COYUNTURA

Simbología de la nueva revolución en Sudán.

Simbología de la nueva revolución en Sudán.

Por Fabián Villegas.

Alguna vez escuche decir a Elaine Brown a propósito de “Black Panthers” que en el cuerpo de la opresión toda política es una disputa estética, y toda disputa estética es inherentemente política.

El mes de Abril el nombre de Alaa Salah y la historiografía del Tobe como símbolo de resistencia sudanesa se han desbordado de los encabezados a los bordes editoriales de muchísimos periódicos y medios de comunicación en el mundo. La fotografía icónica de Alaa Salah parada arriba de un automóvil, cantando, haciendo spoken word, y dando un discurso con la mano apuntando al cielo en medio de una multitud que le coreaba “Thawra” (revolución en árabe) no solo ha permitido visibilizar las masivas movilizaciones populares en todo Sudán, sino que además ha permitido mediatizar globalmente la voz y la imagen de las protestas y la lucha en Sudán.

Las protestas iniciadas desde Diciembre 2018 han llevado a dimitir de su cargo después de 30 años al presidente Omar Al Bashir. Lo que empezó siendo una movilización inocua por el alza en los precios del combustible, la harina, y por la enmienda en la constitución que permitía a Al Bashir presentarse para un nuevo mandato en el 2020, terminó siendo una revuelta de meses que ha sido capaz de articular múltiples segmentos de la sociedad sudanesa, religiosos y no religiosos, pertenecientes a diferentes etnias, estudiantes, sindicatos, movimientos sociales, sociedad civil, organizada bajo la consigna de derrocar el régimen de Omar Al Bashir.

Dicen los arabistas del siglo XXI, me imagino que tomando como referencia los casos de Egipto, Túnez, Marruecos, Libia, Yemen que no hay movilización inocua en la región, que las llaves de la revolución están en la revuelta pacífica, en aquella que se inaugura primero como inocua, nunca en la movilización violenta, esa lo único que produce es un reacomodo de las fuerzas políticas o una transición simulada en la estructura del régimen. Esta reflexión se puede leer literal o metafóricamente según de qué lado de las fuerzas juegue el lector. El libreto detrás de la “Primavera Árabe” le dio severas advertencias al pueblo y a todas las fuerzas políticas; no menosprecie la opacidad de su enemigo, toda indignación puede ser instrumentalizada políticamente por aquellos que bajo la coyuntura de crisis se presenten como sus amigos, las guerras son híbridas probablemente cuando más ausente y silente percibe a su enemigo, es posiblemente cuando este siendo más efectivo, en geopolítica se dice que es natural ver y no ver enemigos, sentirse asediados por una multi heterogeneidad de enemigos.

Está claro que el golpe de estado dado por el ejército sudanés a Omar Al Bashir, es una estrategia de estado a largo plazo para simular una transición de régimen, y no un derrocamiento formal de la estructura y la administración.


Omar Al Bashir y su régimen tiene que ser puesto en el paredón por muchísimos crímenes de lesa humanidad, crímenes que no cometieron solos, en los que coadyuvaron  con algunas potencias imperiales y otras figuras de la región que permitieron dibujar la cartografía necropolítica de Darfur y muchos escenarios mas..


Dice Alaa Salah en una de sus consignas “Fui educada para amar nuestra casa”, en un ejercicio intertextual para aludir metafóricamente a la representación opresiva de la mujer sudanesa bajo el régimen de Al bashir, como para aludir al papel histórico de las mujeres tanto en estas protestas, como en las emblemáticas revueltas populares contra las dictaduras en los años 60s y 80s.


Llama la atención que frente al enorme discurso de Alaa Salah, sobre desigualdad racial, discriminación étnica, violencia de género, precarización, y violencia de estado,  la prensa internacional de Occidente haya construido un relato descafeinado, despolitizado y colonial sobre una supuesta “heroína de Sudán”.


No deja de producir suspicacia la uniformidad narrativa, el consenso con la que las editoriales de Occidente y agencias de noticias de todo el mundo tratan la coyuntura en Sudan.

Bien se dice, nunca, nunca hay que menoscabar las sospechas.


Ash-shaʻb yurīd isqāṭ an-niẓām se grita de Sudan hasta Argelia.


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