NARRATIVA

RECORDATORIO CON AMOR PARA VIEJOS Y NUEVOS COLONIALISTAS.

12 de Octubre. ¡Nada que celebrar!

La descolonización no es una metáfora ni un meta relato del pasado.

La descolonización no es un fetiche ideológico.

El colonialismo de 1492 se refuncionalizo en el colonialismo interno producido por los Estados Nación, Estados independientes.

El Estado Nación es un proyecto colonial.

Toda identidad nacional incuba imaginarios coloniales.

El paradigma del mestizaje fue construido como un dispositivo ilusorio de igualdad para encubrir las desigualdades raciales por antagonismo colonial.

Todo colonialismo tiene como correlato estructuras y lógicas extractivas.

No puede haber descolonización sin cambiar las lógicas de posicionalidad, asimetría por jerarquización racial.

La descolonización no es una práctica performativa, ni un sinónimo de “deconstrucción”.

No hay descolonización sin la construcción de estructuras de igualdad racial.

No hay descolonización epistémica sin cambiar los procesos de estratificación racial al interior de la producción de conocimiento. ¿Quién produce conocimiento, donde se produce conocimiento, quien recibe ese conocimiento y a través de que canales se socializa ese conocimiento?

No se descoloniza por nombrar la descolonización si el espacio de enunciación esta sostenido sobre lógicas y estructuras de posicionalidad colonial.

La descolonización no es un ornamento retorico sino un proyecto en disputa orientado a revolucionar materialidad social y condición social de existencia de sujeto/as racializado/as

La descolonización no es una narrativa folclorista, ni los grupos racializados son objetos de museo, o representaciones coloniales del “pasado” asociadas a abstracciones de “ancestralidad”.

La descolonización no es una patente ni es propiedad intelectual de nadie ni de ningún curriculo académico.

La descolonización es un proyecto transversal, interseccional orientado a transformar el paradigma civilizatorio.

Por Fabian Villegas

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