parte de las casillas y las urnas  electrónicas estuvieran ya cerradas y apagadas. Actualmente Flavio Bolsonaro quiere impugnar el  proceso como si él mismo no hubiera solicitado la ampliación. Datos contundentes, ya recalcan, que  ante la falta de disponibilidad real de urnas electorales abiertas después de las 5 d la tarde, sólo se tuvo  un registro 35 mil votos más entre ese horario y las 7 de la tarde. Frente a un avasallador resultado de  más de 3.5% de la votación final, estamos seguros, no habrá mucho por impugnar. Este ha sido un  proceso, que por su magnitud y coordinación histórica, fue tan contundente, que hoy en día no hay  margen alguno de duda. Por más que Donald Trump, principal perdedor histórico de estos comicios,  nos entretenga con sus ya conocidos desplantes, anclados en la irá y la frustración. Gracias al tamaño  de la legitimidad generada en las urnas, no le ha quedado más que decir, que a pesar de todo, se lleva  muy bien con el presidente Lula. En esta batalla, se le ha derrotado a la barbarie. 

No es posible quedar a merced de un estado constante de excepción y supervivencia. El lucro a costa  de lo que sea, a costa de las posibilidades que tiene la propia vida. La ultraderecha no sólo usa el odio  para generar contenido, es la base de su proyecto, cristalizado en recortes y un uso indiscriminado de  las políticas púbicas para excluir, reprimir y exterminar a todo aquello que no se subordine a sus  designios. Aplicar la ley del más fuerte o como Trump, del más gandalla (o bully). Usar las nuevas  herramientas en esta era digital, es imperativo. Aprender a comunicar dentro de estos modelos, con  sus lenguajes y enganchamientos, es la materia pendiente. Desde el sur global, se nos está enseñando,  que el colectivo siempre estará por encima de cualquier artificialidad, sea aglutinada en granjas de  bots, o sea la monstruosa inmensidad de las gigantes tecnológicas y la hasta ahora brumosa idea de la  gobernanza digital. 

Para concluir este desarrollo, se me ocurren tres grandes aprendizajes que podemos rescatar sobre este  proceso en Brasil, que dicho sea de paso, será la última elección de Luiz Inácio Lula Da Silva. 1) la  comunicación de mensajes y contenido político en la era del tecno feudalismo. No se puede depender  sólo de las redes, pero tampoco se puede depender sólo del trabajo de base en las calles. Ambos son  mutuamente dependientes, y uno no puede soltar al otro.

Es imperante, transitar hacia los nuevos  modelos de comunicación que las juventudes están movilizando; 2) rearticulación de las izquierdas latinoamericanas frente al uso de las plataformas digitales y la continuidad de los proyectos  despersonalizando los procesos. Lula mismo ha reconocido el desgaste que ha significado no haber  generado un relevo generacional a buen tiempo, en esta última elección parecieran asomarse algunas  posibilidades de ese relevo, a través de varias opciones, el tiempo lo dirá. Tras su primer discurso como  candidato ganador, ha establecido muy bien los ejes fundamentales de su nuevo gobierno,  comunicación directa con la gente, tal vez como en el caso mexicano y un uso más eficiente de las  nuevas tecnologías de la información, incluyendo la reglamentación de las redes sociales, ser un  referente para el mundo en la transición a las nuevas energías renovables, pensar la IA en clave local  y en portugués; 3) relevancia de la separación de la iglesia y el estado. Tras la victoria, Lula se  pronunció por la laicidad del Estado. También aquí hay mucho que aprender de México. Los asuntos  públicos inherentes a la política, se le arrancaron a la intervención de los púlpitos. Las leyes que  ponderan la separación Iglesia-Estado y la libertad de cultos, encumbran un aspecto relevante, no se  puede poner la creencia particular (lideres políticos agradeciendo al dios en el que creen por  concreciones materiales), de quien esté al frente de un gobierno, por encima del resto de las creencias  que el resto de la sociedad profese, este error, a lo largo de la historia ha consolidado dictaduras, por  ejemplo, no es imposible pensar en el Chile de Pinochet, sin el Opus Dei. Y a nivel internacional, es  imposible pensar en Carol Wojtyla, alias Juan Pablo II (recordemos que el Vaticano antes de ser el  epicentro de un tipo de creencias, es ante todo, un Estado, con Política Exterior muy concreta y es  además, el Estado que inventó la diplomacia), sin su papel fundamental en la desarticulación y  persecución de la teología de la liberación en América Latina. La disputa por las almas va en un terreno  y la disputa por las condiciones materiales de existencia, en absolutamente otro. Sin esta separación,  siempre estará latente el impulso autoritario y a veces fascista, de imponer a cualquier costo, una sola  idea del mundo. 

Parte de las contradicciones inherentes a esta elección, han generado que el terreno de la democracia se lleve al límite. El nivel de tensión en Brasil, llegó a tal grado, que frente al impulso intervencionista  del norte global desde sus aliados entreguistas del bolsonarismo, tuvo que salir en defensa el  nacionalismo. Y nuevamente el diablo está en los detalles. Uno de los lemas de campaña de esta  remontada histórica, se encuentra en la frase “Izquierda y derecha unidas contra el bolsonarimo”.  Quisiera cerrar el argumento, perfilando esta discusión para otra ocasión. Pero no quisiera dejar de  resaltar las complejidades que este tipo de alianzas, pueden generar. Se abre toda una nueva  conversación en torno del papel de las burguesías nacionales que complejizaba Rene Zavaleta junto  con toda la generación Latinoamérica de la teoría de la dependencia.  

Por ello, es urgente replantear los proyectos en clave nacional o no, estatal y de las izquierdas, de cara  a una absoluta renovación, que entienda a quienes se está dejando atrás y por qué ya no está siendo  inteligible la idea de justicia. El problema con el rebuscamiento de la idea de justicia vista desde la  óptica del combate a la corrupción trae un doble rasero, el más grave seguro es la despolitización  rampante, pero una quizá igual de grave, es degradar, secar y vaciar de sentido y contexto a las  consignas políticas, convirtiendo los argumentos en mera retórica que se repite sin horizonte de  sentido. Los electores de la ultraderecha vociferan en favor del cambio, de algo mejor, de la libertad.  Frases hechas y espetadas sin contenido alguno por quienes se erigen en lideres políticos de esta nueva versión libertaria del fascismo. En los tiempos de la gobernanza algorítmica, los nichos digitales, la  desinformación, las deep fakes creadas por la IA, se está generando una nueva guerra comunicacional  a la que no podemos subestimar como irrelevante. Y a la que tampoco podemos responder de manera  similar. El arte de lo imposible tiene frete así, nuevos y renovadores horizontes por explorar. Desde  las nuevas generaciones, se estarán construyendo nuevas maneras de comunicar la importancia de las  agendas políticas de la vida presente y futura. Mientras existan agendas imperiales y extractivistas, la  explotación de la gente y sus recursos no pueden dejar de ser problematizadas en la discusión pública.  La experiencia en Brasil nos deja ver la importancia de salir a la calle en brigadas y hacer trabajo  político de base, usando incluso algunos ejemplos gráficos y visuales que se han tecnificado desde las  redes sociales. Y desde las redes sociales y las plataformas digitales, desarticular la muralla que las  grandes empresas tecnológicas colocan para la creación artificial de nichos que puedan movilizar a  voluntad para la creación de crisis situacionales y desestabilizar gobiernos para conseguir a cualquier  costo, la concreción de sus intereses particulares. 

Lula, luliña, nuestro vejo. Nos ha mostrado en carne propia, esta consigna histórica de renovarse o  morir. Un gigante de 80 años nos está demostrando que es posible la organización colectiva, sea en  clave digital o territorial. Recientemente aceptó usar un celular de esos que ahora llamamos  “inteligentes” y con la enorme claridad política que le característica nos advierte, “no dejen que su  memoria sea borrada por un video de 30 segundos”. Al tiempo que comienza a grabar videos desde la  perspectiva visual de una selfie bailando el ritmo de las canciones de Caetano Veloso que tanto gusta,  o de los ritmos que las juventudes están disfrutando. Con esto nos enseña, que se pueden movilizar los  afectos, desde otros horizontes distintos al odio y la frustración, tan propios de nuestros contrincantes. 

Esta ha sido una campaña ejemplar, emotiva y políticamente revitalizante en más de un sentido. Frente  a nosotros se van abriendo nuevos horizontes de esperanza. 

Para finalizar, les dejo algunos videos, uno del rapero Mc Cabelinho como un ejemplo muy didáctico,  de cómo desde todos los sectores se sumaron para revertir la desinformación y la manipulación a través  del odio. 

• Video de Mc Cabelinho sobre el hijito de papá: https://youtu.be/xRW4_rjGrf8?si=ZUAhFzWqZfZAN6sD • Y de como Lula, está transformando su imagen en redes sociales: 

o https://www.instagram.com/reel/Dec_9ULu6kZ/?rpxt=MXgwMjFsd2RubXppMw== 

o https://www.instagram.com/reel/DeeEJq-xbMZ/?exln=MWl2NDFmNzA3dWFmcg== 

o https://www.instagram.com/reel/Deiarrzu9vi/?srtk=MWl5YmE2cmFoeDhyOA== 

o https://www.instagram.com/reel/Dee2EfQtXXD/?mdxt=dzFwMmltamYwemw1 

Más ligas Recomendadas:  

● Sobre el discurso anticorrupción: https://www.pagina12.com.ar/217172-la-corrupcion-es-el-caballito-de-batalla de-todas-las-derech/ 

https://www.pagina12.com.ar/670957-el-pueblo-se-equivoca/ https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1- 220721-2013-05-24.html 

● Consulta datos sobre resultados electorales primera vuelta: https://elpais.com/america/2026-10-06/resultados de-las-elecciones-en-brasil-en-vivo.html 

● Consulta datos del voto en adultos mayores: https://www.bbc.com/portuguese/articles/cj62yn475xrwo

● Meta no se meta: https://www.telesurtv.net/meta-no-se-meta-rechazan-interferencia-brasil/ ● Entrevista a Ana Elisa: https://www.instagram.com/reel/DeRX_4otfQg/?vrfl=eWN1bGtuZWtuMmw3 

● Informaciones sobre los resultados de la segunda vuelta: 

https://www.bbc.com/mundo/articles/ck1wvz44jy0go 

https://www.bbc.com/mundo/articles/cr2ke8j4944po 

https://www.instagram.com/reel/De8TCYqgDBf/?mdxt=MWplbnhobnRlejI4ZA== 

Redes Sociales relevantes: 

Ana Elisa: @anaelisast 

https://www.instagram.com/anaelisast?xtok=OTBjNG5mYnRqdjU4 

Erika Hilton: @hilton_erika  

https://www.instagram.com/erikahiltonpride?mdxt=MThnYzZwY215ZTV6dg== 

André Janones: @andrejanones 

https://www.instagram.com/andrejanones?xtok=MTNyaHU4cXQzejV6Nw==  

Grupo de WhatsApp EXÉRCITO DO LULA: https://whatsapp.com/channel/0029VbCbRfD7tkj88k3soZ0Y